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Los defensores de la flexibilización laboral
deberían estudiar el sector de la construcción,
donde existen las relaciones laborales más
flexibles de toda la economía nacional.
Los trabajadores son contratados a destajo, al
inicio de la semana, se liquidan al final de cada
semana o al finalizar la obra, carecen de protección
social y de garantías frente a los riesgos,
muy frecuentes, de accidentes. Con todo y ese
régimen, el área construida en el
país descendió de 816.000 m2 en
abril de 1998 a 215.000 en enero del 2000. A ningún
analista serio se le ha ocurrido decir que ese
descenso ha estado causado por relaciones laborales
demasiado dirigidas y, en cambio, estudios muy
serios demuestran que la escasa demanda por vivienda
(que ha sido cara), a causa del desempleo, las
elevadas tasas de interés que han debido
pagar los constructores a los bancos, la incertidumbre
frente al UPAC y el fin de la burbuja especulativa
causada por los dineros ilícitos, están
en el fondo del problema.
Todos los indicadores muestran que el desempleo
en Colombia ha crecido al mismo ritmo que ha descendido
la tasa de crecimiento, y esta recesión
no da muestras de superarse definitivamente. No
se están tomando las medidas adecuadas
para reactivar la economía, pero hay académicos,
empresarios y voceros gubernamentales que repiten
con extraña convicción, que si se
alarga la jornada de trabajo o se eliminan pagos
extras, se van a generar 600.000 empleos nuevos.
O serán los mismos empleados trabajando
en una jornada diferente...
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La
tasa de desempleo histórica y estructural
del país se ubica en torno al 10% y los otros
10 puntos corresponden a desempleo estacional que
podría superarse si se supera el ciclo recesivo.
Pero mientras en Estados Unidos, Bush había
devuelto a los ciudadanos US$800.000 millones en
sus primeros meses de gobierno, en Colombia se han
aumentado los impuestos en época de recesión.
Además, con desparpajo, se sigue afirmando
que reducir el déficit y reducir la inflación
son las prioridades de política.
Las autoridades económicas no han dudado
en mantener durante una década tasas de interés
en torno al 50%, que incluso llegaron al 90% en
1999 para defender la banda cambiaria y la banca
fue a la crisis ante la imposibilidad del sector
productivo de pagarle la cartera morosa frente a
una menor rentabilidad empresarial. ¿Por
qué no se pone el mismo énfasis con
que se les da un ultimátum a los trabajadores,
para lograr que los banqueros reduzcan sus tasas?
Todas las encuestas empresariales coinciden en que
las razones de la crisis empresarial se ubican en
el elevado costo del dinero, la escasa demanda,
la inestabilidad jurídica, los elevados impuestos
y la inseguridad. Los costos laborales son una parte
reducida del total de los costos, y además
gran parte del mercado laboral está flexibilizado
de hecho por medio de la subcontratación
y la temporalidad. ¿El país les está
apuntando a las verdaderas causas del desempleo?
¿Por qué no hacer una verdadera política
de empleo que comience con una renegociación
de la deuda? |