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El hombre detrás de
El Rey
Colombia.com (10/11/2004) : De mirada apacible y gestos
suaves, Antonio Dorado Zúñiga el director
de la película colombiana El Rey,
comenta cómo después de siete años
de investigación sobre el narcotráfico
en el Valle y tres intentos en falso de sacar una película,
cristaliza, como él mismo lo afirma, el sueño
de vida que tiene todo director: rodar un largometraje.
Elementos cómo el sonido, la musicalización,
el vestuario, la edición y la elección
del elenco, hacen de su ópera prima un emocionante
thriller de acción, que ha suscitado entre periodistas
y expertos en el tema las mejores críticas de
los últimos tiempos.
De construcción perfecta: narrativa sólida,
estupenda recreación histórica y soberbia
actuación, así describe el crítico
Alberto Posso del diario El País, la cinta de
Dorado. No es el único al que se le siente satisfacción
a la hora de escribir de la película. Ricardo
Silva Romero, encargado de la información de
Cine en la Revista Semana y a quien es difícil
que le guste algo, escribió: "El Rey
no es sólo una buena película colombiana:
es una buena película en cualquier parte del
mundo que consigue encarnar, en un hombre de verdad,
los peligros que trae la descerebrada búsqueda
del dinero.
Dorado Zúñiga es un hombre que ha dedicado
gran parte de su vida a ser director de documentales,
ha realizado 28 proyectos y ha obtenido 26 menciones
importantes en eventos como el San Juan Cinema Fest
de Puerto Rico, el Festival Internacional de Cine de
Bogota, el Festival Internacional de Cine de Cartagena
y la Selección entre los mejores audiovisuales
de Latinoamérica en el II Encuentro organizado
por la UNESCO y la INPUT (International Public Television).
Éste Comunicador Social, Magíster en Literatura
Colombiana y Latinoamericana, y Especialista en Prácticas
Audiovisuales, ha sido desde 1990 docente en la Escuela
de Comunicación Social de la Universidad del
Valle.
Los géneros cinematográficos cómo
el gangster, musical y el de terror siempre lo han atraído.
Desde su tesis de Pregrado titulada El Vampiro
en el Cine, Dorado estaba en la búsqueda
incesante de realizar un trabajo que le permitiera hablar
sobre el potencial de éstos films desde una óptica
personal, más colombiana. Y fue ahí cuando,
como el mismo lo afirma, me obsesioné con
la idea de hacer una propuesta sobre nuestros malevos
criollos.
Un comienzo difícil
Llevar a la pantalla grande El Rey no fue
tarea fácil. Desde el comienzo cuándo
Antonio Dorado abordó una investigación
sobre el impacto del narcotráfico en Cali para
realizar un documental, casando de hacer entrevistas
y fotos fijas, concibió la idea de hacer
un largometraje. Con la escritura del guión,
ganó el premio de la primera convocatoria realizada
por la Dirección Cinematográfica, la cual
se convirtió en una de las fuentes de financiación
para llevar a cabo su proyecto, que además, le
dio prácticamente la oportunidad de ser director
de cine. Pero como él mismo asegura, las dificultades
apenas comenzaban ya que el dinero era insuficiente
y el premio se volvió un castigo.
Dorado además de director, se convirtió
en guionista y productor, fue un periodo difícil,
de incertidumbre, donde solo la terquedad y el deseo
sincero de hacer una película decorosa me permitió
encontrar con perseverancia una luz en el camino,
asegura. Fue allí cuando encontró apoyo
en el Fonds Sud Cinema francés, el respaldo de
la Universidad del Valle, del Parque de Industria Cultural,
el encuentro con la productora Alina Hleap, la Industria
de Licores del Valle, el contacto con C.T.P. en España
y el testimonio de sus hermanos como cómplices
de la historia.
Sin embargo su principal problema fue buscar la manera
de simplificar en el guión, el periodo que compendia
el inicio del narcotráfico en Colombia (años
30 -70). Los testimonios
de amigos, hermanos, anécdotas y experiencias
propias le sirvieron a Dorado para centrar su película
en los años 70, época donde inicia su
historia.
La inauguración del Festival de Cine de Bogotá,
evento que estrenó la película El
Rey en la capital, sirvió como pretexto
para encontrar a Antonio Dorado rodeado de familiares
y amigos, y vestido con una camiseta alusiva a la película
dispuesto para hablar con Colombia.com sobre su trabajo
cinematográfico, que se perfila como uno de las
cintas colombianas más taquilleras del país.
Colombia.com: ¿Cómo
eligió a los protagónicos? Qué
lo llevó a pensar que Fernando Solórzano
y Cristina Umaña podían hacer una buena
pareja?
Antonio Dorado:
En el primer plano de la película el protagonista
taca una bola de billar e impulsa el juego
al azar. La elección de los protagonistas hubo
algo calculado como en el juego del billar, pero también
estuvimos expuestos al azar. Inicialmente los protagonistas
eran otros, quince días antes del rodaje tuvimos
que hacer cambios. Fernando era al principio un personaje
secundario; Cristina siempre ha estado allí en
el rol de la mujer. Hicimos muchos castings con celebridades
colombianas, entre las que estaban: Juanita Acosta,
Alejandra Borrero y Flora Martínez. En cada uno
de los casos hubo esperanzas pero no se concretó
nada, finalmente tuvimos el castig que presentamos en
la pantalla.
C.c: ¿Cuánto
tiempo trabajó en la investigación y creación
del guión?
A.D: El proceso
de investigación fue extenso, yo estuve pensando
en la película alrededor de siete años.
Originalmente hubo una reflexión sobre cómo
el narcotráfico nos había impactado y
posteriormente empecé a centrarme en los orígenes,
en los años 60 y 70. El proceso fue dispendioso
trabajé con mucha gente que me apoyó en
la parte de investigación, hasta que finalmente
decidimos consolidar el plano final,
la propuesta final del guión. A esto hay que
sumarle todo el proceso de investigación posterior,
es decir, que el vestuario correspondiera al de la época,
la indagación en periódicos, fotos, revistas,
películas y en materiales del momento. La investigación
no sólo fue para el guión, sino fue muy
fuerte para la consolidación de la puesta en
escena.
C.c: ¿Cómo
conoció al escritor Fulvio González, la
referencia de El Periodista que narra la
historia en la película?
A.D: Cuando yo
pensaba hacer el documental hace 7 años atrás,
él en ése primer año, era un periodista
a quien yo iba entrevistar. Ya que la película
evocaba los años 30, 40 y 50 y ese periodo yo
no lo conocía, entonces lo integré al
proyecto. Fulvio estuvo en la primera escritura del
guión, lamentablemente después por cuestiones
de salud y porque murió, el proyecto me tocó
asumirlo completamente.
C.c: ¿Qué
fue lo más difícil en el proceso de creación
del guión, rodaje y postproducción?, ¿Qué
proceso le dio más duro?
A.D: En una película
todo tiene su complejidad, pero la verdad lo más
difícil fue arrancar, asumir que definitivamente
íbamos a iniciar. Yo tuve tres falsos arranques
y lo complicado fue comenzar manteniendo la seguridad
de que íbamos a culminar el proyecto, pero igual
eso no borró las dificultades en una película
como la nuestra. Habían dificultades permanentemente,
todo el tiempo había que tomar decisiones y por
fortuna frente a todos los problemas que tuvimos, optamos
por soluciones que mejoraran el proyecto y no que lo
deterioraran.
C.c: ¿Para
usted qué es lo mejor que tiene la película,
porque vale la pena verla?
A.D: Yo creo que
la gente tiene que ver El Rey, porque es
una propuesta que le apuesta a la ficción para
mirar elementos críticos de la realidad que nos
ha tocado vivir.
Texto: Cristina Silva Gómez
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