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Lactancia materna es su mejor defensa
Al nacer, el organismo del bebé es muy inmaduro. Sus órganos principales, su metabolismo y su sistema inmunitario no están totalmente desarrollados. Para ir madurando sus funciones vitales, el recién nacido depende a nivel alimentario de la lactancia materna, que contribuye a fortalecer su sistema inmune.
Por esta razón, la alimentación de la madre debe ser óptima, a fin de garantizar una correcta transmisión de salud al lactante a largo plazo.
La leche materna es el alimento más seguro y completo para el bebé, ya que aporta múltiples agentes beneficiosos y todos los elementos nutritivos que necesita el niño en sus primeros seis meses de vida.
En este sentido, la Dra. Carmen Muñoz, neonatóloga del servicio de Pediatría del Hospital de Fuenlabrada, España, afirma que "la leche materna, tiene unos poderes inmunológicos que la madre transmite al hijo que no los encontramos en ningún otro tipo de leche".
La lactancia materna podría equipararse a un sistema de comunicación entre la inmunidad de la madre y la del bebé. Se trata del mejor recurso para alimentar y proteger al neonato, puesto que favorece la colonización de su flora intestinal ayudándole al desarrollo de sus propias defensas.
Por ello resulta esencial que la madre se alimente de forma saludable con el objeto de que el bebé obtenga de la leche materna los agentes necesarios para la construcción de su propia barrera inmunológica.
Por su parte, Yurena Rodríguez, nutricionista del programa NUSA, señala que "se ha reconocido internacionalmente que lo que come la madre en período de lactancia es muy importante, no sólo para ella sino para su hijo, y no sólo a corto, sino también a largo plazo".
Rodríguez añade que "los requerimientos extra tanto de energía como de micronutrientes, son indispensables ya que tienen una relevante importancia durante el crítico período de desarrollo después del nacimiento. Por eso es tan importante que la madre se cuide durante este período".
Para regular las defensas y modular el sistema inmune de las madres lactantes, es decir, ayudar a potenciar la acción de las defensas, conviene seguir algunas recomendaciones vinculadas a la alimentación y a los hábitos de vida saludables. Entre éstas se encuentran el dormir las horas suficientes o las máximas posibles; aumentar el consumo de frutas y verduras, preferentemente crudas; reducir o eliminar el consumo de comida rápida, así como la ingesta de bebidas alcohólicas y gaseosas.
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