“No hubo combates”: Comandante del Ejército

Martes, 06 / May / 2003
 
Colombia.com
Al rendir explicaciones sobre la manera como se desarrollaron las operaciones de rescate del Gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria y el ex ministro de Defensa, Gilberto Echeverri, el comandante del Ejército general Carlos Alberto Ospina enfatizó en tres aspectos: no hubo ningún combate, ni disparos y los soldados trataron de persuadir a los “bandidos” mediante el uso de alto parlantes para que dejaran en libertad a los secuestrados. Precisó a su vez, que todo el tiempo el Presidente Álvaro Uribe estuvo al frente de la operación.

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“En ningún momento los soldados entraron en combate porque los bandidos al percatarse de la presencia de estos soldados los asesinaron y huyeron del lugar”, manifestó.

“Ni durante el desembarco. Ni durante el desplazamiento las tropas hicieron disparos. Tampoco los helicópteros. No hubo combates. La tropa llevaba alto parlantes para promover el rescate incruento de las víctimas”, resaltó a su vez, en un comunicado la Presidencia de la República.

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Ospina afirmó también, que no hubo necesidad de disparar porque no se encontró a los guerrilleros, sino los cadáveres de los secuestrados que habían sido asesinados.

Asimismo, resaltó que el plan de rescate incluyó el uso de altavoces para persuadir a los subversivos de que dejaran en libertad a lo secuestrados.

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El plan de rescate surgió a raíz de unas informaciones que llegaron a la IV Brigada del Ejército en Medellín sobre la ubicación del campamento donde se encontraban Echeverry y Gaviria junto con otros 11 militares, a orillas de la quebrada Papayal, en jurisdicción de Murindó, Antioquia, cerca de los ríos Murrí y Mandé.

Seguidamente, los datos fueron verificados mediante labores de inteligencia militar durante tres meses e incluso, en ese tiempo se desplazaron tropas hacia los alrededores del corregimiento de Nutibara, municipio de Frontino, Antioquia.

La información fue igualmente, procesada por especialistas del Ejército en Bogotá y Medellín y al ser corroborada el comandante del Ejército, general Carlos Alberto Ospina, dispuso integrar un equipo conjunto de la fuerza de Despliegue Rápido (Fudra) y las Fuerzas Especiales del Ejército.

A su vez, el comandante de la IV Brigada, general Mario Montoya ordenó a dos batallones que se encontraban cerca y en dirección al campamento de las Farc, suspender la marcha y las operaciones militares para no alertar a los guerrilleros. Los dos batallones se estacionaron entonces en
Frontino y Nutibara respectivamente.

Una vez más fue analizada la información, el comandante de la Fudra, general Hernando Alonso Ortíz, le solicitó a la Fuerza Aérea tomar fotografías del área en la que estaba ubicado el campamento y montó su base de operaciones en Urrao donde fueron encontrados los cuerpos del Gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria; de su asesor de paz, Gilberto Echeverri junto con los de ocho soldados.

Las aerografías sirvieron para determinar las posibles rutas de acceso y así, se montó el operativo de rescate. La fecha escogida para ello, fue el 5 de mayo a las 11 de la mañana teniendo en cuenta que la situación metereológica favorecía la operación de los helicópteros y que a esa hora además,, según la inteligencia oficial se presentaba el menor riesgo táctico y operacional para los rehenes.

La preparación de la estrategia, duró 6 días y luego de ser revisada, corregida y autorizada por los comandantes de las Fuerzas Militares, fue implementada.

La operación

La operación se inició en la guarnición de Tolemaida y de allí, se desplazó por aire al Aeropuerto de Rionegro y luego a Urrao por vía terrestre; precisó Alfonso Ortíz comandante de la Fuerza de Despliegue Rápido del Ejército.

Indicó también, que el terreno era abrupto, difícil y selvático, sin vías de comunicación.

Helicópteros y aviones encargados de transportar a las tropas de las Fuerzas Especiales, la reserva y los apoyos de fuego de esta manera, hicieron su despliegue. El comando de la operación fue instalado en Urrao.

75 hombres desembarcaron por soga en tres sitios escogidos previamente situados en los alrededores del campamento y empezaron su desplazamiento a pie. Un grupo demoró 30 minutos y otro, 40 minutos llegar hasta el sitio en donde las Farc tenían a los secuestrados.

Estando allí, en un área selvática y sin vías de comunicación, el mayor Padilla, informó por radioteléfono a sus superiores que había encontrado nueve rehenes asesinados con ráfagas de fusil.

Entre los cuerpos hallados, algunos tenían tiro de gracia en la nuca o detrás de la oreja. Igualmente, el Sargento Viceprimero del Ejército Pedro Guarnizo Ovalle salió ileso, mientras que los cabos del Ejército, Heriberto Aranguren González, Ernesto Cotes Samuel y Antenor Biella, suboficial de Infantería de Marina; resultaron heridos.

Los sobrevivientes manifestaron que cuando se escuchó el ruido de los helicópteros, un guerrillero apodado “El Paisa” dio orden de asesinar a los secuestrados.
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