El
procurador Jaime Bernal Cuellar comienza a empacar
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Hay
que vencer el
negocio de la guerra
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A
un mes de entregar su puesto, el jefe del Ministerio
Público dice qué le faltó hacer y que va a hacer
cuando termine su período. Se confiesa frustrado
por no haber combatido más la corrupción.
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(IZQ-DER)
Asdrubal García, Alexandra Sánchez,
Jaime Bernal Cuellar, Marie Vivianne Barguil
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BOGOTÁ
(Colombia.com). Así
resumió el Procurador General de la Nación, Jaime Bernal
Cuellar, quién estuvo el pasado Jueves
7 de Dieciembre de 2000 en Colombia.com,
"La sustancia
de la guerra está en el dinero", el principal móvil del
conflicto armado colombiano que ha cobrado la vida de más
de 3.289 civiles en los últimos años. A su juicio, el conflicto
armado "se ha convertido en un negocio que está lucrando
a un sinnúmero de personas y allí radica la complejidad
para avanzar en el proceso de paz".
Por eso, este jurista egresado de la Universidad Externado
de Colombia, hizo un llamado al Gobierno del presidente
Pastrana para que fortalezca los mecanismos para que el
país goce pronto de una justicia social que le garantice
a la gente un sustento para que no terminen involucrados
en ese "motor que mueve la guerra": el narcotráfico.
"De la guerra se están lucrando muchas personas, los narcotraficantes,
los traficantes de armas en Colombia y el exterior. Lo que
se está debe hacer, como lo estamos haciendo, es comenzar
a quebrarle la espina dorsal a la guerra", dijo el procurador
durante las acostumbradas charlas que cada jueves Colombia.com
sostiene con sus visitantes al AUDITORIO.
Como
ningún otro procurador, Jaime Bernal Cuellar "sacó de las
cuatro paredes" al Ministerio Público y lo llevó a distintos
escenarios de la vida nacional, entre ellos, a los acercamientos
de paz que se gestan en Colombia. De esto el Procurador
se siente satisfecho: "Yo no creo en una Procuraduría que
se limite a actuar en la función disciplinaria porque debe
aportar a solucionar los problemas sociales del país, estuve
en el cartucho, en la entrega de secuestrados, y en las
discusiones de paz".
"Hoy
un Procurador que no piense participar en el proceso (de
paz) debería hacer una reconsideración respetuosa sobre
sus funciones", dijo el Procurador haciendo referencia a
las críticas que recibió la semana pasada de uno de los
tres aspirantes a sucederlo en esa posición. "Yo no le quité
tiempo a mi función disciplinaria, lo que hice fue aumentar
mi horario", agregó.
Bernal Cuellar, uno de los principales defensores de la
solución negociada al conflicto, reiteró sobre la necesidad
de implantar normas claras a la zona de distensión porque
"no puede servir para ser un campo de entrenamiento de delincuentes".
Al respecto dijo que las autoridades deberían estar allí,
cumpliendo sus funciones de autoridad.
"Ha faltado la posibilidad de verificar qué es lo que se
está realizando, porque allí se afirma que hay secuestrados,
que se está preparando delincuentes y debe se debe verificar
qué pasa allí", añadió.
Dijo que para concretar acuerdos de paz no sólo puede limitarse
a la tarea de silenciar las armas, porque ese cese de hostilidades
duraría "uno, dos o cinco meses. La paz para que sea duradera
debe tener un ataque frontal a la injusticia social".
"No
hay solución inmediata para combatir la corrupción. Yo no
hablaría de políticos corruptos sino que hay una sociedad
tolerante con la corrupción". El cáncer de la sociedad es
la corrupción, según Bernal, y por eso, destacó la función
de la Procuraduría contra ese flagelo.
A través de las audiencias públicas, el Ministerio Público
fue de ciudad en ciudad, recibiendo miles de quejas que
pusieron al descubierto varios hechos de corrupción.
"Recibimos
más de 3.800 quejas en 32 audiencias públicas y descubrimos
fraccionamiento de contratos, sobrecostos, obras sin realizar,
porque es sabido que mientras los órganos de control no
entreguen resultados, la gente no denuncia. De esas quejas,
se abrieron más de 2.300 investigaciones, se destituyeron
y suspendieron funcionarios, lo que ocurre es que las sanciones
son muy benignas y por eso propuse sanciones de inhabilidades
hasta de 30 años para que durante ese tiempo no puedan ocupar
cargos públicos", dijo.
Actualmente, las normas disciplinarias establecen como sanción
la inhabilidad de hasta 5 años, cuando se trata de "faltas
gravísimas". Por eso, el procurador recomendó que quien
lo suceda en el cargo debería promover normas para afectar
el patrimonio de quienes se enriquecen a costas del erario
público, para que los corruptos "sufran por donde más les
duele".
El procurador entrega su puesto el 12 de enero. Una vez
lo haga, se dedicará lleno a su la cátedra universitaria
(labor que viene desempeñando en el Externado de Colombia),
además de corregir sus obras sobre Derecho Penal.
Se declaró triste por tener que dejar su cargo sin antes
no haber visto desmontados los actos de hostilidad de los
grupos armados al margen de la ley, ni frenados los secuestros.
En cambio dijo que se va satisfecho por haber comenzado
a "reconstruir una Procuraduría destruida, politizada, encerrada
en cuatro paredes", aunque aceptó que "hizo falta mucho
por hacer. Hay más de 3 mil expedientes para resolver en
mi despacho".
"Yo hubiera querido que la guerrilla hubiera dado respuestas
de paz. Me quedaron faltando cosas, como cambiar el perfil
de los empleados de la procuraduría. Logré despertar la
vocación de servicio dando ejemplo, porque cuando llegué
había un grupo pequeño (de empleados) que tenían alergia
por el trabajo", dijo.
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