Una profesora de secundaria les recuerda a sus alumnos que el examen final será al día siguiente. Les dice que no habrá excusas admisibles para no presentarse, a excepción de una severa enfermedad, o la muerte de algún familiar directo. Entonces Jaimito, en el fondo del salón, pregunta por lo bajo:
-No podemos faltar por fatiga sexual extrema?
La clase entera hace su mejor intento para contener las risas (con poco éxito). cuando el silencio volvió al salón, la profesora sonrió simpáticamente a Jaimito, sacudió su cabeza, y dulcemente le contestó su pregunta:
-No, no es una excusa, en ese caso, escriba con la otra mano. |