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REFORMA POLÍTICA Y DEL ESTADO
El gobierno del Partido Verde Oxígeno se
compromete a adelantar una Reforma Política
Radical en un proceso que implica cuatro momentos
políticos:
Revocatoria del Congreso
a través de un referendo de origen popular,
fundamentada porque este fue elegido mediante
una democracia de mercado que favorece las empresas
políticas clientelistas, la compra de votos
y conciencias y la financiación de las
campañas electorales por los grandes grupos
económicos, el narcotráfico y los
grupos de poder armados.
El Referendo Popular
debe convocar la elección de un Nuevo Congreso
sobre la base de nuevas reglas del juego que consagren
la democracia real, entre las que se incluye una
reforma al sistema electoral que establezca la
asignación de curules por el método
de cifra repartidora, que obtenida utilizando
la sucesión de números naturales,
permita repartir todas las curules por el mismo
número de votos en la misma circunscripción.
Esta fórmula
electoral deberá respetar la proporcionalidad,
estimular la agrupación política
y hacer realidad el principio democrático
conforme al cual a cada ciudadano corresponde
un voto, y en la conformación de corporaciones
en una misma circunscripción todos los
votos deben tener igual valor.
En complemento, cada
partido o movimiento político tendrá
la obligación de presentar una lista única
para cada elección, de modo que se acabe
"la operación avispa" y el individualismo
electoral. Así se premiará el trabajo
en equipo y no el caudillismo.
Para que lo anterior
tenga los efectos esperados, especialmente aquellos
relativos a la representatividad y a la gobernabilidad,
se establecerá el voto obligatorio, al
menos por dos elecciones. Así se podrá
dar la
oportunidad histórica para que la ciudadanía
le dé vida a un nuevo sistema de elección,
responsabilidad esta de la que ningún colombiano
puede sustraerse.
Aún más,
el replanteamiento irá acompañado
con el otorgamiento de valor político real
al voto en blanco, el cual tendrá la posibilidad
de obligar a una nueva elección. Cuando
sea la mayoría, no sólo se convocará
a una nueva elección, sino que se deberán
presentar nuevos candidatos para aquellas elecciones
uninominales, y habrá modificaciones y
listas nuevas en las de cuerpos colegiados.
Se requiere reestructurar
la Organización Electoral de cuyo funcionamiento
justo y transparente depende la legitimidad de
la democracia electoral. Por eso, modificaremos
el método de elección de los 9 miembros
del Consejo Nacional Electoral, de tal manera
que sea realizada por una de las Cortes de la
rama Jurisdiccional o en su defecto por el Congreso
relegitimado. De cualquier manera esa elección
deberá recaer en representantes de los
9 partidos o movimientos que hayan obtenido la
mayor votación bajo el nuevo régimen
electoral.
Reforma Administrativa
y de la Justicia.
El Estado se dotará de un sistema de información
nacional único, transparente y confiable
en todas las instancias públicas, como
un instrumento para combatir la corrupción
y para que la sociedad en su conjunto gane en
eficiencia y participación.
Propondremos al Nuevo Congreso una reforma constitucional
que establezca una nueva justicia, universal,
expedita, independiente, transparente y justa.
Propondremos recurrir al constituyente primario
para desde allí derivar la elección
legítima de los principales órganos
de la justicia, sin compromisos y lealtades con
los electores en el Parlamento,
como sucede en la actualidad.
Los funcionarios públicos serán
elegidos mediante concursos obligatorios y ascenderán
en sus cargos gracias a una reglamentación
basada en los méritos. Su función
será calificada de acuerdo con los objetivos
cumplidos.
Terminaremos con
el sistema clientelista de las recomendaciones
para ocupar cargos del Estado. De esta manera
se dignificará la función de los
servidores públicos. Además estableceremos
programas de formación especiales y obligatorios
para quienes aspiren a las elecciones locales.
La descentralización
política, fiscal y administrativa debe
consolidarse, creando capacidad en las regiones
de definir de forma autónoma las principales
estrategias de desarrollo, aprovechamiento y uso
sostenible de sus recursos, y las principales
decisiones tributarias y de gasto.
Los ciudadanos serán fortalecidos en su
capacidad de participación en el Estado.
Para el efecto estableceremos la tutela que controle
las decisiones de la administración pública
e introduciremos las reglamentaciones necesarias
para que se cumpla con el voto programático.
Eliminación
autónoma nacional de la producción
y tráfico de narcóticos. La lucha
por eliminar el narcotráfico en Colombia
será una decisión prioritaria, irreversible,
autónoma y soberana del gobierno y la sociedad
colombiana.
La consolidación
la economía, se desarrollará mediante
dos subprogramas: Programa Nacional de Agricultura
Productiva y El Programa Nacional de Cultura Productiva.
La filosofía
que orienta estas políticas consiste en
la decisión de erradicar el narcotráfico,
la corrupción y la cultura mafiosa de los
espacios económicos, sociales e institucionales
pervertidos en Colombia, constituye una prioridad
para la supervivencia de la Nación y para
la reconstrucción de la legitimidad del
Estado colombiano.
Convocatoria
a la Asamblea Nacional Constituyente de la Colombia
Nueva.
Este evento fundacional
social debe ser el resultado final de las negociaciones
de paz que el gobierno, encabezado por Ingrid
Betancourt Pulecio, realizará con los movimientos
insurgentes.
En suma, el liderazgo
del Partido Verde Oxígeno y de Ingrid Betancourt
Pulecio en la presidencia de la República
debe permitir a Colombia alcanzar tres metas:
primero, convocar con éxito al conjunto
de la sociedad a la instauración de una
cultura productiva, moderna y competitiva, como
bien público inalienable; segundo, a la
realización de una reforma política
radical que elimine el clientelismo y la corrupción;
y tercero, a la reconstrucción de un Estado
Nacional legítimo e incluyente, que garantice
una paz duradera con justicia social para todos
los colombianos.
Plan Colombia
y negociación para la paz
Haremos los cambios
necesarios al funcionamiento del Plan Colombia
para asegurar que sea un programa de promoción
y no sólo de combate. Será urgente
complementarlo con gestiones diplomáticas
para la promoción de nuestras exportaciones
y de nuestra producción nacional.
Finalmente, en términos
de la paz en Colombia, nos comprometemos con la
negociación y una paz justa. La violencia
sólo trae violencia, pero la negociación
improvisada y desde la debilidad tampoco da resultados.
Necesitamos negociar con firmeza y con esperanza,
pero necesitamos negociar sobre temas concretos
y no una lista de mercados o reivindicaciones
sindicales.
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