UN SEGUNDO PRIMER AÑO: Uribe cumple un año del segundo mandato con alta popularidad y problemas

Política - Miércoles, 08 / Ago / 2007
 
Colombia.com
El presidente, Álvaro Uribe, cumplió este 7 de agosto el primero de los cuatro años de su segundo mandato con una alta popularidad pero con graves problemas internos derivados de la situación con paramilitares y guerrillas.

En el primer caso, los problemas tienen que ver con el llamado escándalo de la "parapolítica", la presunta relación de políticos y congresistas afines a Uribe con los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que han desmovilizado en los últimos tres años a más de 31.000 combatientes.

Una veintena de legisladores implicados están detenidos y otros son investigados por la Corte Suprema y la Fiscalía.


Por esas presuntas relaciones también fue detenido el ex jefe del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS, inteligencia estatal), Jorge Noguera, mientras que María Consuelo Araújo renunció como ministra de Relaciones Exteriores, por la supuesta relación de familiares suyos con las AUC.

El segundo afecta directamente a su proclamada política de "seguridad democrática" que, si bien ha recuperado para la seguridad una buena parte del territorio, con los paramilitares desarmados y con la principal guerrilla, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), replegada, tiene aún puntos vulnerables.

En este año se han conocido, además de presuntos nexos de paramilitares con políticos, hechos que han puesto en entredicho esa política del presidente, que llegó al poder en 2002 y el año pasado fue reelegido para el período 2006-2010.

Se han denunciado supuestas infiltraciones de narcotraficantes y la guerrilla en las Fuerzas Militares y la Policía, interceptaciones de las comunicaciones de políticos y periodistas que provocaron en mayo la destitución de la cúpula de la segunda institución, con once generales pasados a retiro, y falsos resultados que afectan la credibilidad del éxito de la lucha contra la insurgencia.

Uribe se enfrenta también, sobre todo en los últimos meses, al clamor de una parte de la ciudadanía que le pide llegue a un acuerdo humanitario con las FARC, con el fin de solventar la situación de al menos 45 secuestrados que ese grupo pretende cambiar por unos 500 guerrilleros presos.

Entre ese grupo de secuestrados, algunos de los cuales están cautivos desde hace casi diez años, figuran soldados, policías, algunos políticos, como la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, y tres estadounidenses.


El clamor se hizo más evidente tras el anuncio por parte de las FARC de la muerte, en junio pasado, de once ex diputados del departamento del Valle del Cauca, secuestrados desde 2002, y con la marcha, que finalizó el pasado jueves en Bogotá, el profesor Gustavo Moncayo, padre de uno de los militares secuestrados.

Esos dos hechos movilizaron a la ciudadanía, pero las posiciones, tanto del gobierno de Uribe como de las FARC, siguen intactas, pese a la intervención, como interlocutores de buena voluntad de representantes de otros países.

Esa guerrilla, que se calcula tiene, además de los 45 "canjeables", otros 700 secuestrados, exige la desmilitarización de dos municipios para negociar ese canje o acuerdo humanitario, pero Uribe se niega en rotundo a ese despeje y les ha ofrecido una "zona de encuentro" para pactar la paz, después de que liberen a los secuestrados y se excarcele a los rebeldes.

En el terreno exterior, este primer año del segundo mandato de Uribe, además de roces con Ecuador a cuenta de las fumigaciones de los cultivos de coca en la frontera, se ha caracterizado por el problema que ha planteado la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, pese a ser considerado el principal aliado de Washington en la región.

El cambio de mayorías en el Congreso de EE.UU. ha dificultado la ratificación del TLC y los demócratas se han hecho eco de denuncias de violaciones de derechos humanos y violencia contra sindicalistas, y además tienen reticencias sobre el escándalo de la "parapolítica".


Sin embargo, según una última encuesta de opinión, Uribe mantiene casi un 76 por ciento de imagen favorable en el país, a lo que es posible que contribuya el crecimiento económico, del 8 por ciento en el primer trimestre de este año, y la percepción de firmeza y honestidad.

Para explicar esta popularidad, la revista Semana habla del "populismo de derecha" y de "autoritarismo moderado" de Uribe.


Con información de EFE


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