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HERMAN "CAREPA" GAVIRIA  (Futbolista)
Colombia.com Su muerte parece increíble, sin embargo contra el destino no se puede pede pelear. Cuando venimos al mundo lo único que tenemos seguro es la muerte, muchos dicen que uno ya tiene escrita la fecha, hora y forma de partida de este mundo. Por eso, la de Hermán “Carepa” Gaviria, aunque suena inverosímil fue la que escogió Dios para llamarlo a su presencia.

El “Carepa” Gaviria se murió de la forma en la que muchos quisiéramos, haciendo lo que más nos gusta. A él le gustaba jugar al fútbol y fue en una cancha de fútbol donde se le vio con vida por última vez. Fue una tarde negra, fatídica y horrible la del 24 de octubre de 2002, tanto para el Deportivo Cali, equipo que sufrió la tragedia, como para todo el fútbol colombiano.

Una de sus últimas frases fueron “una rayo no me va a matar” y, como presintiendo lo que le iba a ocurrir, precisamente fue un rayo lo que le cegó la vida a un hombre que siempre se caracterizó por su alegría dentro y fuera de la canchas.

Herman Gaviria nació en Carepa, Antioquia, el 27 de noviembre de 1969, de allí su remoquete “Carepa”, aunque para el tomar del pelo decía
que era de Turbo. Siempre quiso ser futbolista y para eso trabajo desde niño en su ciudad natal. Nació en el hogar de Omar Gaviria y Georgina Carvajal y tuvo seis hermanos Farley, Emerson, Eulises, Omar, Víctor y Edilma.

Como jugador se caracterizó por su temple, liderazgo y alegría y esto lo llevó pronto a la selecciones Antioquia de la diferentes categorías. Estando en estas selecciones fue observado por Nacional que lo llevó a integrar sus divisiones inferiores hasta que dio el salto al profesionalismo en 1990. Con el cuadro verde debutó el 2 de mayo de 1990, cuando Nacional le ganó 2-1 al Deportivo Independiente Medellín, en el clásico de la montaña.

Tras un brillante estreno en el cuadro verde, el equipo de sus amores, vistió la camiseta de la selección Colombia que participó en los torneos Preolímpico de Paraguay-92, Olímpicos de Barcelona de 1992 y las Copas América de Ecuador-93, Uruguay-95 y Bolivia-97; además de eliminatorias para los mundiales de Estados Unidos-94 y Francia-98. En la retina de los aficionados sigue presente el gol que convirtió ante Suiza en el mundial de Estados
Unidos y que significó para la victoria de Colombia 2-0.

Con la camiseta de Nacional se coronó campeón del fútbol colombiano en 1991 y 1994, además de disputar en 1995 la final de la Copa Libertadores, en la que el equipo de los puros criollos cayó derrotado por Gremio de Brasil. En 1998 se coronó campeón con el Deportivo Cali y en 1999 nuevamente se quedó con la ganas de consagrarse campeón de América. El cuadro caleño perdió la final con Palmeiras de Brasil.

La última vez que jugó con la Selección de mayores fue el 16 de noviembre de 1997, en el 1-1 frente a Argentina en el estadio La Bombonera. Además de Nacional y Cali, “Carepa” Gaviria jugó en el Deportes Tolima en 1995 y Atlético Bucaramanga, en 2002, además pasó por el fútbol japonés, en el 2001.

Como profesional anotó 24 goles discriminados así: 18 con Nacional, 4 con el Cali, 1 con el Tolima y Bucaramanga, respectivamente. Su primer gol como futbolista lo convirtió el 18 de agosto de 1991 en el empate a dos goles entre Caldas y Nacional en Medellín, el arquero era Oswaldo Durán. Mientras que el último tanto lo marcó el 28
de abril de 2002 en el empate a uno entre Huila y Bucaramanga en Neiva.

Sus compañeros en Nacional Luis Fernando "Chonto" Herrera, Luis Carlos Perea y John Jairo Carmona lamentaron la desaparición del deportista, y al mismo tiempo lo recordaron como un hombre guapo y "echado pa´delante, mamagallista y alegre".

Cuando iba a su tierra, el pueblo se paralizaba, lo recibían en caravana y lo acompañaban hasta su casa. Estudió hasta tercero bachillerato, sin embargo alguna vez confesó que le gustaría terminar el bachillerato, ir a la universidad y estudiar Sicología.

Se casó en 1989 con Noemí Ruth Guerra Hidalgo, su única novia y gran amor de su vida, con quien tuvo dos hijas, María del Mar de 6 años y Carol Vanesa. De ellas confesó que eran su gran debilidad y que todo lo que hacía era por el bienestar de ellas.

Se fue “Carepa” Gaviria justo cuando estaba, de pronto, en el mejor momento de su carrera como futbolista porque había vuelto a ser ese jugador aguerrido y de empuje que siempre lo caracterizó.

Su fútbol, sus goles, su coraje y liderazgo dentro del campo se fueron al cielo.
 
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