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La
Laguna de la Magdalena |
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En
aquel punto en donde de la Cordillera de Los Andes
se desprenden de las tres cordilleras colombianas y a 3.327 metros
de altura, en el reino de los frailejones y la bruma, brota de la
Madre Tierra la Laguna de la Magdalena.
Es el génesis del Magdalena, el río más importante
del país y que en otrora fuera una de sus principales vías
de transporte, motor de la economía nacional. El caudaloso
Magdalena, luego de recorrer casi la totalidad del territorio nacional
a lo largo de 1.540 kilómetros, muere gigante vertiendo al
mar Caribe, en Bocas de Ceniza, 7.000 metros cúbicos de agua.
Aquí en la laguna es decididamente otro.
Apacible, tranquilo, fresco. El neonato Magdalena, apenas prendido
del cordón umbical a la laguna, fue y es por los siglos de
los siglos un punto de referencia para los habitantes del Alto Magdalena.
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El
“río amigo” o “Yuma”,
como lo llamaban los indígenas antes de la conquista, baña
la región de San Agustín de occidente a oriente, tal
y como se ubicó la mayoría del estatuario agustiniano
que mira siempre al oriente, por donde nace el sol.
La Laguna de la Magdalena se encuentra dentro del perímetro
del Parque Nacional Natural Puracé, en límite
sur entre los departamentos de Huila y Cauca. Es un lugar privilegiado
para Colombia porque allí nacen, además del Magdalena,
otros tres importantes ríos: Cauca, Caquetá y Patía.
El agua en abundancia es la característica principal del sector
de la Magdalena y sus alrededores, por lo que ha sido llamado también
Estrella Fluvial o Estrella Hidrográfica de Colombia.
Otros nombres recibe la región que alberga a la laguna madre:
Nudo de Paramillo –en donde se dividen Los Andes- o Macizo Colombiano
–o Páramo de las Papas-.
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El camino
desde el casco urbano de San Agustín es arduo pero placentero
por la magnificencia del paisaje característico del páramo.
120 minutos en un carro colectivo desde el pueblo con destino a Puerto
Quinchana, al extremo sur del departamento de Huila, es el
comienzo de la aventura. |
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Luego
se vienen diez horas a pie hasta la laguna, aunque una buena opción
también es alquilar mulas o caballos. De cualquiera de las
dos formas el cansancio aparecerá en el peor momento, bien
sea por las piernas o por el trasero (por aquello de la silla del
equino).
Lo recomendable es partir en dos el viaje y acampar en el sitio conocido
como Loyola. De ahí en adelante la flamante
cuenca hidrografía colombiana mostrará sus atributos
con las lagunas de Cusiyaco y de Santiago.
Y arriba, la señora, la madre, la Laguna de la Magdalena.
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Fotos:
Cortesia de Pedro Nel Jiménez. Propietario Hotel Impero.
CD-ROM. Cultura San Agustín. Patrimonio de la humanidad. Pueblo
de Talladores del Alto Magadalena. Colombia
(200 A.C. - 800 D.C.) |
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