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La gracia de Joshua Marston y su María
Ante los ojos de Joshua Marston el problema de las
mulas colombianas - entiéndase por
mula: humanos de diferentes edades que viajan
a Estados Unidos cargando en su cuerpo droga- no sólo
se veía preocupante sino conmovedor. Por un lado
se preguntaba ¿Cuántas personas diariamente
hacían este tipo de viajes? ¿Cuántas
eran atrapadas? ¿Cuántas lograban su objetivo?
¿Qué pasaba si morían en el intento?
Y por el otro, le parecía imprescindible ponerle
rostro a las cifras. ¿Quiénes eran esos
valientes que se atrevían a viajar kilómetros
de distancia, poniendo en peligro su salud y su libertad?
¿Qué necesidades tenían? ¿Cómo
eran sus vidas antes de un viaje tan peligroso como
este?
El cine le tocó el corazón a Marston
desde joven. En él halló una opción
para contar historias. Californiano de nacimiento, estudió
Ciencias Sociales en Berkeley, estuvo un año
en Praga en la República Checa como profesor
de inglés y regresó a su país donde
hizo una maestría en Ciencias Políticas
en la Universidad de Chicago y otra de Cine en la Universidad
de Nueva York.
Esta combinación de cineasta y humanista lo
ha llevado a sentarse con gente diferente a él
y escuchar sus historias, sus problemas. Y en esa tarea
de poner atención a su entorno se encontró
con las historias de los colombianos mientras vivía
en Brooklyn. Quise hacer la película cuando
hablé con una persona por casualidad que había
sido mula. Escuché su historia y lo impactante
era la manera como lo había hecho y como se había
preparado, y lo que le estaba pasando en su vida en
ese momento para empujarlo a tomar una decisión
tan arriesgada. Me empezó a interesar el tema
de las mulas desde adentro, lo que esa persona
había visto, pensado. Eso me llegó en
un momento en el que estaba interesado en Colombia,
estaba leyendo mucho sobre su situación política,
económica y social. Y quería hacer algo
sobre la guerra de drogas, entonces todo se pudo juntar
todo en un guión.
La idea le quedó sonando y después de
trabajarla mucho terminó por escribir una historia,
sencilla pero humana, con un alto grado documental,
sobre una mujer joven de 17 años que trabaja
en un cultivo de rosas y termina como mula
en Estados Unidos. La protagonista es una adolescente
llamada María, que todo el día está
de pié sacándole espinas a las flores
que luego serán exportadas fuera del país.
Cansada por su trabajo, agobiada con la noticia de su
embarazo y con los problemas de su hogar, y los encontrones
diarios con su hermana, una mujer que ya ha enfrentado
la tragedia de traer al mundo un hijo sin desearlo,
termina tomando la impulsiva decisión de renunciar.
No quiere seguir sintiéndose como una esclava,
la vida tiene que ser más grande que su pueblo
y con una fuerza de voluntad increíble viaja
en busca de una mejor vida. Pero en el camino se encuentra
con una red que le propone llevar heroína a Norteamérica.
¿Por qué no vivir el sueño americano?
¿Por qué no arriesgarse un poco para alcanzar
una felicidad verdadera?
Así nació María llena eres
de gracia (María full of grace). El proyecto
se cristalizó cuando Marston reunió un
equipo de jóvenes actores salidos de academias
de teatro; se unió al productor Paul Mezey, quien
casualmente es hijo de un hombre que creció en
Colombia; y consiguió el apoyo de Jaime Osorio
Gómez, cinematógrafo colombiano y quien
había producido la película de Barbet
Schroeder La Virgen de los Sicarios. Con
los elementos dispuestos y las ganas de hacer una buena
historia, Marston se lanzó a la tarea de escribir
y dirigir su primer largometraje. Al final, consiguió
de una forma natural pero certera mostrar lo sórdido
pero también el alma de quienes cada día
le apuestan a la ilegalidad.
Marston optó por el camino difícil:
en lugar de hacer un panfleto maniqueísta, prefirió
contar una historia humana. Su objetivo no es dar lecciones
morales, ni hacer denuncias sociales. Su interés
se concentra en explorar el proceso interior de una
muchacha voluntariosa, que desafía los límites
de su propia realidad y se empeña en transformar
su destino. Así habló sobre el filme
el periodista y crítico colombiano Mauricio Reina
en la Revista Cambio.
De Festival en Festival
La cinta debut de este joven norteamericano conquistó
a la audiencia del Festival de Cine de Sundance 2004
que se realiza en Estados Unidos donde ganó el
Premio del Público. Allí se estrenó
mundialmente. Sin embargo, la sorpresa mayor llegó
en el Festival de Cine de Berlín en Alemania
cuando Catalina Sandino Moreno, la protagonista, se
quedó con el Oso de Plata a Mejor Actriz. Nunca
antes una película colombiana y ésta a
pesar de ser dirigida por un norteamericano es colombiana,
había volado tan alto. Lo mejor es que Marston
consiguió salir de Berlín, además,
con el premio Alfred Bauer a Mejor Ópera Prima.
Luego llegó a Colombia, al Festival Internacional
de Cine de Cartagena 2004 donde hizo moñona:
India Catalina a Mejor Actriz para Catalina Sandino;
India Catalina a Mejor Película Colombiana; India
Catalina a Mejor Opera Prima para Joshua Marston; India
Catalina, Premio Especial del Jurado y por último
India Catalina, Premio de la Organización Católica
Latinoamericana.
No cansados participaron en el Festival de Newport
donde se llevaron los títulos de Mejor Película
y Mejor Actriz, de nuevo para la joven Sandino. La correría
continúo por el Festival de Cine de Seattle 2004
y otra vez se robó aplausos la actuación
de la protagonista. Hace unos días se conocieron
los ganadores del Festival de cine de Deauville de Francia
y María llena eres de gracia le entregó
una nueva y buena noticia a los colombianos, al haber
sido ganadora del Gran Premio del Jurado, el Premio
de la Crítica Internacional y el Premio del Público.
En Colombia la película logró recibir
muy buena taquilla. Estados Unidos también le
abrió los brazos y casi de forma mágica,
María Llena eres de Gracia fue recibida
en salas de Arizona, Berkeley, Los Ángeles, Pasadena,
Sacramento, San Diego, San Francisco, Santa Monica,
Colorado, Connecticut, Miami, Miami Beach, Tampa, Palm
Beach, Atlanta, Hawai, Chicago, Schererville, Kansas
City, New Orleans, Boston, Cambridge, Danvers, Provincetown,
Portland, Baltimore, Michigan, Minnesota, Minneapolis,
Las Vegas, New Jersey, Nueva York, Carolina del Norte,
Fargo, Ohio, Cleveland, Oklahoma, Portland, Philadelphia,
Pittsburg, Memphis, Nashville, Dallas, Houston, Washington
y Seasttle, solo por nombrar algunos lugares a donde
llegó la historia de esta joven mula.
Buenos recuerdos
A todos los que intervinieron en el proyecto de Marston,
La gracia de María parece haberlos
tocado gratamente. Su director y guionista asegura que
todavía tiene presente la preocupación
que sintió después de hacer de haber presenciado
800 audiciones y no encontrar a su María.
Recuerda que desesperanzado decidió aplazar el
rodaje de la cinta.
Pero de pronto encontró en una cinta que le
enviaron de Colombia una mujer que o cautivó.
Como si una luz divina hubiera iluminado el camino que
se vía oscuro. Catalina fue la primera
audición en la cinta y pasados los primeros 30
segundos supe que era a quien buscaba. Su presencia
era cautivante, no tenía duda alguna era
María: tenía la apariencia del personaje
que yo había escrito, se comportaba como ella
y emanaba una frescura cautivadora en cada uno de sus
gestos. En cada una de las improvisaciones que Catalina
realizaba yo encontraba algo interesante y distinto
a la anterior.
Catalina Sandino está maravillada con la forma
como el personaje de María le cambió
la vida. Estudiante de publicidad, desde niña
había querido ser actriz, así que adelantaba
talleres por puro hobbie. Cuando recibió
la llamada de un desconocido que le informó sobre
el casting para una película no se imaginó
que eso podría obligarla, como a María,
a tomar decisiones claves para su futuro. Se presentó
y convenció al director y él depositó
su fe en ella. No se equivocó. En el Festival
de Berlín, vieron en Catalina una chispa especial,
un talento innato que le mereció el Oso de Plata
como Mejor Actriz, un galardón que nadie en el
país ha podido estrechar en sus manos. Ahora
esta bogotana se encuentra viviendo en Estados Unidos
y protagonizando su propio sueño americano: está
estudiando Arte Dramático en Nueva York y quiere
convertirse en una gran actriz.
Wilson Guerrero, quien interpreta a Juan, el novio
de María, explica que él está agradecido
con la gracia de la película y se
siente orgulloso de haber sido parte del equipo. Desde
el principio yo insistí que los actores de María
no somos salidos de las zonas marginales como algunos
medios dijeron, porque todos somos actores de formación,
Jhon Alex Toro tiene un recorrido inmenso en el teatro
y la televisión, por ejemplo; Catalina Sandino
está estudiando ahora en Hollywood, en fin. Ojalá
que todo esto bueno que nos está pasando sea
un trampolín para todos, eso es lo que esperamos
los actores que tenemos el deseo de continuar en esto,
espero que nos permita dar a conocer nuestro trabajo.
Joshua Marston está radiante. No es para menos,
su proyecto no sólo se cristalizó sino
que cumplió el objetivo buscado: trasmitir una
Colombia real, como la viven sus habitantes, un país
con gente que lleva vidas comunes y no presentar una
nación estereotipada. Lo que yo quería
era humanizar a la protagonista, mostrar que las mulas
son seres humanos y víctimas de lo que está
pasando con la droga y el narcotráfico. Mostrar
lo que descubrí en mi investigación, que
una mula puede ser un joven de 17 años, una anciana
de 70, una madre o un esposo endeudado, como se
lo dijo al periódico Web Lanaciónusa.com.
Desde hace seis meses trabaja en un nuevo guión
que esta vez tocará la vida interior de una familia
en Tennessee. Está dedicado, cuando los Festivales
y Encuentros internacionales le dan tiempo, ha investigar
sobre la situación interna que vive el sur de
los Estados Unidos. Sabe que le falta mucho para ser
un gran director pero contagiado con la energía
y la fuerza del personaje principal de su primera cinta,
Marston sabe que puede lograrlo.
Habla
el director de María llena eres de Gracia
Por Katherine Moreno Sarmiento
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