Rafael Pardo: la cuota independiente en el Congreso
Colombia.com
(3/22/2002) : En una conversación que se desarrolló con base en tres ejes fundamentales como el debate sobre reforma política, sus propuestas, entre ellas, para combatir el desempleo y el tema de la paz; Colombia.com dialogó con el recién elegido Senador, Rafael Pardo Rueda.
Colombia.com: ¿Cómo interpreta el apoyo que le dieron los colombianos en el exterior este pasado 10 de marzo?.
Rafael Pardo: Lo que vi fue una gran motivación de los colombianos en participar en la jornada electoral, se presentó una inscripción sin precedentes, cinco veces más de lo que había sido en las otras elecciones.
La campaña de Cámara en el exterior motivó mucho a la gente y me parece que eso sirvió para que aumentara el interés en el Senado, aunque no era la primera vez que se podía votar para ello, sino la segunda.
C.C: Por ejemplo también se notó un incremento de la participación en el Congreso, pero de todas maneras hace falta que ésta aumente...
RP: Lo que ocurrió en el Senado particularmente, es que las primeras 25 votaciones, las más altas tuvieron solamente seis senadores inscritos por los partidos liberal y conservador; eso dio la sensación de que se produjo una renovación del Congreso y realmente la hubo en los sufragios más altos, no numéricamente donde no hubo cambios, porque las 75 curules restantes fueron de la posición tradicional.
C.C: Ahora que el tema de la reforma política, luego de que se realizaran los comicios de Congreso y ante la crisis de los partidos vuelve a cobrar fuerza, ¿cómo hacer para que realmente prospere?
RP: En mi concepto la reforma política necesita tres elementos para ser realidad. Uno, que haya un grupo de congresistas que esté comprometido con esta causa, no necesariamente mayoritario, además, con la composición actual
no va a ser así.
Por otro lado, una opinión pública que considere que este es un tema indispensable, ya que antes de elecciones y después de ellas, la gente considera que hay que cambiar el sistema político por que no es el más conveniente y lo tercero, un presidente que se responsabilice con ella, por eso decidí apoyar a Uribe.
C.C: Además de la coincidencia en temas como la reforma política, ¿qué otros aspectos lo llevaron a adherirse a Álvaro Uribe?
RP: El compartir ese propósito que él tiene de reestablecer la autoridad, ya que me parece la única manera de conseguir la paz en Colombia, restaurar la presencia y el control del Estado sobre el territorio.
C.C: No cree usted que la adhesión de congresistas de diferentes corrientes políticas, entre ellas de ex serpistas, liberales y conservadores, le pueda restar independencia a la campaña uribista?
RP: Pues la campaña ha planteado un compromiso unilateral de quienes deciden respaldarla que está plasmado en unas serie de temas y el principal, es el de la reforma política, por lo tanto, no son adhesiones que resten independencia sino que aceptan de manera integral el programa del candidato.
C.C: ¿En qué consiste el programa de empleo de emergencia que usted propone y que denomina servicio social voluntario?
RP: Tengo dos propuestas concretas, una es lograr el seguro contra el desempleo, a través del cual los que tienen trabajo generan solidaridad, fondos y recursos para con quienes lo han perdido. Ahí hay todavía una discusión de quién y en qué proporciones financia el Fondo al seguro de Desempleo.
En Europa se financia entre empleados y empresa eso se puede hacer en Colombia, o reorientando algunas de las contribuciones que se hacen al Seguro Social o a Cajas de Compensación.
También
está, la propuesta de que el Fondo de Cesantías se destine para el Seguro de Desempleo, de manera que las personas que quieran acceder a él puedan tener una porción del salario por cuatro meses y con un tope de dos salarios mínimos. Se trata de que tengan un colchón, mientras se da la reubicación laboral con unas condiciones de ingresos mínimas o aceptables pero con un período limitado de tiempo. En el país se les podría pagar no a los tres millones de desempleados sino a los 700.000 que son cabezas de familia y jefes de hogar y lo administrarían las Cajas de Compensación, las de subsidio que tiene una gran experiencia en manejo de nómina.
El servicio social voluntario es distinto, no tendría límite de edad, sería para hombres o mujeres entre 18 años y 35 años y que tengan condiciones similares a la de los jóvenes que prestan servicio militar en la policía al recibir una pequeña compensación por el tiempo que prestan.
C.C: ¿En qué consiste el Fondo de Inversiones rurales que propone para que los municipios reciban las debidas transferencias y no contrario a lo que ocurre al embolatarse en el camino?
RP: Se trata de eliminar los auxilios parlamentarios, ya que los senadores y representantes a la Cámara no deben tener partidas a nombre propio, ni deben incidir en proyectos para su beneficio. Eso que hoy manejan, que algunas personas dicen que llega 800.000 millones de pesos debe ser repartido en los municipios, de manera que cada uno tenga su cupo y que las personas a través de mecanismos de participación puedan optar porque programas hacer y cuáles deben ser las prioridades.
C.C: ¿Cómo lograr que mecanismos participación como el referendo y la revocatoria del mandato salgan adelante?
RP: También hace parte de la reforma, porque
en Colombia desde la Constitución del 91 hay unos mecanismos de participación muy generosos que no se han cumplido, porque son imposibles.
El planteamiento es que sea más fácil revocar un alcalde que la ciudadanía no quiere o que incumple su programa, que sean más frecuentes las consultas, más válidas y de igual forma, los referendos.
C.C: ¿Entonces como está en la Constitución son muchas las trabas que intervienen en su libre desarrollo?
RP: Si porque la ley puso unas barreras muy altas y que se dieron después del Constitución del 91, cuando el Congreso retomó el control de los cambios institucionales, entonces hay que eliminarlas para que esta corporación no sea el instrumento de cambio que hay en el país.
C.C: ¿Cómo evalúa usted el proceso de paz que se adelantó durante el gobierno del presidente Andrés Pastrana?
Fue un proceso con muy buenas intenciones de parte del Gobierno y muy malas, de las Farc, ya que el grupo guerrillero nunca estuvo a la altura de la generosidad que se planteó. Además, se tuvo una concepción equivocada de la negociación al pensar que podría darse rápido y por eso no pusieron condiciones.
Tampoco hubo un núcleo de negociación central sino que se dialogó sobre una agenda que empezó con 12 puntos, que se volvieron 50, de los cuales no se llegó ningún acuerdo y que no hubiera llevado a la paz. Igualmente, no se dieron garantías para que durante este tiempo la sociedad estuviera tranquila y para que el grupo armado no se fortaleciera.
En este sentido, creo que el Presidente tuvo razón en romperlo o interrumpirlo porque no estaba llevando a la reconciliación sino prolongándola.
C.C: ¿Cuáles fueron los límites que se establecieron gracias a la política de paz que gestionó durante su cargo como Consejero
Presidencial para la Paz, durante el mandato de Virgilio Barco y que sirvieron de base para negociaciones futuras?
RP: La primera, que la negociación depende de un objetivo y es que la guerrilla se termine, pues no puede haber diálogo que no tenga como propósito el fin de la subversión y segundo, que los armados deben incorporarse a la vida civil con todas las garantías que tienen los ciudadanos y con posibilidades de opción política.
C.C: ¿Qué continuidad han tenido las políticas que implementó como la Estrategia Nacional contra la violencia y que creó bajo la administración Gaviria?
La violencia se ve como un problema natural, pero es un proceso social que es susceptible de una política pública, que se requiere y se debe enfocar en reducir el conflicto. Eso lo hicimos en el año 90 y 91 buscando enfatizar en una serie de indicadores de violencia, muertes, secuestros, homicidios políticos y durante este tiempo, todas estas acciones bajaron porque se puso un especial énfasis en buscar resultados concretos.
C.C: De su experiencia como Ministro de Defensa ¿cuál es su opinión con respecto al aumento que necesitan las Fuerzas Militares y de donde deberían salir estos recursos?
Entre el 91 y el 93 se duplicó el presupuesto global de la Fuerza Pública, pero todavía es insuficiente. Si Colombia pretende tener mucha seguridad con poca inversión, tiene que invertir más.
C.C: En este sentido, está usted de acuerdo con las declaraciones del Ministro de Defensa, Gustavo Bell, de que el presupuesto destinado para este rubro en Colombia es el más bajo en América Latina?
Sí estoy de acuerdo es el más bajo en términos de Fuerza Pública por número de habitantes y en relación al territorio.
Textos y fotos de Johanna Guevara Olier.
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La fortaleza de Colombia está en el voto libre: Gustavo
Petro (02/04/18)
El terreno
que ha ganado la fuerza independiente, el fraude electoral,
los vicios del sistema político actual, la adhesión
a Garzón y el tema de la deuda pública, fueron
algunos de los puntos que Colombia.com dialogó con
el representante a la Cámara por Bogotá, Gustavo
Petro...