“Parece apagado pero cobra”: el error común en casa que infla el recibo de la energía

La potencia, el tiempo de uso, la antigüedad y el consumo en modo de espera pueden aumentar el recibo eléctrico del hogar. 

Por: Laura Campo • Colombia.com
Electrodomésticos podrían estar aumentando el consumo. Foto: Shutterstock
Electrodomésticos podrían estar aumentando el consumo. Foto: Shutterstock

La potencia, el tiempo de uso, la antigüedad y el consumo en modo de espera pueden aumentar el recibo eléctrico del hogar. 

El aumento en el recibo de la luz no siempre significa que hayan cambiado las tarifas. En algunos hogares, el mayor gasto puede estar relacionado con los electrodomésticos y con la cantidad de energía que necesitan para funcionar. La potencia, el tiempo de uso y la eficiencia de cada equipo son factores que terminan reflejándose en la factura.

Neveras, lavadoras, televisores, microondas y aires acondicionados hacen parte de la vida diaria, pero algunos aparatos pueden representar una mayor carga para el consumo eléctrico. Entre los que requieren más potencia están la cocina eléctrica, la ducha eléctrica y la secadora de ropa. Su utilización durante varias horas puede incrementar rápidamente el gasto mensual.

La plancha, el microondas y la olla arrocera tienen un consumo intermedio. En el caso de la nevera, aunque su potencia puede ser menor frente a otros equipos, permanece encendida durante todo el día, por lo que mantiene un consumo constante.

La antigüedad de los electrodomésticos también puede influir. De acuerdo con especialistas en eficiencia energética, los modelos antiguos fueron fabricados con tecnologías menos eficientes y pueden necesitar más electricidad para realizar las mismas funciones. Con el paso del tiempo, además, el desgaste de algunos componentes puede reducir su rendimiento.

Un aparato que funciona más lento, produce ruidos inusuales o pierde capacidad puede estar dando señales de desgaste. Para detectar cuánto consume realmente, una opción es utilizar un medidor de energía que registre los kilovatios hora utilizados por cada equipo.

También se puede revisar la etiqueta energética. Una clasificación baja, como D o E, puede indicar un mayor consumo frente a modelos más recientes, que incorporan motores optimizados, mejores sistemas de aislamiento y tecnologías orientadas a mejorar la eficiencia.

No es necesario cambiar todos los electrodomésticos de la vivienda al mismo tiempo. Lo recomendable es identificar primero cuáles generan el mayor consumo y priorizar aquellos que presentan menor eficiencia. De esta forma, el reemplazo puede hacerse de manera progresiva.

Otro aspecto que puede elevar el gasto es el consumo en modo de espera o “standby”. Algunos equipos continúan utilizando electricidad aunque parezcan apagados, por lo que desconectarlos cuando no sean necesarios puede ayudar a reducir el consumo y valor del recibo.

Calcular el gasto es indispensable

Para calcular el gasto de un aparato se debe multiplicar su potencia, expresada en kilovatios, por las horas que permanece en funcionamiento. Esta operación permite comparar los equipos y detectar cuáles tienen mayor impacto.

Los expertos recomiendan apagar y desconectar los electrodomésticos que no estén siendo utilizados, con excepción de la nevera, que necesita permanecer encendida para conservar los alimentos y ayudar a disminuir el valor del recibo.