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| Crónica: Bayron Carvajal, el coronel implicado en la masacre de Jamundí fue destituido
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Colombia.com (6/13/2006)
: El coronel del Ejército Bayron Carvajal, comandante del grupo de soldados que mató a diez policías y un civil en un confuso episodio, fue retirado del servicio activo, confirmó el comandante de la institución, general Mario Montoya.
"Carvajal fue retirado del servicio activo invocando facultades del Ejército para retirar a sus hombres por mejoramiento del servicio", afirmó el general Montoya a periodistas.
El coronel Carvajal dirigía el Batallón de Alta Montaña en el Valle del Cauca, suroeste, al que pertenecía una patrulla militar que acabó con la vida de un civil y de diez policías de una unidad de elite de Antinarcóticos el pasado 22 de mayo.
El general Montoya señaló que el retiro de Carvajal, "indiscutiblemente lo hacemos para mantener la imagen positiva de nuestro Ejército, por un lado y, de otra parte, para seguir facilitando, como lo hemos hecho desde un principio, la investigación" de este caso.
Carvajal está detenido, junto con un teniente, un sargento y cinco soldados, desde el pasado día 1, por orden de la Fiscalía, al considerar que "existen indicios" para considerar ese hecho como "un homicidio múltiple".
La muerte de los diez policías y un civil fue considerada, inicialmente, como un caso de "fuego amigo".
Esa matanza desató una polémica y distintas fuentes, incluido el propio presidente del país, Alvaro Uribe, la relacionan con un caso de narcotráfico.
Crónica de una emboscada
La masacre de Jamundí es uno de los casos más escalofriantes de los últimos años. Según la Fiscalía se han hallado pruebas contundentes en contra de del Coronel Bayron José Carvajal Osorio y sus hombres.
El lunes 22 de mayo el coronel, comandante del Batallón de alta montaña, ya tenía una celada preparada para emboscar al grupo elite de policías
antinarcóticos. El oficial a las 10:40 a.m., horas antes de la masacre envió un mensaje desde su teléfono celular a uno de sus oficiales: “Retire emboscada. La gente a los sitios reconocidos y que duerman. Todo quedó para esta noche. Pendientes, el cupo viene con el pollo para que salgan a reclamarlo”.
Cinco horas después, a las 3:24 p.m. le envió otro mensaje de texto al teniente Harrison Castro, quien se encontraba con cuatro suboficiales y 23 soldados profesionales: “Llámame urgente. Llámeme urgente”. Tres horas más tarde una comisión antídrogas de 10 investigadores de la Dijín y un informante fueron atacados por Castro y sus hombres cuando llegaron a la vereda Potrerito en Jamundí, Valle.
El coronel ubicó siete frentes de fuego, posiciones similares a una emboscada, atacó al grupo de policías con una ametralladora punto cincuenta, de alto calibre. La balacera duró 20 minutos. En medio de ráfagas y las explosiones de granadas.
La mayor de la Policía Elkin Molina, comandante de la comisión, logró pedir ayuda a través de su Avantel. Dos patrullasde Jamundí salieron a su auxilio, pero también fueron atacadas.
Al llegar a la vereda Potrerito todos estaban muertos…
El último mensaje que cruzo por los celulares de los soldados de Alta Montaña es el siguiente: “Curso. La cuestión es que llegamos anoche y que dormimos aquí, donde se dio el combate y que a las 5:30 nos subimos a la maraña”.
Un mensaje claramente para que todos los soldados declararan una sola y única versión.
Las pruebas claves
• Las necropsias indican que nueve de las once víctimas recibieron disparos por la espalda, la mayoría en la cabeza y el abdomen. La Fiscalía concluyo que hubo exceso de fuerza y que las heridas
fueron ocasionadas cuando los policías estaban indefensos.
• Las pruebas balísticas del cuerpo Técnico de Investigación (CTI) determinaron que los soldados dispararon más de 150 veces. Mientras la Policía lo hizo 22 veces. No hubo fuego cruzado, pues desde siete frentes diferentes fue atacado el grupo de la Dijín. Así mismo se logró determinar que se utilizó armamento pesado y granadas. En últimas no hubo combate. El Batallón de Alta Montaña tenía dispuesto un francotirador especialmente ubicado para lograr tiros de gracia.
• El teniente Castro entregó diferentes testimonios a la Fiscalía sobre la hora exacta de los hechos: primero dijo que fue a las 6:05 p.m.; luego afirmó que fue a las 5:50 p.m. y por último aseguró que todo había sucedido a las 6:20 p.m.
• La distancia de los tiros según los soldados fueron a unos 80 o 100 metros de los policías, pero La Fiscalía logró determinar que los impactos fueron certeros y en lugares mortales, en la cabeza y en el pecho, para lo cual se requiere una distancia menor. Incluso los peritos del CTI encontraron rastros de pólvora en el pasamontañas que cubría la cabeza del informante. Es decir, que la distancia del tiro fue menor de tres metros entre el cañón del fusil y su cabeza.
Con información de EFE
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