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Presidente Uribe insiste en intermediación de Naciones Unidas para acuerdo humanitario
 Colombia.com (5/6/2003) : Hacia las 10:30 de la noche del lunes el presidente Álvaro Uribe decidió dirigirse a los colombianos y aseguró que el gobierno mantendrá su firmeza con los subversivos, por eso le pidió a los ciudadanos: “templarnos más para derrotar el terrorismo que tanto daño le ha causado a nuestra patria”. Dijo además, que él también quiere un acuerdo humanitario, pero que es necesario pensar cómo se va a realizar dicho acuerdo. Insistió en que cualquier negociación se debe hacer con la intermediación de las Naciones Unidas y que él como primer mandatario asume la responsabilidad de lo ocurrido.

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Con Uribe estuvieron los generales Carlos Ospina, Comandante del Ejército y Alfonso Ortíz, Comandante de Despliegue Rápido, quienes se encargaron de explicar paso a paso cómo se realizó el operativo de rescate de los secuestrados, que finalmente fueron asesinados por los guerrilleros de las Farc.

En medio de la alocución, se presentaron los testimonios de dos militares que fueron rescatados vivos y se encuentran recuperándose en el hospital de San Vicente de Paul de Medellín.

El presidente Uribe quien desde tempranas horas se trasladó al departamento de Antioquia, para ser el primer testigo de la muerte del Gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria, de su Comisionado de Paz, el ex Ministro Gilberto Echeverri y de los militares que desde hace varios años se encontraban en poder de la guerrilla de las Farc, inició su discurso asegurando que esta noticia, se convierte en uno momento triste para la nación, porque nuevamente este “grupo terrorista cometió otra masacre, otro genocidio”, contra colombianos inocentes.

Y centró su alocución afirmando que el acuerdo humanitario es una prioridad para el Estado pero que el afán de conseguirlo “no nos puede llevar a afectar la política de orden público. De ahí que hemos exigido unas condiciones razonables. Colombia tiene que derrotar el terrorismo y a la corrupción”.

Según el presidente Uribe, las condiciones para un diálogo con la guerrilla de las FARC, no se definieron “por capricho, ni soberbia”, sino razonablemente. Dijo además, que se seguirá trabajando en la liberación de todos los secuestrados que están en poder de las Farc, pero insistió que no habrá zonas desmilitarizadas y que los guerrilleros presos, que eventualmente salgan de prisión, no deben volver a delinquir, porque esto significaría que Colombia nunca podría encontrar la verdadera paz.

El mandatario de los colombianos sostuvo que las Farc le han mentido a los colombianos, la demostración de esto es que durante el día dieron a conocer varios comunicados en los que aseguraban que los secuestrados murieron por el fuego cruzado entre los guerrilleros y la Fuerza Pública, pero gracias los testimonios de los sobrevivientes, quedó absolutamente claro que no hubo ni un solo disparo. De otro lado, el presidente Uribe Vélez aseguró que el comandante guerrillero El Paisa, el mismo que plagió al Gobernador de Antioquia y su Comisionado de Paz, ordenó la muerte de todos los secuestrados de manera fría.

Antes de terminar su discurso, el mandatario de los colombianos aseguró que la operación de rescate se planeó con sumo cuidado pensando en mantener la vida de las personas que estaban privadas de su libertad, y que como Presidente asume su responsabilidad.

Vale recordar que los cuerpos del ex ministro de Defensa Gilberto Echeverri Mejía, del gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria y de los ocho militares secuestrados, aparecieron en La Encarnación, zona rural del municipio de Urrao en el departamento de Antioquia.

Este es el texto completo de la alocución del Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez:


"Compatriotas:

Es un momento sumamente triste para la Nación. Hoy el grupo terrorista de las Farc cometió otra masacre enorme, otro genocidio: asesinó al señor Gobernador de Antioquia, doctor Guillermo Gaviria Correa, al señor ex Ministro de la Defensa, de Desarrollo y ex Gobernador de Antioquia, doctor Gilberto Echeverri Mejía, al Teniente de la Infantería de Marina, Alejandro Ledesma Ortiz, al Teniente del Ejército, Wagner Tapias, al Sargento Viceprimero del Ejército, Héctor Duvan Segura, al Cabo Primero del Ejército, Francisco Negrete Mendoza, al cabo primero del Ejército, Jairsinio Navarrete, al Cabo Primero del Ejército, Mario Alberto Marín Franco, al Cabo Segundo de Infantería de Marina, Jean Peña Guarnido. Además falleció a consecuencia de las heridas sufridas por los terroristas el Cabo Primero del Ejército, Ernesto Cotes Samuel, quien era trasladado al hospital de Medellín.

Están heridos en condiciones que los médicos aprecian estables, y los médicos están optimistas: el Cabo del Ejército, Heriberto Aranguren González, y el Suboficial de Infantería de Marina, Antenor Biella. Resultó totalmente ileso el Sargento Viceprimero del Ejército, Pedro Guarnizo Obando.

Todos ellos estaban secuestrados por este grupo terrorista de las Farc y llevaban mucho tiempo en el cautiverio.

La Fuerza Pública había conocido informaciones diversas sobre posibles sitios donde se encontraban los secuestrados. En las últimas semanas, la IV Brigada de Medellín recibió otra información, todo lo cual le permitió a nuestras fuerzas organizar un operativo que se diseñó con el mejor cuidado de planeación y se propusieron a aplicarlo con toda la prudencia para minimizar el riesgo de las víctimas.

Las víctimas estaban en un lugar de la selva que uno no se lo alcanza a imaginar.

Esta tarde llegamos al sitio la señora Ministra de la Defensa, el Fiscal General de la Nación, los Altos Mandos Militares y yo. A esta hora la Fiscalía está realizando allí todas las diligencias para poder traer los cadáveres a la ciudad de Medellín. El sitio es de una topografía escarpada, de selva total, incomunicada.

Tan pronto conocimos el asesinato de tantos y tan apreciados colombianos, tomamos la decisión de proceder de la siguiente manera:

Primero, que se le diga toda las verdad al país y de una vez. Nada de bordados a traguitos. Segundo, que tengamos todo el respeto por la crítica, y tercero, que mantengamos toda la firmeza y convoquemos a los colombianos para templarnos más en la fortaleza necesaria para derrotar el terrorismo que tanto maltrato le ha causado a nuestra Patria.

Quiero decir a los familiares de los heridos que nosotros pudimos conversar ahora con ellos en el hospital de San Vicente, que van a ser intervenidos quirúrgicamente esta noche pero el parte médico es bueno y dan unos testimonios donde muestran su alegría de poder regresar a la libertad.

El señor general Mario Montoya, comandante de la IV Brigada, se quedó esta tarde en la selva para apoyar toda la acción de la Fiscalía. También el oficial de nuestra Fuerza Pública que resultó ileso, gracias a Dios, Pedro Guarnido Valle, sargento viceprimero del Ejército. Se le pidió a él que le diera su testimonio con total espontaneidad a la Fuerza Pública porque, repito, hemos querido que estos dolorosos hechos el país los conozca en su absoluta verdad.

Hoy habíamos inaugurado el Batallón de Alta Montaña en Cali. Recibimos allí la noticia del asesinato de estos colombianos, nos trasladamos a Medellín, a Urrao y a la selva, y la decisión tomada en el avión y en los helicópteros fue de tres puntos que ya se los había relatado a ustedes esta noche: que el país conozca la verdad absoluta y de una vez y no gota a gota.

Segundo, respetar la crítica. Respetar los reclamos. Tercero, firmeza. Firmeza para persistir en la lucha que nos conduzca a derrotar el terrorismo.

Quiero recordar que no hubo un solo disparo de la Fuerza Pública, que el terrorista apodado ‘El Paisa’, quien había secuestrado al doctor Gilberto Echeverri y al doctor Guillermo Gaviria en una marcha de paz, es el mismo que ordenó asesinarlos, cuando la Fuerza Pública no había hecho un sólo disparo.

Muchos colombianos han venido pidiendo el acuerdo humanitario. Todos quisiéramos el acuerdo humanitario. Lo que tenemos que hacer es pensar las condiciones en que deba darse.

Como candidato presidencial y durante las primeras semanas de Gobierno, sostuve la tesis de que un acuerdo humanitario tenía que estar acompañado de un cese de hostilidades, de la iniciación de un diálogo serio conducente a un proceso de paz, de la mediación de Naciones Unidas.

Más tarde, al hablar con el Secretario General de las Naciones Unidas, el señor Kofi Annan, también con el Presidente de Francia, con quien me entrevisté como Presidente electo, con el Ministro de Relaciones de Francia, con quien he hablado sobre el tema varias veces, y con familiares de los secuestrados, el Gobierno por mi conducto aceptó introducir una variación: desvincular la posibilidad de un acuerdo humanitario de la exigencia de un proceso de paz.

Y entonces definimos unas condiciones para que ese acuerdo humanitario pueda ser conveniente para el país. Esas condiciones no las he definido por capricho, no las he definido por soberbia. Las hemos querido definir con argumentos razonablemente, porque nosotros tenemos la responsabilidad de que el acuerdo humanitario no entorpezca nuestra política de orden público.

Hemos pedido que en cualquier circunstancia tengamos los buenos oficios de las Naciones Unidas. ¿Por qué? Porque en el pasado este grupo terrorista de las Farc siempre les respondió con más violencia a los gobiernos que generosamente le dieron la oportunidad de hacer la paz. Este grupo terrorista aplicó bien la interpretación que Stalin hizo de Maquiavelo, en la cual cuando el adversario tiene un gesto de generosidad no se debe tomar como generosidad sino como debilidad, se debe aprovechar para armarse más y para golpear.

Ha sido la crónica de mala fe de las Farc cuando quiera que ha tenido oportunidades para hacer la paz.

Colombia necesita –entonces- en estos procesos el ente supranacional: las Naciones Unidas que garanticen la seriedad del proceso, que garanticen que no haya engaños a las instituciones democráticas, que garanticen que esos procesos no sirvan para alimentar el terrorismo sino para conducir a la paz y que también le den un testimonio objetivo a la comunidad internacional, porque este grupo terrorista de las Farc ha sido especialista en engañar a la opinión internacional.

Hoy mismo ha producido varios comunicados diciendo que hubo un desembarco de no sé cuántos hombres, en otra parte dicen que un bombardeo, que estos colombianos fueron asesinados en el fuego cruzado. ¡Falso de toda falsedad! Han mentido hoy una vez más de la misma manera que han mentido a lo largo de su historia terrorista. Por eso necesitamos los buenos oficios de Naciones Unidas.

La otra condición ha sido que se libere a todos los secuestrados. Lo tengo que pedir, es mi deber como Presidente de Colombia. Yo no puedo categorizar los secuestrados, no puedo decir que hay secuestrados de primera, de segunda, de tercera. Mi responsabilidad es buscar la liberación de todos. Esa es la razón para exigir esa condición.

Una tercera. El país no puede entrar a conceder zonas de despeje y desmilitarizaciones. Al contrario, lo que nos reclaman los colombianos es fortalecimiento creciente de la Fuerza Pública para que la Fuerza Pública pueda recuperar la soberanía de la Patria en todos los lugares del territorio.

Nosotros, como lo decía yo esta mañana a una cadena radial, estamos dispuestos no a conceder desmilitarizaciones ni a conceder despejes que tanto daño han hecho, sino a buscar, por ejemplo con la Cruz Roja, un mecanismo de facilitación para que nos entregue a los secuestrados.

Las Farc habilidosamente en los últimos días han omitido la exigencia de la desmilitarización para engañar a muchos colombianos, pero siempre refiere a su comunicado de febrero y en esos comunicados pidió la desmilitarización de dos departamentos de Colombia.

¡Qué tal! Una de las primeras determinaciones que tomé después del siete de agosto del año pasado fue exigir que el Ejército de Colombia entrara a todos los sitios del territorio, incluidos los famosos laboratorios de paz. No puede haber laboratorios de paz para que sean imperio de los violentos, para que excluyan la presencia de la Fuerza Pública.

Las Farc ha pedido que se libere a todos los guerrilleros que están en las cárceles. Son casi cinco mil.

Nosotros tenemos limitaciones constitucionales y legales. Hoy no tenemos la facultad jurídica de liberar a aquellos que están por delitos atroces. Y supongamos que vamos a liberar a aquellos que no están en las cárceles por delitos atroces, aquellos a favor de los cuales podría caber una excarcelación. Ese tema lo tenemos que manejar en armonía con la política de orden público.

Qué tal, compatriotas, que mañana o pasado mañana salgan 600 o mil guerrilleros de las cárceles para regresar a delinquir. Destruiríamos la motivación de nuestra Fuerza Pública. Eso no se puede permitir.

Por eso creemos que es razonable la exigencia de que aquellos guerrilleros que llegaren a salir de las cárceles no puedan regresar a delinquir. Que se pongan bajo la tutoría de un país amigo.

Claro que nos duele. Nos duelen las familias colombianas. Miren: desde el aeropuerto de Urrao llame esta tarde a Doña Marta Inés Pérez, la esposa del doctor Gilberto Echeverri. No me salían las palabras. Sentía mi responsabilidad de Presidente de darle esta noticia a una familia que conozco desde niño, a quien tanto quiero. Para mí es un golpe muy duro, que Gilberto Echeverri muera en estas circunstancias, siendo yo Presidente. Y esa llamada la hice con dolor. Llamé al Gobernador de Antioquia a pedirle, a contarle esto y a pedirle que hiciera otra llamada. A esta hora no he podido llamar, porque no he tenido todavía fuerzas, a mi buen amigo, el doctor Guillermo Gaviria Echeverri, padre del gobernador Guillermo Gaviria Correa. Estamos llamando con dolor a los familiares de nuestros suboficiales asesinados.

En Colombia el 50 por ciento de las familias ha sufrido estos duelos. Cómo nos ha golpeado el terrorismo. Por eso lo tenemos que derrotar. Y por eso tenemos que saber que el dolor por lo que ha ocurrido con tanto secuestrado, el afán de tener un acuerdo humanitario para liberarlos no nos puede llevar a afectar la política de orden público. Yo no puedo desmotivar la Fuerza Pública.

De ahí que hemos exigido unas condiciones que consideramos totalmente razonables. Colombia tiene que derrotar el terrorismo. Y tiene que derrotar la corrupción. Que haya debate con grupos empresariales, que haya debate con grupos sindicales, que haya debate sobre política económica, que haya debate sobre reforma política, está bien. Nuestra democracia es pluralista. Y eso nos honra. Y queremos manejar el debate sobre todos los temas solamente apelando a los argumentos, con gran respeto por la idea contraria, para que el 7 de agosto del 2006 podamos entregar un país más unido, un país más próspero, más solidario.

Pero aquello en lo que tiene que haber total firmeza, determinación sin claudicaciones, es en la derrota de los terroristas y en la derrota de la corrupción.

Nuestra Fuerza Pública está haciendo crecientes esfuerzos para perfeccionar sus operaciones, para dar resultados por el bien de todos ustedes, mis compatriotas. Y esta política de seguridad democrática tiene otro elemento que la caracteriza: la generosidad para la deserción. La generosidad para recibir a aquellos que un día estuvieron en el camino equivocado de los grupos violentos y que toman la decisión de regresar a vivir con nosotros en la vida constitucional. Desde el mes de agosto hasta la fecha, se han entregado centenares de colombianos de los grupos violentos. Los hemos recibido con cariño, los hemos recibido con afecto. Estamos apostando a que esos colombianos sientan la plenitud de las oportunidades.

Hace una semana en Cartagena, la señora Ministra de la Defensa y los Altos Mandos acudían con el jefe del frente de las Farc en Santander, quien se acogió a la política de desmovilización. Cuarenta años de edad, 20 en la guerrilla. Me decía, qué lucha tan infructuosa. Qué cosa tan grave matar colombianos para empeorar el país. Me contaba cómo no pudo conocer a sus hijos. Cómo se le desintegró su familia. Y hemos conocido el testimonio de niñas que han desertado porque las tuvieron en la guerrilla por coacción. Las obligaron a la prostitución. Las obligaron al aborto. Hemos tenido el testimonio de jóvenes en la guerrilla porque los ilusionaron con negocios y con pagos, defraudados de que no les cumplieron. Otros porque amenazaron a sus padres de que los fusilaban si sus hijos no seguían la causa de estos delincuentes.

A todos esos colombianos engañados por los grupos violentos, los llamo hoy a que dejen estas organizaciones. Delante de ustedes, compatriotas, asumo la responsabilidad de buscar todos los medios para dar a los colombianos que se desmovilicen de los grupos violentos la plenitud de las oportunidades. Lo vamos a lograr.

Nosotros queremos derrotar los matones profesionales. Nos estamos preparando para ir detrás del señor Marulanda y del señor Briceño, para que este país, paso a paso, derrote estos matones profesionales, quienes han posado tantas veces de señorones con discursos engañando a la dirigencia política del país e internacional. A esos matones profesionales hay que derrotarlos. Y a todo ese grupo de colombianos por ellos engañados, hay que atraerlos.

Hace 8 días le dije a Rafael, cuando tuvimos ese encuentro en Cartagena: Rafael, ¿usted cuándo tomó esta decisión? Y me dijo: el viernes. Le estiré la mano y le dije: hasta el viernes, mano dura. Desde el viernes, corazón grande, Rafael.

Nosotros no tenemos interés de capturar unos inocentes. De mostrarlos de piyamas de raya en cárceles subterráneas, bajo tierra, enjaulados. Aquí hay tanta decisión para derrotar el terrorismo, como tanta decisión para facilitar la reconciliación, para facilitar la desmovilización, para recuperar el imperio de los derechos humanos.

Compatriotas: en medio del dolor, yo quiero pedir a ustedes que no desfallezcamos en la tarea de derrotar los terroristas. Vamos a reincorporar a quien salió ileso. A curar a quienes están heridos. A pedirles a quienes han sido asesinados que desde el Cielo nos ayuden para cumplir bien esta tarea. En este momento de dolor, Colombia no se puede rendir. Ahora es que tenemos que fortalecer nuestra decisión de derrotar el terrorismo. Derrotemos el terrorismo. Ese terrorismo todos los días nos roba inversión. Ese terrorismo nos quita posibilidades de empleo. Ese terrorismo todos los días condena a la gente pobre a ser más pobre y a Colombia a vivir en más atraso. Yo sé que lo podemos derrotar.

Un pensador decía que el valor superior es el coraje. Porque del coraje se derivan los otros valores. En esta hora de dolor, en esta hora que nos desgarra todo, compatriotas, coraje, para que derrotemos el terrorismo.

Mis condolencias sinceras a las familias de quienes han muerto. La Fuerza Pública planeó esta operación con toda responsabilidad y con toda prudencia. El señor general Mora llamó a la señora Ministra de la Defensa y ella a mí. Esto fue consultado. Yo no puedo eludir responsabilidades. Las asumo. Buenas noches, compatriotas”.

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