INICIO PÁGINA PRINCIPALE-MAILCHATFOROSBUSCADORPOSTALESCOMPRAS; Tienda VirtualAMIGOS Y CONTACTOSTVRADIO
Colombia.com
 
ALEJANDRO OBREGÓN ROSÉS (Artista Plástico)

Cuando por primera vez apareció en el panorama del arte nacional, inmediatamente fue calificado por la prensa y los críticos en esta materia, como el dueño del “expresionismo romántico”, gracias a la pasión con la que plasmó en sus trabajos la naturaleza, la cultura y la misma sociedad colombiana.

Alejandro Obregón ingresó al mundo del arte en una época crucial, pues se consolidó como el primer pintor moderno en Colombia, gracias al manejo particular que hizo del espacio, el paisaje y lo que ocurría en ese momento en el país. Rompió con la perspectiva lineal que se venía manejando antes de su aparición.

La terquedad estuvo presente a lo largo de la vida, no sólo artística, sino personal de este catalán de nacimiento pero barranquillero de corazón, nacido un 4 de junio de 1920, fruto de la unión del industrial colombiano Pedro Obregón y la catalana Carmen Rosés. Obregón disfrutaría de la playa y la brisa del caribe colombiano seis años después de nacer y hasta 1929, año en que en compañía de su familia regresa a España.

En vida, el artista demostró por doquier su antiacademicismo y en ningún momento dudó en asegurar su incredulidad ante él. “Yo no creo en las escuelas de pintura; creo en buena pintura y nada más. La pintura es una expresión individual y hay tendencias como personalidades. He admirado los buenos pintores, los españoles sobre todo, pero considero que ninguno ha ejercido una influencia decisiva en mi formación”.

Su determinación de ser pintor es tomada tras su fuga de aventura hacia la región selvática del Catatumbo, en donde trabajó como intérprete en los campos petroleros y manejó camiones de carga. Obregón describiría su experiencia como un lugar poblado de “abismos de cuatro kilómetros llenos de magia y misterio; los motilones ¡Carajo, eso pone a pintar a cualquiera!

Es en ese momento que su padre decide renunciar a sus aspiraciones de ver a su hijo Alejandro convertido en todo un industrial. Por eso, decide acompañarlo a Boston para encontrar una escuela de arte. Allí, en la ciudad norteamericana, el entonces principiante artista retoma sus estudios secundarios que combinó algún tiempo con algunos cursos en el Museo de Bellas Artes del lugar.

Su primer intento semi-vanguardista de distorsión espacial lo realizaría a los 19 años con “Jarro azul”, es desde ese entonces, y hasta el año 1947 que trabaja en la exploración de diversos estilos, sin formar aún una obra de corte personal.

Pero faltando sólo seis meses para culminar sus estudios, decide retirarse tras ser nombrado vicecónsul en Barcelona, lugar a donde se traslada y en el que conoce a Ilva Rasch kaflj, hija del poeta Miguel Rasch-Isla, quien en esa época se desempeñaba como cónsul colombiano en el país vasco; ella se convertiría en la primera de las tres esposas que tuvo el artista colombiano.

Consigue la nacionalidad colombiana en 1941, pero su carrera como artista se daba a conocer primero en el otro continente, pues antes de su primera presentación en Colombia, realizó una exposición individual en Barcelona. Pinta algunos óleos entre ellos: “Retrato de un pintor” (1943), “Autorretrato” (1943), “Retrato de Ilva” (1944) y “El camión rojo” (1942).

En el mismo año en que pinta “El camión rojo”, Obregón nuevamente deja entrever que las academias no eran de su gusto y viceversa, pues es expulsado de la escuela Lotja de Barcelona, hecho que lo motiva a seguir su carrera artística como autodidacta.


Aparece Obregón
El arte colombiano conoció a Alejandro Obregón, gracias a su participación en el V Salón de Artistas Colombianos en 1944 con las pinturas al óleo como "Retrato de pintor", "Niña con jarro" y "Naturaleza muerta". Su incursión fue recibida con las mejores críticas de la prensa local, que sin dudarlo, calificó su trabajo como un “expresionismo romántico”.

Desde ese momento se convirtió en el primer pintor moderno en Colombia, debido a que sus propuestas no se relacionaban con asuntos propios de la modernidad optimista, tales como el progreso, el culto a la tecnología o la búsqueda de materiales industriales. Muy al contrario, su modernidad se caracterizó por tener inspiración en la geografía y en la cultura como pertenencia.

En sus obras fusionaba elementos abstractos y figurativos, como una forma de rebelarse en contra los purismos modernistas. En su trabajo, en ningún momento se percibe repudio a la figura en sí misma, sino a una figuración que se considera narrativa y literal; que se representa en vez de expresar o simbolizar.

Pero el arte de Alejandro Obregón no fue siempre el mismo, su evolución fue permanente; una de sus primeras y fuertes influencias, fue el cubismo de Picasso. Esta fuerte corriente se vería claramente en los dibujos que conformarían el proyecto para un mural, así como el óleo “Masacre de 10 de abril”, obras inspiradas en el asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, hecho ocurrido el 9 de abril de 1948, fue el detonante en la violencia colombiana y de la cual aún se viven las consecuencias.

Tras este hecho, el 10 de abril, Alejandro Obregón se dirige al cementerio central, donde toma apuntes y a partir de ellos comienza a realizar dibujos con fuerte esencia picassiana.

En la década del 50 Alejandro viaja a París con el fin de recorrer Europa, en compañía de su segunda esposa, Sonia Osorio, con quien contrajo matrimonio en 1949. Osorio es la más importante bailarina del país y fundadora de uno de los grupos de baile más reconocidos del mundo. De esta unión nacieron el actor Rodrigo Obregón y Silvana Obregón.

En París es en donde inicia su periodo geometrizante y la obra “Gato comido por pájaro”, perteneciente a esta nueva etapa es la primera en conocerse en Colombia.

En 1954 conoce a la pintora inglesa con quien se casó en Panamá. Ese mismo año, pero en París, conoce al pintor español Picasso.


Crítica social y política
Muchos de los trabajos de Obregón se caracterizaron por contener una fuerte crítica política y social. Los nuevos pintores y escultores de esa época estaban más comprometidos con los temas culturales y ambientales que con los eventos políticos. Los compañeros de generación de Obregón se dedicaron a realizar una revolución de índole estética más que política.

Pero en el caso de este artista, mientras trabajaba en una revolución estética, lo combinaba con la realidad del momento. Este es el caso de los trabajos “El estudiante muerto” (1957) y “Luto por un estudiante” (1957), que aluden a los hechos ocurridos en el gobierno del general Gustavo Rojas Pinilla.

Una de las principales características en estas obras es la presencia de un gallo, símbolo de la resistencia a la dictadura de Rojas Pinilla.

Otras obras que se pueden destacar están “Homenaje a Camilo” (1968) y “Violencia” (1962), uno de los hitos en la historia del arte colombiano que evidencian uno de los periodos más sangrientos del siglo XX en Colombia.

Después de viajar e Europa, en 1958 llega a Estados Unidos donde comienza a tener contacto con el expresionismo abstracto, movimiento que sin duda va a transformar su producción. A su regreso a Colombia inaugura en junio de 1958 el mural “Homenaje al libro” en la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá, trabajo que causa impacto y contribuye a marcar el paso de un tipo de muralismo inspirado en Orozco, Rivera y Siqueiros, a una obra acorde a la revolución de Rufino Tamayo que tuvo lugar en México. Ese mismo año presenta una exposición individual en donde el común denominador es la presencia de los cóndores.


Visión ecológica
La naturaleza es protagonista en un gran porcentaje de las obras de Alejandro Obregón, las que fueron elaboradas con una gran dosis de color, elementos que en más de una oportunidad no son captados a primera vista y se convierten en expresiones pictóricas simbólicas, las que están sujetas a diversas interpretaciones.

Cóndores, toros, mares, jardines, paisajes, peces, gaviotas, imágenes del viento sol y nubes, son algunos de los elementos presentes en sus obras, que tomaron dimensiones simbólicas. Este es el caso del cóndor, uno de sus símbolos más recurrentes.

De esta rama se destaca “Ganado ahogándose en el Magdalena” (1955), “Nube Gris” (1948), “Pez Dorado” (1947), “Toro-cóndor” (1960), “Cóndor de los Andes” (1959), entre otros.

A finales de 1959 nace su hijo Mateo y tres años después, en 1962 obtiene el Premio Nacional de Pintura en el salón XV Salón de Artistas Colombianos con la obra “Violencia”, uno de los reconocimientos que más despliegue realizó dicho Salón. Ese mismo año es nombrado decano de la Escuela de Bellas Artes de Barranquilla, cargo que ocuparía hasta 1963.

Pinturas en acrílicos, técnica que sólo había trabajado de manera esporádica en años anteriores, se hace más evidente con la obra “Barracuda”, con la que ser hace acreedor al primer premio en el I Salón Bolivariano de Arte de Cali. En reemplazo de la crítica Marta Traba, es nombrado director del Museo de Arte Moderno de Bogotá en 1967.

Obregón, aunque en muy pequeña dimensión, tuvo contacto con el séptimo arte, pues en 1968 hace parte del elenco de la película “Quemada” dirigida y rodada por Gillo Pontecorvo; luego se instala en la ciudad de Cartagena donde vivió hasta el final de sus días en una casa ubicada en el sector más antiguo de la ciudad colonial.

De ahí en adelante Obregón continúa creando obras las que no sólo se exhibieron en Colombia, sino en el exterior. Este es el caso de la exposición realizada en el Center for Inter-American Relations de Nueva York en 1970 bajo el nombre “A loan exhibition of painting from 1952 to the present”.

El artista colombiano ilustra el libro “Los cuentos de Juana”, escrito por su amigo Álvaro Cepeda Samudio, quien moriría en octubre de ese mismo año (1972).

En conmemoración al sesquicentenario de la muerte de Simón Bolívar, se hace una edición de cien grabados de una obra de Obregón en homenaje al libertador en 1980. Tres años más tarde la Organización de Estados Americanos, OEA, lo designa para realizar un mural que hará parte de las 560 obras de este género instaladas en su sede en Nueva York. En octubres es inaugurado “Amanecer en los Andes”, un mural de cinco por cuatro metros que se instala en la pared del Salón de Delegados del edificio de las Naciones Unidas en dicha ciudad.

Alejandro Obregón enferma gravemente en 1992 y es trasladado a Estados Unidos para someterse a exámenes médicos. El 11 de abril de ese año muere en el Hospital de Bocagrande de Cartagena. Desde ese año, las exposiciones en homenaje y reconocimiento del artista colombiano no han cesado. La más reciente de ellas se realizó en 2001, en el Museo Nacional de Colombia en conmemoración a sus diez años de muerte.