Actualización: Vie, 17 / Sep / 2010 12:50 pm
Viernes, 17 / Sep / 2010

Cinco errores que envejecen el rostro

Algunos hábitos que realizamos de manera inconsciente amenazan nuestra belleza y contribuyen al envejecimiento prematuro.

Todos tenemos una forma particular de hacer las cosas, es decir, hábitos que definen la manera en que llevamos a cabo cosas rutinarias: cómo nos lavamos los dientes, nos arreglamos y dormimos, entre otros.

Sin embargo, existen ciertos factores que en ocasiones pasamos por alto, amenazando de manera inconsciente la belleza del rostro y contribuyendo a un envejecimiento prematuro.

De acuerdo con el Dr. Ángel Carranza, Cirujano Plástico certificado y Director del Centro Integral de Cirugía Estética y Reconstructiva (CICER), "es común que la mayoría de las personas no tenga los cuidados mínimos que el rostro requiere: utilizan productos no aptos para su tipo de piel, olvidan tonificar los músculos de la cara, tienen malas prácticas de higiene, entre otros".

Descuidos que se convierten en arrugas y manchas

Con el paso de los años, estos descuidos se traducen en arrugas, manchas y tejidos flácidos, ocasionado que la persona luzca con muchos más años de los que en realidad tiene.

Por ello, el Dr. Carranza describe algunos de los errores más comunes en cuanto al cuidado de la piel del rostro:

Error 1: Mala rutina de higiene.

Bien dicen que todos los excesos son malos y la limpieza del rostro no es la excepción. Tan dañino es para el cutis el lavarlo excesivamente con productos como jabones con sosa que le pueden resultar agresivos, como irse a la cama sin haberse desmaquillado y dejar la suciedad que se acumuló en él a lo largo del día.

Solución: Trátalo con delicadeza. Evita tallarlo con estropajos y restregarlo al momento de lavarlo. La limpieza debe ser dos veces al día utilizando productos adecuados para cada tipo de piel, como puede ser el jabón neutro.

Para recuperar la lozanía del cutis y lograr un rostro joven, son recomendables las terapias con Luz Intensa Pulsada (IPL) que consisten en la descarga de "flashes" de luz con alto contenido energético, los cuales producen el desprendimiento de la epidermis a nivel microscópico sin molestias ni inflamación, con lo cual la piel se regenera, produciendo más fibra colágena y aumentando su contenido de agua.

Error 2: Aplicar la crema del rostro de arriba a abajo.

La forma en la que aplicas la crema en la cara ayuda a tonificar o no los tejidos del rostro a lo largo de los años. Aunque utilices una crema para redefinir el contorno, si la aplicas con movimientos verticales de arriba abajo, estarás contribuyendo de manera importante al deterioro de los tejidos favoreciendo que éstos "cuelguen" en unos cuantos años.

Solución: aplica la crema con movimientos de abajo hacia arriba y partiendo del centro de la cara. En la frente el movimiento también es ascendente en dirección a la raíz del cabello.

Cuando el paso de los años inevitablemente ha tenido un efecto en la gravedad de los músculos, se puede recurrir a terapias de radiofrecuencia, que estimulan la contracción de los músculos del rostro, ayudándolo a recuperar la definición del contorno.

Error 3: Gesticular en exceso.

Algunas personas tienden a entornar los ojos para mejorar su vista, otras arrugan la frente cuando están pensando, es común fruncir el ceño cuando se expresa enojo o concentración; toda esta serie de movimientos repetitivos ocasionan lo que se conoce como líneas de expresión, que al pasar de los años se transforman en arrugas.

Solución: utilizar Botox, el cual se inyecta en la frente para relajar los músculos que contraen el entrecejo y evitar una expresión de enojo, angustia y/o cansancio. También se puede aplicar alrededor de las cejas para levantarlas y así provocar una mirada más juvenil. Colocado en puntos estratégicos, y siempre por un especialista, puede dar como resultado final un rostro más relajado y lozano.

Una vez que las arrugas se han instalado en el rostro se puede utilizar un relleno dérmico, un ácido hialurónico de origen no animal parecido al ácido natural que se encuentra en el cuerpo humano, por lo que su aplicación puede realizarse con toda confianza y sin ningún riesgo de rechazo.

Error 4: Mala alimentación, falta de ejercicio y tabaquismo.

Este tipo de hábitos trae como consecuencia resequedad de la piel y por ende, líneas de expresión.

Solución: Además de cambiar estos malos hábitos es recomendable el uso de tratamientos cosmetológicos para la humectación y lubricación de la piel.

Si las arrugas son permanentemente visibles o muy profundas, se puede echar mano de un relleno dérmico. Cabe mencionar que este tipo de productos sólo deben aplicarse por un dermatólogo o por un cirujano plástico certificados.

Error 5: No usar bloqueador solar.

La exposición a los rayos solares sin la protección de bloqueadores causa fotoenvejecimiento, arrugas prematuras e incluso manchas en la piel.

Solución: Usa diariamente un bloqueador solar acorde a tu tipo de piel. Aplícalo 20 minutos antes de salir de casa para darle oportunidad de absorberse y que empiece a actuar al momento de la exposición.


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