Sergio Fajardo Valderrama

Sergio Fajardo Valderrama

  • Nombre completo: Sergio Fajardo Valderrama
  • Lugar de nacimiento: Medellín, Antioquia
  • Partido / Coalición: Dignidad y Compromiso
  • Fórmula Vicepresidencial: Edna Bonilla
  • Fortaleza: Experiencia administrativa exitosa y coherencia en el discurso educativo.
  • Debilidad: El desgaste de múltiples candidaturas y la percepción de falta de contundencia en temas de orden público.

Sergio Fajardo Valderrama tiene 69 años y es matemático con doctorado. Antes de su salto a la vida pública, consolidó una carrera como profesor universitario, origen académico que ha sido el pilar de su narrativa: una política basada en el conocimiento y alejada de las élites tradicionales.

Trayectoria

Su carrera institucional despegó como alcalde de Medellín (2004-2007), donde impulsó el modelo de "urbanismo social" y parques-biblioteca. Tras ser gobernador de Antioquia, se ha convertido en el referente del centro político en Colombia. Para las elecciones de 2026, Fajardo apuesta por una gestión técnica del Estado, con un enfoque radical en la transparencia y la educación como solución a la crisis social.

La apuesta técnica

En un movimiento estratégico para captar el voto de las grandes ciudades y del sector académico, Fajardo eligió a Edna Bonilla como su fórmula vicepresidencial. Bonilla, contadora y doctora en Estudios Políticos, aporta la experiencia de haber gestionado el sistema educativo de Bogotá. Juntos, buscan proyectar una imagen de "gerencia social" frente a lo que consideran el populismo de los extremos.

Polémicas y contradicciones

El nombre de Fajardo ha estado ligado históricamente al caso Hidroituango, debido a decisiones tomadas durante su gobernación. Aunque ha salido avante en términos judiciales, el tema sigue siendo una herramienta de ataque para sus opositores.

Asimismo, ha sido criticado por su supuesta "tibieza" ante momentos de crisis nacional; sin embargo, en la presente campaña ha endurecido su discurso, calificando al gobierno de Gustavo Petro como una gestión de "rabia y confrontación". Su reto es convencer a un electorado polarizado de que la moderación y la decencia son, en realidad, actos de valentía política.