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INTERNA
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Esta
actividad económica no tradicional formó
parte de las propuestas de ajuste promovidas por
el Banco Mundial. Dentro de esta política,
los gobiernos de turno, con el objeto de conseguir
ingresos de divisas al país, han otorgado
garantías y seguridad al crecimiento de
este monocultivo, favoreciendo a un sector adinerado,
con suficiente poder económico para comprar
los recursos como agua, tierras, etc. en desmedro
de comunidades campesinas e indígenas.
Frente
a esto, las comunidades han levantado su voz de
protesta y algunas organizaciones comunitarias
y poderes seccionales, como Juntas Parroquiales
o Municipios han escuchado sus demandas. Comunidades
rodeadas de cultivos de flores y afectadas con
graves impactos a la salud han decidido poner
un alto por sus propios medios.
A
partir de estas luchas han surgido ordenanzas
Municipales a su favor. Una precursora de este
recurso ha sido la Municipalidad de Cayambe y
su departamento de medio ambiente, la misma que
tiene la voluntad de buscar soluciones a este
problema, pero lamentablemente los empresarios
florícolas han tratado de evadir sus responsabilidades
al no presentar Estudios de Impacto Ambiental
y los Planes de Manejo Florícola o tratar
de negociar económicamente con ciertos
Concejales.
Uno
de los factores para que las flores ecuatorianas
sean competitivas a nivel internacional ha sido
el no asumir los costos ambientales y sociales
dentro de los costos de producción de la
flor.
Los
escasos estudios sobre la contaminación
del agua, suelo e impactos en la salud de los
trabajadores han sido uno de los argumentos de
las empresas para eludir sus responsabilidades
sobre estos daños. Sin embargo, existen
testimonios de antiguos trabajadores de empresas
florícolas que denuncian los graves problemas
de salud que padecen por haber trabajado en las
plantaciones.
Recientes
investigaciones sobre la calidad del agua y sus
efectos sobre la salud, dieron como resultado
un severo grado de contaminación del agua
debido a la alta concentración de plaguicidas
y el consecuente riesgo sobre la salud humana.
Frente
a estas denuncias, algunas empresas florícolas
han instalado centros de atención médica
para sus trabajadores, quienes asisten dos días
por semana. Los principales malestares que se
presentan entre los trabajadores son: vómito,
dolor de cabeza y estómago y otros. Según
testimonios de los pacientes, el médico
suele prescribirles analgésicos, sin embargo
sorprende la prohibición de visitar otro
médico que no sea el de la plantación.
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