Nuevo estallido de tensión llega en horas bajas para Uribe y Chávez

Política - Martes, 10 / Nov / 2009
 
Colombia.com
El nuevo estallido de la tensión entre Colombia y Venezuela, con alarmas bélicas incluidas, coincide con una caída de la popularidad de los presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez, una coincidencia que para algunos no es casual y esconde un intento de eclipsar los problemas que afrontan en sus países.

Para el dirigente opositor venezolano Julio Borges, del partido Primero Justicia, es evidente que el clima de confrontación entre los dos países vecinos es una "cortina de humo", que sirve para tapar candentes problemas como la escasez de energía y agua en Venezuela, o el escándalo desatado en Colombia porque familias ricas hayan sido beneficiarias de subsidios agrarios.

Otros, como el analista colombiano Vicente Torrijos, no creen en absoluto que las advertencias de Chávez sobre la posibilidad de una guerra sean irreales o maniobras de distracción.

Según Torrijos, Venezuela ha emprendido hace ya tiempo "una guerra de baja intensidad" contra Colombia.

"Cuando Chávez moviliza tropas y advierte a militares y a sus ciudadanos que deben prepararse para la guerra da continuidad a algo que ya comenzó. Esa 'guerra' comenzó hace dos meses bajo la modalidad de lo que yo llamo 'guerra de baja intensidad', cuando el mandatario venezolano dijo que las bases militares eran una 'auténtica declaratoria de guerra'", señaló Torrijos a Efe.

El acuerdo para que Estados Unidos pueda hacer uso de bases militares colombianas, suscrito a fines de octubre en Bogotá, es el detonante de esta nueva crisis en las relaciones entre Colombia y Venezuela y viene marcándolas desde agosto pasado.

Chávez dijo desde el primer momento en que se conoció el acuerdo que lo consideraba una "declaración de guerra", una provocación y un riesgo para la estabilidad de su país y de la región.

En agosto ordenó "congelar" las relaciones con Colombia, lo que ha supuesto un notorio descenso en el comercio bilateral, y últimamente ha dispuesto cierres sorpresivos de algunos pasos fronterizos y ha reforzado el despliegue militar en la frontera.

Para el Gobierno venezolano, el único culpable de la tensión es Uribe, quien, sin embargo, no ha tomado nunca la iniciativa en la escalada de la crisis ni caído en insultos y descalificaciones.

Los críticos del gobernante colombiano consideran que su responsabilidad en las malas relaciones con Venezuela viene por omisión, por su escasa disposición a buscar una solución al conflicto.

En opinión del politólogo venezolano Carlos Romero, Chávez está "determinado a no cooperar con Colombia", pero tampoco existe una voluntad por parte de Uribe para abrir vías de solución.

"Nadie quiere comenzar a dialogar (...) cada quien está calculando sus intereses", manifestó el experto, antes de advertir que se está "jugando con fuego".
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