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LA REPÚBLICA DE LA GRAN COLOMBIA
En
Diciembre de ese mismo
año se crea en
Angostura La Gran Colombia
(1819-1830), formada por
lo que habrían
de ser luego Colombia
(que comprendía
entonces a Panamá)
Venezuela y Ecuador, parcialmente
aún bajo el dominio
español. El nuevo
país, con capital
en Santafé de Bogotá,
quedó al cuidado
del Vicepresidente Francisco
de Paula Santander, mientras
Bolívar proseguía
la guerra.
Una gran
potencia mundial, la Gran
Bretaña, se convirtió
en el gran centro de la
expansión económica,
tecnológica y de
poder mundial con poderío
naval industrial y financiero,
su influencia fue decisiva
en la independencia, de
los países hispanoamericanos,
apoyando a los precursores
y libertadores, reconociendo
la independencia de los
nuevos países,
colaborando con tropas
y armas, y en especial,
facilitando los préstamos
para la financiación
de las guerras y la organización
de los nuevos Estados
Nacionales.
En España,
entre tanto, el reinado
de Fernando VII hace crisis:
el amotinamiento de Riego
impedirá el zarpe
de nuevas fuerzas de apoyo
a la Reconquista, acelerándose
así la liberación
de los territorios que
permanecían bajo
control de la Corona.
Morillo regresa a España
en 1821, dejando un ejército
maltrecho. San Martín,
desde el Mar del Plata,
ascendía victorioso
hacia el Perú,
donde Bolívar consigue
la expulsión definitiva
de los españoles
en 1824. Sucre (venezolano)
y Córdova (granadino),
fueron los héroes
principales de la última
fase de la contienda,
en cuya provisión
material Colombia asumió
los suministros y la mayor
parte de la deuda contraída
con los ingleses.
Al producirse
la emancipación,
las autoridades republicanas,
como sucesoras del poder
de los Reyes de España,
reivindicaron el ejercicio
del Patronato. La Santa
Sede implícitamente
autorizó esta situación
y entre los hombres públicos
de la Nueva Granada prácticamente
hubo unanimidad sobre
el ejercicio de esta prerrogativa
estatal, hasta mediados
del siglo XIX, cuando
ya en pleno funcionamiento
de los partidos, el “problema
religioso” se convirtió
en elemento de diferenciación
y en asunto de manipulación.
A partir de ese momento
la Iglesia, y en general
el clero católico,
militaron beligerantemente
en el partido conservador.
El sueño
bolivariano de mantener
unidas las ex-colonias
hispánicas tuvo
un intento fallido en
el Congreso Anfictiónico
de Panamá (1826).
Ni siquiera la unidad
de las tres naciones socias
iniciales de la Gran Colombia
prosperó: primero
el caudillismo de Páez
en Venezuela, y luego
el de Flores, en Ecuador,
la liquidan. En 1828 tuvo
lugar la Conspiración
Septembrina y la dictadura
de Bolívar, la
rebelión de Córdoba,
el asesinato de Sucre
y finalmente, la muerte
del Libertador en Santa
Marta en 1830, repudiado
por sus compatriotas venezolanos
y combatido en Colombia
por una generación
de jóvenes civilistas,
contrarios a la dictadura.
El
10 de mayo de 1830, el
Congreso aprobó
la separación de
Antioquia del Departamento
de Cundinamarca, mediante
la Ley 11 de ese mismo
año. Alejandro
Vélez Barrientos
fue nombrado Primer Gobernador
como un homenaje a su
personalidad, pues fue
el principal impulsor
de dicha Ley.
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