Astronomía

Asteroides, una amenaza incierta pero completamente real

En algún momento la Tierra sufrirá un gran impacto y no estamos preparados para defendernos. 

"Asteroid day" no es el nombre de una nueva película de ficción, sino una jornada mundial que se organiza este viernes para concienciar del potencial devastador de estos cuerpos del Sistema Solar y la necesidad de protegerse.

Durante 4.500 millones de años, los asteroides han impactado en la Tierra causando desde una salpicadura inocua en el océano hasta la extinción de especies. Nadie sabe cuándo será el próximo gran impacto, pero los científicos trabajan para preverlo y dar con la forma de abortarlo.

"Tarde o temprano sufriremos un impacto menor o mayor", dijo a la AFP Rolf Densing, director del Centro Europeo de Operaciones Espaciales, en Darmstadt (Alemania), con motivo del Día Internacional del Asteroide.

Y "no estamos preparados para defendernos", añadió. "No tenemos medidas activas de defensa planetaria". 

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Las tácticas podrían consistir en destruir el asteroide con láser, tratar de desviarlo o bien enviar un "tractor" espacial para arrastrarlo. Pero lo primero que hay que hacer es detectar la amenaza.

Los astrofísicos clasifican estos cuerpos por tamaño, desde los que miden varios milímetros y se queman al penetrar a diario en la atmósfera de la Tierra, hasta los mastodontes de 10 km, como el que hace 65 millones de años extinguió a los dinosaurios. 

Se estima que estos episodios suceden una vez cada 100 millones de años y el próximo podría suponer el fin de la humanidad.

Hasta ahora los expertos catalogaron el 90% de los asteroides de ese tamaño y determinaron que no suponían una amenaza inmediata.

Sucesos relevantes 

Más preocupantes son los millones de asteroides de entre 15 y 140 metros. Uno de ellos, de 40 metros, causó el mayor impacto en la historia reciente cuando estalló en Tunguska (Siberia), el 30 de junio de 1908 (de ahí la fecha elegida para el Día Internacional). 80 millones de árboles se vinieron abajo en una zona escasamente poblada de 2.000 km cuadrados, una superficie superior a Londres.

Otro episodio relevante tuvo lugar en Chelyabinsk, en el centro de Rusia, en 2013, cuando un cuerpo de 20 metros - que no había sido detectado con antelación - estalló en la atmósfera creando una energía cinética equivalente a 27 bombas como la de Hiroshima.

La onda de choque provocó que reventaran las ventanas de casi 5.000 edificios e hirió a más de 1.200 personas.

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AFP

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