Salmo 102 para conseguir trabajo: la oración del afligido que muchos usan en tiempos de desempleo

El Salmo 102 es conocido como la oración del afligido y muchos lo rezan en momentos de desempleo para pedir nuevas oportunidades.

Por: Alexandra Méndez • Colombia.com
¿Sin trabajo? El salmo 102 puede ayudarte en este tiempo difícil. Foto: Shutterstock
¿Sin trabajo? El salmo 102 puede ayudarte en este tiempo difícil. Foto: Shutterstock

El Salmo 102 es conocido como la oración del afligido y muchos lo rezan en momentos de desempleo para pedir nuevas oportunidades.

El Salmo 102, también llamado la “oración del afligido”, es considerado una de las oraciones más poderosas de la Sagrada Biblia para pedir ayuda en momentos de angustia, incertidumbre y necesidad.

Este salmo es usado por fieles y creyentes católicos y cristianos que se sienten solos, agobiados y sin fuerzas para afrontar las situaciones difíciles, especialmente cuando no tienen trabajo, pues demuestra que ante la tristeza y el dolor Dios no desampara. 

El mensaje central de la oración se divide en 3: el reconocimiento del sufrimiento, el clamor directo a Dios y la confianza en la restauración. Esta es la razón por la cual muchos desempleados la usan para conseguir un nuevo empleo. 

Si estás enfrentado tiempos de escasez y pobreza por falta de trabajo, a continuación te compartimos el Salmo 102 completo. Los creyentes recomiendan rezarlo junto con fé cada día hasta recibir el favor solicitado. Complementa con tres Padrenuestro y tres Avemaría.

Salmo 102: oración del afligido para conseguir trabajo

1 Jehová, escucha mi oración,
Y llegue a ti mi clamor.
2 No escondas de mí tu rostro en el día de mi angustia;
Inclina a mí tu oído;
Apresúrate a responderme el día que te invocare.
3 Porque mis días se han consumido como humo,
Y mis huesos cual tizón están quemados.

4 Mi corazón está herido, y seco como la hierba,
Por lo cual me olvido de comer mi pan.
5 Por la voz de mi gemido
Mis huesos se han pegado a mi carne.
6 Soy semejante al pelícano del desierto;
Soy como el búho de las soledades;
7 Velo, y soy
Como el pájaro solitario sobre el tejado.

8 Cada día me afrentan mis enemigos;
Los que contra mí se enfurecen, se han conjurado contra mí.
9 Por lo cual yo como ceniza a manera de pan,
Y mi bebida mezclo con lágrimas,
10 A causa de tu enojo y de tu ira;
Pues me alzaste, y me has arrojado.

11 Mis días son como sombra que se va,
Y me he secado como la hierba.
12 Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre,
Y tu memoria de generación en generación.
13 Te levantarás y tendrás misericordia de Sion,
Porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado.

14 Porque tus siervos aman sus piedras,
Y del polvo de ella tienen compasión.
15 Entonces las naciones temerán el nombre de Jehová,
Y todos los reyes de la tierra tu gloria;
16 Por cuanto Jehová habrá edificado a Sion,
Y en su gloria será visto;
17 Habrá considerado la oración de los desvalidos,
Y no habrá desechado el ruego de ellos.

18 Se escribirá esto para la generación venidera;
Y el pueblo que está por nacer alabará a JAH,
19 Porque miró desde lo alto de su santuario;
Jehová miró desde los cielos a la tierra,
20 Para oír el gemido de los presos,
Para soltar a los sentenciados a muerte;
21 Para que publique en Sion el nombre de Jehová,
Y su alabanza en Jerusalén,
22 Cuando los pueblos y los reinos se congreguen
En uno para servir a Jehová.

23 Él debilitó mi fuerza en el camino;
Acortó mis días.
24 Dije: Dios mío, no me cortes en la mitad de mis días;
Por generación de generaciones son tus años.
25 Desde el principio tú fundaste la tierra,
Y los cielos son obra de tus manos.

26 Ellos perecerán, mas tú permanecerás;
Y todos ellos como una vestidura se envejecerán;
Como un vestido los mudarás, y serán mudados;
27 Pero tú eres el mismo,
Y tus años no se acabarán.
28 Los hijos de tus siervos habitarán seguros,
Y su descendencia será establecida delante de ti.