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LUZ MARINA ZULUAGA (Reina)
Colombia.com En un verdadero mito de la belleza colombiana se ha convertido Luz Marina Zuluaga, aquella manizalita de cariño pero pereirana de nacimiento, que hace 44 años se convirtió en la primera y única Miss Universo del país, quien supo además, darle a esta alta distinción un carácter social y humano que pocas veces ha poseído.

Cortesía Todelar


No fue nada sencillo para esta mujer nacida un 31 de octubre de 1938 convertir el sueño de muchas jovencitas en una realidad, pues cuando fue elegida en 1957 como señorita Caldas, se hicieron sentir las voces de protesta en Manizales porque no querían ser representados por una señorita que ellos catalogaban como “reina popular”.

Sin embargo, quienes la eligieron no dieron un paso atrás y mantuvieron su decisión pero sabían que tenía que obtener buenos resultados en Cartagena, de lo contrario, las críticas en su tierra natal no se harían esperar.

Para el jurado del Concurso Nacional de la Belleza de esa época, Luz Marina no poseía la preparación suficiente, ni era el fiel reflejo de la belleza autóctona nacional, requisitos según ellos, indispensables para representar a Colombia en un evento orbital. Por ésto, logró el virreinato, detrás de la antioqueña Doris Gil Santamaría.

Pese a las insistencias de los organizadores del evento nacional, la nueva soberana decidió
contraer matrimonio antes de participar en Miss Universo, y así, de forma intempestiva, Luz Marina tuvo que prepararse para viajar a Long Beach, en Estados Unidos, donde Colombia por primera vez en la historia participaría en Miss Universo.

El traje típico fue confeccionado por su mamá, los demás fueron obsequio de personas allegadas a la familia Zuluaga; no tan majestuosos como el ajuar de las demás participantes. Luz Marina siempre le ha atribuido el triunfo a la tranquilidad que tuvo debido a la falta de expectativa de lograr el cetro, la banda y la corona, que posteriormente le harían vivir un año de cuentos de hadas, el mismo que de algún modo aún no termina.

Pasó de jugar a las muñecas (actividad que realizó hasta los 15 años) y terminar su bachillerato, para subirse a las pasarelas y estar en la memoria de toda una generación, pues ella escribió y es dueña de una de las páginas más honrosas de la historia de la belleza colombiana.

Con un metro 68 de estatura y medidas perfectas, 90-60-90, sin una buena preparación y siendo toda una novata en estas lides, derrotó a 83 países que enviaron representante en este evento.

Cuenta la historia, que una hora más tarde de su elección, el 25 de julio de 1958, las 73 emisoras que habían en ese entonces en Colombia, anunciaban la gran noticia mientras que Manizales estallaba de alegría, pues una “coterránea” se traía la corona más importante de la belleza mundial.

Al ganar la corona, Luz Marina no pudo regresar inmediatamente al país, pues en ese preciso momento se presentaba un cambio de gobierno de la junta militar, al presidente electo Alberto
Lleras Camargo. Aunque dio varias vueltas por el mundo recibiendo homenajes, lo más grande para ella fue la demostración de amor de los manizalitas que abrieron una cuenta bancaria para comprarle una casa a la soberana universal, pues hasta ese entonces, su familia de estrato medio vivía en arriendo.

Han pasado ya más de cuatro décadas, en las cuales no ha cesado de presidir y sostener la imagen de la mujer de belleza tal, que merece ser exaltada de manera mundial. Fue la única señorita que ha logrado la máxima corona de la belleza universal, en un país donde la figura de la señorita Colombia es igual de venerada a la de un premio Nóbel o un poeta creador de mundos mágicos.

Después de algunos años de haber vivido este sueño, Luz Marina se casó con el médico Enrique Vélez, con quien vivió cinco años en Estados Unidos, para luego retornar a su natal Manizales, la que no volvería a dejar hasta estos días.

Es madre de cuatro hijos, Carlos Enrique, Juan Pablo, Marcelo y Andrea, ésta última, señorita Caldas 1991, a quien el peso del logro de su mamá le impidió hacer un mejor papel, pues ella recuerda que desde el público hasta los medios de comunicación nunca la llamaron por su nombre, sino como la hija de la Miss Universo, lo que le quitó identidad propia.

Luz Marina Zuluaga, luego de pasar por el Consejo Municipal de Manizales y ser la directora del Instituto de Turismo de dicha ciudad, actualmente se dedica a impulsar obras benéficas, aún así, no pasa ni un solo día de su vida sin que algún admirador joven o viejo, la detenga en la calle para expresarle su admiración por los triunfos conseguidos.
 
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