Estados Unidos endurece el acceso a visas con fianzas que llegan hasta los 15.000 dólares
La nueva política migratoria de Estados Unidos obligará a ciertos viajeros a consignar altas sumas de dinero como garantía para obtener visa.
La nueva política migratoria de Estados Unidos obligará a ciertos viajeros a consignar altas sumas de dinero como garantía para obtener visa.
El gobierno de Estados Unidos volvió a ajustar sus reglas migratorias y ahora pone sobre la mesa una medida que no pasa desapercibida: exigir depósitos económicos de hasta 15.000 dólares a ciertos extranjeros que quieran ingresar al país con visas de turismo o negocios.
La decisión fue anunciada por el Departamento de Estado y empezará a aplicarse a partir del 2 de abril de 2026. La medida está dirigida específicamente a solicitantes de visas tipo B1 y B2, es decir, aquellas destinadas a viajes temporales por motivos comerciales o visitas.
Aunque no todos los países están incluidos, la lista abarca cerca de 50 naciones, entre ellas Nicaragua, Cuba y Venezuela, además de varios países de África, Asia y el Caribe. El criterio para su selección está relacionado con los niveles de permanencia irregular detectados por las autoridades migratorias estadounidenses.
En la práctica, esto significa que algunos viajeros deberán consignar una suma que puede oscilar entre 5.000 y 15.000 dólares antes de que su visa sea aprobada. El monto no es fijo y dependerá del análisis individual que haga el funcionario consular, quien evaluará el riesgo de que la persona no regrese a su país dentro del tiempo permitido.
El dinero funcionará como una especie de garantía. Si el viajero cumple con las condiciones de su visa y abandona Estados Unidos dentro del plazo autorizado, el monto será devuelto. En caso contrario, las autoridades podrán retenerlo como parte de las medidas de control migratorio.
Desde el gobierno estadounidense aseguran que esta estrategia ha dado resultados. Según cifras oficiales, la gran mayoría de quienes han sido sometidos a este mecanismo han respetado los tiempos de permanencia, lo que ha contribuido a reducir los casos de estadía irregular.
Sin embargo, la medida también genera interrogantes. Para muchos potenciales viajeros, reunir una suma de este nivel representa una barrera significativa que podría limitar el acceso al país, incluso para quienes cumplen con todos los requisitos.
Además, expertos señalan que este tipo de políticas no solo tienen un impacto económico, sino también simbólico, ya que refuerzan la percepción de un sistema migratorio cada vez más restrictivo.
El contexto en el que surge esta decisión no es menor. Estados Unidos ha venido fortaleciendo sus controles migratorios en los últimos años, buscando reducir la permanencia irregular y optimizar los costos asociados a los procesos de deportación.
Por ahora, las autoridades han sido claras en un punto: la medida no es retroactiva y solo aplicará para solicitudes nuevas a partir de su entrada en vigor. Aun así, el anuncio ya empieza a generar reacciones entre quienes ven en esta política un nuevo obstáculo para viajar al país norteamericano.
Con esta decisión, Estados Unidos envía un mensaje claro: entrar como visitante será posible, pero bajo condiciones cada vez más estrictas.