Por: Juan Carlos Garcia Sierra • Colombia.com

Cinco años de cierre completó la frontera colombo-venezolana

Con la orden de Maduro la transformación de la realidad se hizo evidente con el paso de los días, millones de venezolanos iniciaron un éxodo sin precedentes en la región.

Actualización
Con el cierre de la frontera la economía bilateral en la zona se afectó como nunca antes. Foto: Facebook Migración Colombia
Con el cierre de la frontera la economía bilateral en la zona se afectó como nunca antes. Foto: Facebook Migración Colombia

Con la orden de Maduro la transformación de la realidad se hizo evidente con el paso de los días, millones de venezolanos iniciaron un éxodo sin precedentes en la región.

El 19 de agosto de 2015 quedará marcado como el día en el que la situación para millones de colombianos y venezolanos se agudizó, en aquella fecha la economía y la realidad social de dos pueblos inició un camino de deterioro que hoy, cinco años después y con una pandemia para dificultar más el asunto, no parece tener retorno.

Este cierre, considerado como una violación a los Derechos Humanos por parte del mandatario del vecino país, Nicolás Maduro, puso en evidencia más clara, la dura condición de Venezuela porque sirvió para que millones de venezolanos salieran de su territorio en una diáspora inmensa, quizás la más grande de la que se haya sido testigo en el continente en las últimas décadas.

Los departamentos de Norte de Santander y La Guajira, fueron los territorios fronterizos en los que ciudadanos venezolanos de todas las edades y condiciones utilizaron como entrada hacia Colombia, ríos, puentes y trochas sirvieron como vías de escape y como la puerta de salvación hacia una mejor vida en otro lugar diferente al de nacimiento.

Pero no solo venezolanos ingresaron a territorio colombiano huyendo de la extremadamente difícil situación en su nación, miles de colombianos, residenciados en el hermano país hace muchos años tuvieron que regresar a su patria de origen, muchos vivieron décadas en Venezuela de forma irregular, pero muchos también lo hicieron de manera formal, tanto, que hasta nacionalidad y familia venezolana poseen.

Las economía de las regiones fronterizas de uno y otro país se fue al piso, las épocas en las que colombianos y venezolanos protagonizaban una incesante actividad quedó atrás, los comerciantes formales y las casas de cambio de Cúcuta comenzaron a experimentar una baja en sus ganancias, que paulatinamente se fue acrecentando y con el paso de los años obligó a muchos a cerrar ante la absoluta escasez de clientes y labores.

El Bolívar, esa moneda, otrora fuerte y esperada en la parte colombiana, se convirtió en dinero que ya no sirve, los antes apetecidos billetes con la imagen del libertador fueron remplazados, quien lo creyera, por los morados colombianos con la imagen de los escritores Jorge Isaacs y Gabriel García Márquez.

Hoy, cuando se completa un lustro de esta fecha que partió en dos la vida de dos países, la situación no ha mejorado, al contrario, se ha puesto más difícil por la emergencia ocasionada por el covid19 que ha traído más dificultades a la población y ha generado un fenómeno que hasta hace unos meses parecía que no se presentaría, porque miles de venezolanos retornaron a su país desde otros países de suramérica a través de Colombia, prefiriendo padecer las inclemencias sociales de la pandemia en su propio país.

Hoy no se vislumbra un mejor panorama en una frontera candente y plagada de actores irregulares como los grupos delincuenciales y ciudadanos de lado y lado que buscan rebuscarse la vida a como de lugar.