Se encontraron el cardenal de Bogotá y un motorista de la chivita en la sala de espera del cielo y San Pedro hace pasar al motorista primero y el Cardenal protesta diciendo:
- Yo que siempre he estado hablando del Reino, de la Buena Vida Eterna que tendremos, lo he cumplido todo.
San Pedro dijo:
- Usted, mientras predicaba la gente dormía; en cambio el motorista mientras iba manejando la Chiva, la gente rezaba.
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