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Después
de amarrar los caballos nos dirigimos hasta una pequeña especie
de caseta sin paredes, que alojaba dos bellas estatuas. Una de ellas,
una versión rústica del águila que domina una
serpiente con su pico y sus garras, que también posee el Parque
Arqueológico de San Agustín en su Mesita
B. |
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Su
compañera es una figura antropomorfa pero con colmillos felinos.
Adopta una posición relajada, si acaso pedigüeña.
Una tercera escultura está acostada en la base de la poderosa
ave. Es una laja labrada y partida en dos, que posiblemente perteneció
a la cubierta de alguna tumba. |
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Es
fácil suponer por qué a este lugar se le denomina La
Pelota, en especial si se le observa desde lejos. La colina parece
ser perfectamente redondo y se me ocurre que si se peinara el pasto
como en los estadios, resultaría un muy buen complejo artístico.
Los habitantes de piedra de esta parte de San Agustín miran
hacia otro importante centro religioso agustiniano, El Purutal, lo
que hace pensar que su ubicación no es gratuita. A los dos
puntos los separan cerca de 100 metros que nos decidimos a caminar. |
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