Los judíos están a punto de lapidar a una prostituta; sale Jesús y le dice a la multitud:
Aquel de vosotros que este libre de pecado, que tire la primera piedra.
Entonces una viejecita sale del grupo, se agacha, coge un pedrusco y se lo tira a la pobre mujer, abriéndole la cabeza y tirándola al suelo cubierta de sangre, matándola en el acto. Entonces Jesús dice:
De verdad que a veces me irritas, mamá.
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