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LA REFORMA ECONÓMICA
Parte de una clara
definición del objetivo principal de la
nueva política económica: Alcanzar
una elevada tasa de crecimiento económico
en términos del producto interno bruto
(PIB) que es el indicador que mide la producción
de bienes y servicios.
La economía
colombiana necesita crecer, porque es la única
manera de incrementar el bienestar y el nivel
de vida de los colombianos y porque sólo
creciendo podrá resolverse el grave problema
de desempleo que agobia a la sociedad colombiana.
Sólo una expansión sostenida del
aparato productivo generará la demanda
de mano de obra suficiente que satisfaga una oferta
que cada día se hace más abundante.
Ningún programa de emergencia lo hará.
La estrategia económica: Mayor demanda
e inversión, nueva estructura de precio.
Debemos ser claros: Sin demanda no hay crecimiento
y sin inversión no hay expansión
productiva. Eso se llama inducir la recesión.
Eso tiene que cambiar. Se requiere una nueva estrategia
económica.
Para rentabilizar
y hacer más competitiva la actividad productiva
privada, la política económica debe
cambiar la estructura de impuestos y de los precios
básicos de la economía. Eso significa
mayor tasa de cambio real, menores tasas de interés
reales, menores impuestos (directos e indirectos)
y precios y tarifas de servicios y bienes públicos
a niveles internacionales. Acompañado a
su vez, de una regulación que con una legislación
adecuada y un respaldo político suficiente
propicie la existencia de mercados
competitivos, en beneficio de consumidores y de
productores no monopólicos.
Colombia no puede seguir con niveles de desempleo
que bordean el 20% de la población económicamente
activa y de subempleo del orden de 30% de dicha
población. El desempleo en Colombia, siendo
en parte un problema de flexibilidad laboral,
es fundamentalmente el resultado de la errada
política económica que se ha implementado
durante los últimos años.
Bajo este escenario,
una estrategia alternativa para generar empleo
tiene que estar relacionada directamente con aplicar
la política económica indicada,
que tenga por objetivo el crecimiento de la economía.
Esa política será, como se indicó,
una política monetaria y fiscal razonablemente
expansiva al servicio de la rentabilidad de las
actividades productivas, que al cambiar la estructura
de precios incentive la inversión y al
aumentar la demanda genere crecimiento para generar
fuentes de empleos. Lo que haremos es rentabilizar
la actividad productiva en el menor tiempo posible.
Aspiramos a que la
economía crezca en el orden de 6% a 8%
al final del cuatrienio con una política
económica diseñada para tal fin
que permita poner a trabajar a nuestras mujeres
y hombres desempleados y a nuestras máquinas
desperdiciadas. consigue es absorber con dificultad
el crecimiento de la población.
Se requiere es aumentar
la productividad laboral y eso pasa, en el corto
plazo, por reactivar de inmediato la economía
colombiana. A largo plazo, es necesario invertir
en educación, infraestructura, investigación
y desarrollo.
Finalmente, lo que
sí pondremos en vigencia es un seguro de
desempleo. El seguro de desempleo no va a resolver
el problema del desempleo y subempleo. El seguro
de desempleo será un mecanismo para garantizar
a nuestra población más pobre, que
no tiene otra posibilidad de ingreso, acceso a
una vida digna y honrada. Por eso sólo
será entregado a aquellas personas de estrato
1, 2 o 3, empezando por los desplazados. Tampoco
será un mecanismo que propicie el ocio.
Será entregado en forma temporal, en contraprestación
a aquellos que estén dispuestos a participar
de un empleo temporal organizado por los municipios
y supervisado por la Red de Solidaridad Social
considerando los censos del SISBEN.
El problema
de la deuda: Un falso dilema
En Colombia hemos asistido últimamente
a un debate intenso sobre el tamaño de
la deuda colombiana, de 38 mil millones de dólares,
equivalente a 47.7% del PIB. A la luz de los problemas
argentinos, autoridades y columnistas económicos
y políticos han insistido sobre el peligro
de seguir endeudándose. Lo que está
implícito es que como ese endeudamiento
es resultado del déficit fiscal, lo que
debería hacerse a toda costa es eliminar
el déficit que induce ese endeudamiento.
Sólo una economía con actividades
rentables y competitivas garantiza inversión,
crecimiento, empleo y sectores fiscal y externo
equilibrados. Sólo ella garantiza la capacidad
de pago del país. El tamaño de la
deuda colombiana, elevado con relación
al PIB, no es un problema en sí.
La política comercial:
Más exportaciones para crecer
Es necesario cambiar los rumbos de la política
comercial nacional. Para el efecto, el sector
externo debe transformarse en uno de los motores
del crecimiento del país. El otro elemento
es el apoyo del Estado, con el mismo será
posible recuperar la rentabilidad de la economía.
La idea es crear un marco de selección
natural y a partir de ellos fortalecer estrategias
competitivas, en particular para los sectores
no tradicionales.
Paralelamente se
contará con una política de defensa
y seguridad nacional sobre los corredores viales
por medio de los cuales transitarán nuestras
exportaciones. El objetivo de esta política
es disminuir los costos de transacción
asociados a la actividad exportadora. El tema
de la seguridad es clave para la producción
nacional y, por consiguiente, para las exportaciones,
ya que envía señales sobre la estabilidad
institucional y económica del país
a los agentes nacionales e internacionales.
Microfinanzas:
Crédito para los pobres para la superación
de la pobreza
No hay duda que sólo
el crecimiento de la economía puede proporcionar
una salida viable y sostenida de la pobreza. Sin
embargo, existen una serie de instrumentos que
pueden acelerar ese proceso. Tal vez, el más
eficiente y el que mayores éxitos ha experimentado
en el ámbito mundial es el sistema de microfinanzas,
pero para que este funcione deben cumplir seis
características: contar con créditos
para pequeñas inversiones, garantías
solidarias, selección y aprobación
de proyectos por la misma comunidad, desplazamiento
de la institución financiera hacia la comunidad,
ahorros pequeños por parte de los prestatarios
y pequeños aportes de capital de los prestatarios
a la empresa.
Apoyo a la agricultura
Necesitamos proteger el campo y el mecanismo para
ello, es la tasa de cambio real. Por otro lado,
ya es tiempo de establecer aranceles compensatorios,
como lo hace Estados Unidos, para determinados
productos que se encuentran subsidiados por sus
respectivos gobiernos. Nuestras misiones comerciales
en el exterior deberán colaborar en la
identificación de esos productos y de los
mecanismos que usan dichos gobiernos para poder
compensarlos de manera adecuada y justa.
Por otro lado, necesitamos
aumentar el procesamiento nacional de café
y llegar a los mercados internacionales con dicho
café torrado y procesado. La Federación
Nacional de Cafeteros ha dedicado gran parte de
sus recursos y esfuerzos a expandirse horizontalmente.
Es tiempo que mude de estrategia y lo haga hacia
adelante, integrando la producción del
grano con su industrialización y comercialización
internacional. Para eso, ayudaremos a financiar
la industrialización y la comercialización
internacional del café con excepciones
fiscales especiales a aquellos industriales que
estén dispuestos a ayudar al millón
de familias cafeteras haciéndolos partícipes
de esa riqueza que todavía está
allí para beneficiar a los colombianos.
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