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Mesa
de Diálogo en el Caguan
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El acuerdo en torno al desempleo como primer tema a
discutir en la Mesa de Diálogos, es sin duda un gran
acierto de las partes, Farc-Ep - Gobierno, porque permite,
desde el comienzo, agarrar el toro por los cuernos.
Nos conduce de una vez al gran problema de la actualidad:
el neoliberalismo, convertido hoy en el principal azote,
no solo de Colombia, sino de la humanidad, y en especial
de los países del sur que conformamos el tercer mundo.
Las centrales obreras, los campesinos, los desempleados
la gente pensante, todos van a tener al fin, la oportunidad
de ser escuchados, de reclamarle al gobierno, a los
actores del conflicto armado en la igualdad de condiciones
que ofrece la Mesa de diálogos, poner término al despido
de trabajadores, frenar el cierre y privatización de
las empresas, cerrar la degradación de los salarios
y de las conquistas laborales, exigir el pago de un
subsidio al desempleo, y sobre todo, proponer políticas
acordes con la realidad colombiana que nos conduzcan
al pleno empleo y a la justicia social.
No
importa el ser humano, no importan los países, no importa
la ecología, lo único que importa es la ganancia. EL
FMI, máxima rectora de la economía mundial y del orden
financiero de las transnacionales, descarga todo el
fuego de su artillería: Libre circulación del capital,
privatización de las empresas, reducción de los salarios,
más impuestos para el pueblo y exención de impuestos
para las empresas, devaluación de la moneda, intercambio
desigual, liberación de aranceles, rentabilidad y más
rentabilidad, mientras estrecha el cerco de la deuda
externa. Ganas de pelea deben sentir 25 millones de
colombianos asediados por la pobreza.
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Frente
a frente por la Paz
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Si
Colombia quiere de verdad la paz, debemos prepararnos
para una discusión a fondo de los verdaderos problemas
que aqueja al país en materia de orden público. Al país
no le sirve, ni la palabrería, ni las soluciones cosméticas.
Necesitamos ir a la causa del conflicto, para encontrarle
salidas adecuadas. Requerimos cambios acelerados y hasta
forzados del sistema, cambios estructurales, como los
que sugieren un nuevo Estado, un nuevo Ejército con
una nueva doctrina.
La mesa de diálogo es una importante conquista de la
democracia colombiana que debe ser aprovechada al máximo
para avanzar en la lucha por el cambio social y la Nueva
Colombia. Las Audiencias Públicas, complementadas con
movilización de masas, deben convertirse en eficaz instrumento
en manos del pueblo para forjar los cambios anhelados
durante tantos años. La situación no es la misma porque
ha surgido un nuevo poder. Ya no es hora de resignación
sino de lucha para que Colombia cambie de verdad.
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