|
Desarrollan software para robots que remplazarían a combatientes humanos
"La hipótesis de mi investigación es que los robots inteligentes pueden comportarse de una manera más ética en el campo de batalla que los seres humanos en la actualidad", afirma Ronald Arkin, informático del Instituto de Tecnología de Georgia, que diseña software para robots en el campo de batalla, contratado por el Ejército de EE UU. Los aviones espía, los detectores de minas y los sensores robóticos ya se utilizan de forma habitual en el campo de batalla, pero los controla el ser humano. De lo que Arkin está hablando es de robots de verdad que funcionan por sí solos. Él y otros aseguran que la tecnología necesaria para fabricar robots autónomos con capacidad letal no es muy cara y está proliferando, y que es sólo cuestión de tiempo para que estos robots se desplieguen en el campo de batalla. Noel Sharkey, informático de la Universidad de Sheffield en Reino Unido, escribía el pasado año en la revista Innovative Technology for Computer Professionals que en Corea del Sur e Israel ya están desplegando robots armados como guardias fronterizos. Ventajas de un robot combatiente Se pueden diseñar sin instinto de supervivencia y, por tanto, sin tendencia a huir por miedo. Hacerlos invulnerables a lo que él denomina "el problema psicológico del 'cumplimiento de las expectativas", que hace que la gente absorba información nueva con más facilidad si concuerda con sus ideas preconcebidas. Éstas
Arkin prevé unas cuantas formas en que se podría utilizar a los robots autónomos: en operaciones contra francotiradores, para despejar edificios de supuestos terroristas o en otras misiones peligrosas. Pero antes habría que programarlos con normas e instrucciones sobre a quién disparar, cuándo es aceptable hacer fuego y cómo distinguir las tropas enemigas atacantes de los civiles, los heridos o alguien que esté intentando rendirse. Las simulaciones del campo de batalla de Arkin se desarrollan en pantallas de ordenador. En una simulación, un piloto robot sobrevuela un pequeño cementerio. El piloto descubre un carro de combate a la entrada del cementerio, un posible objetivo. Pero también hay un grupo de civiles presentes, así que el piloto decide seguir adelante y no tarda en encontrar otro blindado, que está solo en un campo. El piloto dispara, el objetivo queda destruido. A algunas personas que han estudiado esta cuestión les preocupa que a los robots del campo de batalla diseñados sin emociones les falte compasión. Arkin considera que provocar el debate sobre la tecnología es la parte más importante de su trabajo. Con información de elpais.com
|
|||||||||||
|
|
|








