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VIAJE AL "PULMÓN DEL MUNDO"
El Amazonas que, debido a su anchura parece más mar que río; la Victoria Regía, loto más grande del mundo cuyas hojas soportan el peso de un bebé; o los delfines rosados que si no asombran por su color, lo hacen por su inteligencia, son parte del embrujo que encierra la región amazónica colombiana.

Sus aguas de quebrada y caudalosos ríos, irrumpen de forma abrupta en el verde misterioso de sus terrenos, dejando escuchar el mensaje de una selva casi virgen, que por poseer una inmensa reserva ecológica y albergar muchas de las leyendas que todavía son inexplicables para la ciencia, ha sido honrada con el nombre de "Pulmón del Mundo".

De los pocos paraísos que quedan en el planeta es el Amazonas y es tan extenso que está presente en varios países, comprendiendo la zona limítrofe entre Perú, Brasil y Colombia; y su río principal, el Amazonas, que al cruzar extraordinariamente de un extremo a otro la parte septentrional del continente suramericano, se convierte en el encanto más primitivo que pudiera tocar nación alguna; encanto que en ocasiones ni se reconoce en estas tierras.

En Colombia, el Amazonas hace parte de una de las regiones naturales en que se divide el territorio, ocupando un área de 403.000 kilómetros cuadrados, equivalente al 35% del territorio y comprendiendo los departamentos del Amazonas, Caquetá, Putumayo, Guainía, Putumayo y Vaupés.

Ya allí, en la selva, los centros de interés para todos los gustos no se dejan esperar, porque hay desde caminatas y deportes como la pesca y el rafting, hasta sitios de contenido cultural como el Museo Etnológico de Leticia de tipo turístico, la Isla de Santa Sofía, Puerto Nariño, el Parque Nacional de Amacayacu y el Lago de Yaguarcaca, entre otros.


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Capital y activo puerto comercial
Recostada sobre la rivera del río Amazonas, se erige Leticia (a 75 minutos de vuelo desde Bogotá), capital y activo puerto comercial que ofrece a sus visitantes centros de interés como el Zoológico Francisco José de Caldas y el Jardín Botánico.Y muy cerca de allí, es posible encontrarse con lagos de tal belleza exótica engalanados con la famosa Victoria Regia, el loto más grande del mundo que asombrosamente sostiene el peso de un bebé.
Y gracias a las posibilidades de desplazamiento y al establecido punto oficial de salida de su ribereña capital, es posible partir a los Parques Nacionales Naturales de Amacayacu, Cahuinari y La Paya, aparte de lugares mágicos como la denominada Isla de los Micos, famosa por la abundancia de éstos; así como atractivas excursiones por vía fluvial, donde es posible conocer de cerca las afamadas pirañas y caimanes que los guías atrapan momentáneamente para que los turistas admiren.

Una cultura netamente indígena y exótica
Dos de las características que hacen tan atractiva esta reserva mundial es precisamente su población todavía indígena y su comida nativa. La primera, envidiablemente convive con la naturaleza y está conformada por grupos pertenecientes a las tan primitivas familias lingüísticas Arawak, Tucano y Huitoto; estamos hablando de grupos como los nukaks, aún nómadas, los huitotos, yaguas, tucanos, ticunas, camsás e ingas que, gracias a lo denso de su selva, han podido salvar muchas de sus costumbres y tradiciones.

Y su alimentación, que partiendo de su base, el pescado, que se prepara en variadas formas: frito, guisado, en sancocho y en caldos, es acompañado con gran celebridad por la farina - harina de yuca que constituye la dieta indígena -, la aguadepanela y la chicha de plátano.

Pero más admirable aún es ver la "técnica de las tres piedras" para asar y hervir los alimentos; el casabe, una especie de arepa grande elaborada con harina de yuca brava, no puede faltar, como tampoco el pan de trigo y frutas exóticas como el arazá, el copoazú y el anón amazónico.

A los amigos de lo extraño, siempre se les da a probar el guiso de tortuga de río, con papas, yuca, tomates, cebolla y hojas de cilantro; y algo más convencional, son las bolitas de pirarucú, - pescado de río -, y continuando el recorrido exótico, el caimarón o uva llanera ofrecida en racimos; también el agridulce champés, que se parece a la breva o el cacay, similar al cacao, que consume después de secarse y tostarse al sol.
 

Para los amantes del ecoturismo...
Aunque a paso lento, se está entrando en conciencia de la necesidad de la asignación de recursos para el Plan Estratégico de Turismo del Amazonas; ante esto, organizaciones como la OEA asignaron un primer monto por US$136.316 para su ejecución entre el 2003 y 2004 a través de la Dirección General de Turismo del Ministerio de Desarrollo Económico de Colombia.

Dada su inigualable abundancia de especies vegetales y animales, el mundo ya se ha hecho consciente de la importancia ecológica del Amazonas para el futuro delplaneta; es definitivamente un mundo aparte, con un entorno que muestra claramente el misterio de una selva, y que a cualquier cristiano le desarrolla el sentido ecológico a través de su hábitat, de su población nativa, de sus especies animales y vegetales, que la hacen reconocer como reserva natural.

Su clima de selva lluviosa es ideal para las 60.000 especies arbóreas de hasta 100 metros de altura; entre su fauna, hay centenares de tipos de mamíferos, nada comparables a las 1.500 aves y peces diferentes, ni a los dos millones de insectos de distintas especies. Y aún así, queda un gran número de animalitos por clasificar.

Las costumbres de los habitantes de San Martín, población ticuna a donde se puede llegar desde Puerto Nariño a pie para adquirir su artesanía, es junto con otras paso obligado para conocer las habilidades de su población indígena reflejada en bellos tapices y muñecos hechos de corteza de árbol, adornos de semillas y plumas, y mochilas de cabuya.

Los delfines rosados y las victorias regias por su parte, se dejan mirar en el Lago Tarapoto, a los alrededores de Puerto Nariño (segunda ciudad más importante del departamento), donde habitan indígenas ticunas y yaguas, al lado de colonos y comerciantes.

A tres horas de Leticia está el Parque Nacional Natural Amacayacu, una reserva hecha de árboles como la caoba, el caucho, el balso y cedros rojo y blanco, que superan los 50 m., donde además conviven los ticunas; pero donde se dice apreciar realmente el encanto de la selva amazónica es en el parque Cahuinari, un sitio lleno de ríos, cuencas, árboles de gran riqueza florística, al lado de especies animales variadas y poblaciones cercanas como La Pedrera y Araracuara que con el mejor corazón hospedan en sus rústicas pewro cómodas viviendas a los cansados turistas; y ya en pleno corazón de la selva colombiana, entre Caquetá y Guaviare, surge el Parque Chiribiquete, con imponentes rocas que ilustran verdaderamente el contraste entre llanura y montaña.


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En el Guaviare está la Reserva Natural Nukak, cuya visita significa retroceder en el tiempo para ver cómo alrededor de 2000 aborígenes construyen viviendas temporales con materiales que extraen de la selva, y abandonan a los pocos días en busca de riberas con frutos silvestres. Una cultura antigua dentro de la civilización; y la Reserva Natural Nacional Puinaway, posee unas 180 especies de mamíferos como dantas, venados, osos palmeros, el más grande de los hormigueros de América, perros de agua, armadillos, ardillas y chigüiros; así como reptiles como la tortuga Terecay y el caimán negro.

La Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales del Ministerio del Medio Ambiente tiene una Oficina de atención a visitantes en Bogotá, donde se puede obtener información más precisa.

Además de cosas obvias como evitar la destrucción de la fauna y la flora, es necesario utilizar servicios de guías turísticos especializados en la región, tanto en excursiones por tierra o por río, y llevar botiquín de primeros auxilios.

Y antes de viajar, no hay que olvidar la vacuna contra el tétano y la fiebre amarilla. Eso si a los visitantes se les dice que eviten llevar elementos nocivos que atenten contra la biodiversidad del parque como aerosoles, animales, arpones o armas de fuego.

Algunos sitios dónde poner la cabeza...

* Hotel Anaconda
Carrera 11, calles 7 y 8 - Tels. 7119 - 7891 - 7005
Tels. 2184679 - 2180125 (Bogotá)

* Parador Ticuna
Av. Libertador #6-03 - Tel. 7243

 

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