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Personajes
Reina
del Carnaval
Olga
Lucía Rodríguez Pérez, de 20 años
y estudiante de Diseño Gráfico y Mercadeo y
Publicidad en Bogotá, fue nombrada como Reina del Carnaval
de Barranquilla. La nueva soberana fue capitana juvenil del
Country Club en 1999. Su nombramiento se produjo durante reunión
de la directiva de Fundación Carnaval de Barranquilla,
que después de considerar varios nombres, escogieron
a Olga Lucía por reunir los requisitos.
Rey
Momo 2004
Ubaldo Mendoza Real, bailador de cumbia desde hace más
de 50 años y actual director de la Revoltosa, es el
Rey Momo del Carnaval 2004.
Mendoza, hace 48 años baila en la Revoltosa, una de
las cumbiambas tradicionales, más grandes y premiadas
del Carnaval. Por su espíritu alegre y disciplina se
ganó el cargo de director hace siete años en
esa agrupación folclórica.
"El muñeco", como lo llaman cariñosamente
se dedica a la sastrería hace 49 años.
Con este oficio ha educado a los once hijos que nacieron de
su matrimonio con Virginia Niebles.
Reyes
del Carnaval de los Niños 2004
El Carnaval de los niños es organizado por Voz Infantil-Hola
Juventud. Los reyes de este año son: Diana Milena Granados
Sierra y Joel David González Castro
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Historia
del Rey de Momo
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Momo, hijo del sueño y de la noche, presidía
las fiestas de los locos, las cuales se celebran en pueblos,
aldeas y ciudades. "Divinidad" de la burla,
amo de la sátira hiriente, del sarcasmo cruel y
de la más despiadada ironía, Momo se convirtió
en el presunto "protector" de todos aquellos
que se entregaban al jolgorio, al escándalo del
vicio y a los excesos. Este dios, que se burlaba de las
divinidades, fue el predilecto de las pequeñas
cortes feudales.
Era presentado con las características propias
del bufón: Gorro con cascabeles, cetro y máscaras.
En la actualidad, en los carnavales de muchos países
se representa a Momo como el rey de las fiestas. El sábado
de mal humor, o sea, la víspera del domingo de
carnaval, la famosa divinidad desfila al frente de un
bullicioso cortejo que se dirige al cementerio más
cercano, donde el mal humor recibirá sepultura,
será quemado o fusilado. Desde su cómico
carro alegórico, Momo divierte al público
con sus bromas.
Al día siguiente, después de cederle el
trono a la reina de la festividad, desaparece entre los
cientos de enmascarados, arrojando venenosas palabras
y lamentando la pérdida de su reinado.
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