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Andrés Cabas

“Me siento mucho más rockero que folclórico”
Se siente tan responsable de lo que hace que no interpretaría ritmos diferentes a los que lleva en su sangre, y aunque es un estudioso de la música, en especial de los ritmos tradicionales colombianos, asegura que para componer y trabajar en ello hay que sentirlo y vivirlo. Su labor en el mundo musical ha aportado para que en el país y fuera de él, se deje de lado la vergüenza y por el contrario, se sienta orgullo por las raíces musicales de Colombia, especialmente en los jóvenes, que así como él, también se dejan llevar por los sonidos contemporáneos.

A sus 25 años de edad, Andrés Cabas logró con su primera producción musical una nominación en la pasada entrega de los Premios Grammy Latino, importante logro en su carrera de diez años, tiempo que ha pasado en medio del jazz, la música clásica, la puya, el bullerengue, el porro, la cumbia magaleña, el piano y su mayor seducción: los tambores.

Aún así, dice sentirse más un artista rockero que folclórico, pues además de escudriñar en lo que él califica como lo más “crudo de los ritmos” es seguidor de grupos contemporáneos como U2, de la mayoría de los grandes exponentes del rock argentino, de John Lennon, Bob Marly, entre otros.

“Yo creo que hay muchas canciones mías como ‘Jincho’ y ‘Tu Boca’ que son parte de una historia de rock en español. Yo voy al folclor y saco las bases, la esencia, pero todo lo que proyecto después de tener la puya y la cumbia... es rock”, dice el intérprete.

Califica como una suerte y al mismo tiempo, de difícil, encontrar a alguien que haya vivido esas dos realidades: “de vivir el folclor como yo lo viví por ser hijo de un artista (el compositor Eduardo Cabas). Yo tengo un mestizaje que agradezco por la forma como me crié, por la sangre que llevo por dentro”, agrega.

Para Cabas, la música colombiana no es y no puede ser una moda, pues sería peligroso que cualquiera se atreviera a hacerlo sin estudiarla, sentirla y sin vivir en medio de los ritmos tradicionales del país.

Por el contrario, piensa que en Colombia se hace buen pop, buen rock. “Lo importante es que el artista aporte algo musicalmente, así haga punk. No tenemos que hacer música colombiana por ser colombianos, eso está ahí. Si sale nuestro sonido, bien, pero también somos seres del mundo, de gente que le nace hacer cosas diferentes... Creo que el sonido colombiano sale por ser colombiano, pero no porque se esfuerce”, agrega.

Cabas internacional
Dos nominaciones al “Mejor nuevo artista”, una en la tercera entrega de los Premios Grammy Latino y en la primera entrega de los MTV, son muestra de la acogida que el público internacional tiene a la música de Andrés Cabas, la misma que cela, por ende, no permite que nadie intervenga en los procesos de composición, producción y arreglos.

“Las nominaciones al Grammy y al MTV representan un compromiso, porque tener esa oportunidad requiere de tomar las cosas con más responsabilidad. Es una herramienta poderosa ya sea para hacer música chicluda, aburrida y cansona y hacer mucha plata... o para llevar mensajes y hacer lo que se gusta”.

No quería que su música fuera encasillada dentro del formato del simple pop: “suena tan plástico que no quería hacer parte de eso”, por ello no se molesta cuando lo definen como porno-pop. “La gente busca modas, no me puedo molestar porque así también se mueven las cosas. Son palabras que uno usa para tomar del pelo, para tratar de llevar el mensaje, pero más como una burla o sátira”.

Y es que siempre ha hecho lo que le gusta, tanto en materia musical como en la misma cotidianidad. El artista recordó precisamente en la entrega de los Grammy haber llegado a pie: “... todo el mundo llegaba en limosinas, yo las odio y el hotel donde me estaba quedando quedaba a pocas cuadras: y llegué caminando”.

En busca de la pureza rítmica
Musicalmente, lo seducen los ritmos tradicionales colombianos y ha trabajado en ellos. Aunque es admirador de maestros como Lucho Bermúdez, José Barros y Pacho Galán, asegura que sus preferencias están en los sonidos más puros.

“Soy fanático de buscar lo que está allá metido y todavía puro, porque hay ritmos que todavía no se conocen. Me interesa más ese mundo del pueblo de Colombia, donde están los mitos, el rezo de tambores... toda esa magia alrededor de la fiesta y la danza”.

La curiosidad por saber y sentir el tambor se despertó cuando pertenecía al grupo “María Sabina" donde el jazz y el folclor eran la base, sin embargo, no tardó mucho tiempo en dejarse seducir por este instrumento que logró desplazar en preferencia al piano, primer instrumento que Cabas estudió.

Podría decirse que Cabas es un “colombianista” a morir: le duele la realidad del país, le molesta que Colombia olvide a los “Jimmy Hendrix colombianos” y extraña la mojarra y el arroz con coco cuando está en el exterior.

Su amor por lo que hace también lo siente en un escenario: “cantar es una alegría grande y es como un parto. Son dos emociones muy fuertes y encontradas: es una alegría grande y a la vez, una nostalgia de que algo te ha abandonado como lo es una canción”.

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