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Fuente
Cremonial del Lavapatas |
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La
Fuente Ceremonial del Lavapatas tiene de techo una estructura
metálica y fibra de vidrio, del cual pende un puente peatonal
que le permite al turista echar un vistazo por toda la superficie
de la gran laja labrada. Es una medida de protección contra
las lluvias, los vientos, la erosión e incluso el sol, que
se instaló hace unas tres décadas.
De su eficacia no está convencido todo el mundo. Un especialista
me explicó que el material de la cubierta concentra demasiado
calor durante el día y que en la noche, cuando la temperatura
baja ostensiblemente, la piedra sufre los cambios bruscos de temperatura
y puede agrietarse o “totiarse”.
Igual, la Fuente Ceremonial lleva siglos a la intemperie
y así se ha conservado bien, me recalcaba otra persona autorizada
en el tema. A mi el armazón en mención no me gusta.
Rompe con la estética del lugar. Pero no se puede negar que
es absolutamente práctico.
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A
mitad del puente me detuve ya extasiado por la magnificencia del tallado.
A primera vista, la fuente es una suerte de pequeño laberinto
en el que se entrelazan y se confunden canales delgados, gruesos,
más gruesos y de nuevo más delgados.
La baña la quebrada Lavapatas que nada tiene
que ver con la civilización agustiniana. Se le llama así
porque era el cruce obligado de campesinos y labriegos, quienes aprovechaban
para lavarse los pies. En cierta ocasión a alguno, con la malicia
indígena heredada de los monumentales ancestros, descubrió
figuritas extrañas en una roca.
Más tarde guaqueros y luego las entidades nacionales correspondientes
destaparon de tierra y maleza centenaria una piedra lisa, amplia,
que fue esculpida con una series de canales, surcos y pozos que definían
el curso del agua de la quebrada. Ni una gota se escurría por
fuera. Toda una proeza de ingeniería hidráulica, siglos
y siglos atrás. |
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Escudriñé
cada recoveco y me maravillé al descubrir toda clase de reptiles
y seres sobre la superficie de la laja. De niño me gustaba
pararme en la calle en frente de esos afiches tridimensionales que
vendían los ambulantes. Tras unos segundos o incluso minutos
de mirada en punto fijo, penetraba en un mundo surrealista donde brotaban
cuerpos de amantes desnudos, aves cruzando el océano y fieras
que lograban asustarme.
Bastaba la misma técnica del punto fijo para reconocer en una
circunferencia una serpiente enroscada; en una barriga de la roca,
una tortuga gigante; en un saliente de bordes refilados, todo una
lagarto en movimiento. Con la práctica brotan de la Fuente
Ceremonial salamandras, iguanas, camaleones y ranas, y más
serpientes, tortugas y lagartos. Están por doquier.
Los
pozos esculpidos son un verdadero embrujo. Entre los chorros de agua
sobresalen cuerpos y rostros de monos y seres humanos, modificados
a su vez por el mismo recurso natural sagrado. Son tres piletas de
distinto tamaño y grado de elaboración quizá
correspondientes a distintas clases sociales, puesto que es innegable
el carácter ritual de la suntuosa fuente. |
Otra
de las medidas adoptadas para la preservación del monumento
por parte de las entidades gubernamentales fue utilizar agua del
acueducto en vez de tomarla de la quebrada. El curso del riachuelo
se desvía por un costado de la Fuente Ceremonial
del Lavapatas y la llave del sistema hídrico se
abre de ocho a cinco, mientras se encuentra abierto el Parque
Arqueológico a los turistas. La laja labrada sólo
se baña en horas de oficina.
Tuve
una oportunidad de oro. La Luna llena empujando al sol para que
se oculte en el occidente significaba que el parque por el día
de hoy culminaba sus servicios. Se cierra la llave y la piedra de
los reptiles queda limpia y seca. Pero requería un par de
fotos más y una fuente sin agua pierde gracia.
Indago
con el guía la posibilidad de colmar la fuente de nuevo.
Él abre otra vez la llave. Se escucha en aumento el devenir
del mineral. De la boca del tubo artificial brota abundante agua
que se riega veloz por los canales labrados en la piedra. Avanza,
ocupa, riega. Satisface, satura. No se riega.
El agua ha dado origen a la fauna y los homínidos. Es el
origen de la vida de la roca. Y yo permanezco estupefacto.
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