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Cada año el país vuelca
sus ojos a la Temporada de Ópera que entre los
meses de agosto y octubre irrumpe en la capital. En
esta oportunidad "Lucía
de Lammermoor"
y "La
Flauta Mágica", los dos títulos
elegidos, esperan robarse la atención y conmover
al público con sus historias. El director norteamericano
Will Crutchfield asegura emocionado que este año
el elenco es de primera y que nadie se arrepentirá
de ir a la ópera.
Y es que para "Lucía
de Lammermoor", por ejemplo, la Ópera de
Colombia decidió traerse a Eglise Gutiérrez.
"Tuvimos otra 'Lucía' contratada pero se
enfermó y tuvo que cancelarnos la temporada,
así que yo de inmediato llamé a un agente
confiable que es hijo de la cantante de ópera
italiana Renata Scotto y él me contó que
ella tenía una alumna espectacular, que había
acabado de cantar a 'Lucía' en Filadelfia. Ahora
tenemos el honor de presentar el debut profesional de
esta talentosa artista", comenta Crutchfield.
No es a la única que se le
pueden echar flores. El papel principal de Lord Enrico
Ashton está en la voz del barítono Stanislau
Tryfanau. Un hombre que viajó muchos kilómetros
de distancia sólo para cantar a 2.600 metros
más cerca de las estrellas. "Tryfanau es
un excelente barítono que nació en un
pequeño pueblito de Rusia y tiene voz para realizar
una carrera internacional como cantante de ópera.
Es sin duda una futura estrella", explica Crutchfield.
Los otros no necesitan presentación,
el uruguayo Juan Carlos Valls, tenor, quien después
de esta temporada viajará a Perú para
participar en la ópera "Rigoleto";
y los colombianos Valeriano Lanchas, Álvaro León,
Leonardo Guevara y Adriana Montaña.
A esto hay que sumarle que Crutchfield
es uno de los más grandes directores que existen
en la actualidad, un hombre que ha dedicado su vida
a estudiar la música clásica y que es
en el mundo uno de los mayores conocedores de Gaetano
Donizetti, quien realizó la música de
"Lucía de Lammermoor".
Historia patria
No es la primera vez que la Ópera
de Colombia le entrega a los ciudadanos de todas las
edades la posibilidad de disfrutar de un espectáculo
de calidad. Durante 28 años, ha mantenido vivo
este arte en el país y ha presentado en escena
cerca de 21 títulos de ópera, dos galas
y una zarzuela, todos con artistas de primera.
Pero tal vez una de las razones
por las que más merece un aplauso es por la formación
de jóvenes artistas. Este año por ejemplo,
se pondrá en escena por primera vez una ópera
en la que todo el elenco, desde el director, pasando
por los cantantes hasta los encargados del vestuario
y la producción, son nacionales. Ese es el caso
de "La Flauta Mágica" de Wolfgang
Amadeus Mozart.
Además, en este 2003 contará
nuevamente con la participación de Valeriano
Lanchas, un bajo que empezó a
los 16 con la Ópera de Colombia y en ya ha logrado
cantar al lado de Luciano Pavarotti y de Plácido
Domingo, de los que ha sido su pupilo. Un joven que
ha participado en importantes espectáculos, ha
ganado prestigiosos premios internacionales y actualmente
hace parte de la ópera de Washington.
Y aunque la crisis siempre ha estado
presente en el desarrollo de este trabajo, la Fundación
Camarín del Carmen, la Alcaldía de Bogotá
y el Ministerio de Cultura, no la han dejado morir.
Por eso, desde 1998 se tomó
la decisión de sacar la ópera de los teatros
y crear un programa llamado Ópera
al Parque que ha tenido muy buenos resultados
y ha paseado por diferentes sectores de la capital como
el Parque de la 93, la Media Torta y el parque Simón
Bolívar.
Precios para todos los gustos
El teatro Colón, también
dejó de ser el escenario por excelencia para
la ópera. Ubicado en el centro de la ciudad y
cargado de historia, el Colón fue siempre el
sitio elegido para acoger a la ópera y sus amantes.
Pero la ciudad ha crecido y sus 936 sillas son pocas.
Con el apoyo del Instituto Distrital de Cultura y Turismo,
Idct, la Fundación Camarín del Carmen
pudo llevar su temporada a un espacio más grande,
el Jorge Eliécer Gaitán, que cuenta con
1700 sillas, casi el doble y que permite destinar unas
222 por función, para personas de menos recursos.
Es decir, para ir a la ópera
ya no hay que contar con $85.000 pesos. Bueno quienes
los tengan, podrán comprar boletas en un palco
Preferencial, pero aquellos que no cuentan ese dinero
tienen la posibilidad de comprar pases de $12.000 pesos
y para ellos se han destinado más de 200 sillas
por función. "Estamos haciendo un esfuerzo
enorme y tal vez somos uno de los pocos países
del mundo donde las personas pueden asistir a la ópera
pagando lo mismo que para una boleta de cine",
dice Gloria Zea, directora de la Ópera de Colombia.
Pero no todo es color de rosa y
este año es inevitable no tocar un tema que ha
despertado polémica, el ya famoso "Impuesto
para pobres", que la Beneficencia
de Cundinamarca decidió cobrarle a los espectáculos
culturales, argumentando que la Ley existe pero no se
ha hecho efectiva. Una decisión que causó
fuertes críticas por parte de los creadores culturales.
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