Aparecen
repentinos episodios de ansiedad, irritabilidad,
insomnio y menor capacidad de concentración.
Surge migraña, mastalgia (hinchazón
de mamas), distensión abdominal, edema
periférico, aumento de peso, rubor,
calambres abdominales, náuseas o fatiga.
Aparecen los antojos (principalmente de dulces),
incremento del apetito o del consumo de alcohol,
y generalmente disminución de las actividades
sociales.
Aunque
los hombres prefieran alejarse de las mujeres
en esos días y las tachen de neuróticas
o hipocondríacas, el síndrome
premenstrual no es invento de ellas, sino
que tiene su origen en ciertos cambios químicos
y hormonales que aún no están
totalmente claros para la ciencia.
Durante
el periodo premenstrual, se incrementa el
apetito porque hay un aumento en el gasto
energético basal de aproximadamente
360 kilocalorías. Por lo que la mujer
necesita azúcares. También
aumenta la producción de las hormonas
globulina, tiroxina y angiotensina, responsables
de que la mujer sufra dolor en el pecho,
distensión abdominal y retenga líquidos
hasta por 10 kilogramos. Todas estas alteraciones
repercuten en la vida de la mujer, pues
al menos por estos días se siente
incapacitada de hacer vida social, familiar
y laboral.
Se
ha observado que las mujeres con síndrome
premenstrual presentan bajas concentraciones
del neurotransmisor llamado serotonina,
lo cual es ocasionado por deficiencia de
vitamina B6 y triptófano (un aminoácido).
Esto se manifiesta con depresión,
dolor en las mamas, distensión abdominal,
retención de líquidos, acné
y antojos.
Para
aminorar estos síntomas, lo mejor
es incrementar el consumo de vitamina B6,
la cual se encuentra en el germen de trigo,
levadura de cerveza, cereales y leche. Se
recomienda en mujeres con síndrome
premenstrual el consumo de magnesio, presente
en alimentos como el camote, la tortilla
de maíz o leche.
El incremento en el consumo de calcio se
ha asociado a la disminución de las
alteraciones psicosomáticas y del
dolor en el periodo menstrual.
La deficiencia de vitamina E, pudiera estar
relacionada con la retención de líquidos.
Asimismo, se recomienda limitar el consumo
de azúcar, cafeína y sal,
e incrementar la ingesta de vitamina B6,
magnesio, calcio y fibra, nutrimentos posibles
de obtener a través de una dieta
correcta y sin necesidad de consumir suplementos
alimenticios.
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