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España sueña ya sin límites en el baloncesto
(Atenas)
(dpa) - Veinte años después de la inesperada medalla de plata en el baloncesto de Los Angeles 84, España confirma que puede soñar otra vez sin límites en unos Juegos Olímpicos.
Los españoles se aseguraron este sábado el primer puesto de su grupo en Atenas 2004 al derrotar a Serbia y Montenegro, campeón mundial, por 76-68.
"España sale siempre a ganar", dijo buscando ser contundente Mario Pesquera, el hombre que tomó en el último momento el comando de la nave de la selección y que ahora acumula una racha de once victorias consecutivas: siete en amistosos y cuatro en Atenas.
Pero el salir "siempre" a ganar tiene también que ver con las sospechas, ya que España está en condiciones de decidir si Serbia y Montenegro avanza a cuartos de final. Una victoria o una derrota de España ante Nueva Zelanda el lunes cambiaría el camino de los campeones mundiales, que perdieron tres de los cuatro partidos que disputaron.
"Que nadie dude que saldremos a vencer a Nueva Zelanda", dijo Pesquera, mientras sus jugadores -que mantuvieron repetidos roces en el partido hoy con los serbios- eludían hablar sobre rivales. "Primero viene Nueva Zelanda".
Desde que llegó a Atenas, la selección española no emite más que señales positivas: porque no depende sólo de su estrella Pau Gasol, porque la dirección de José Manuel Calderón está siendo brillante, porque la defensa es una de las más asfixiantes del torneo y porque su capacidad para jugar los instantes decisivos de los encuentros está cada vez menos en duda.
Es ahí sobre todo donde España sorprende. Los baloncestistas españoles son considerados frecuentemente como hombres de carácter frágil a la hora de los momentos importantes, y esa tendencia se está rompiendo en Atenas.
Salvo el partido inicial ante China, donde España arrasó casi desde el comienzo, los de Pesquera decidieron todos sus encuentros en el último cuarto, demostrando dureza mental y perfecta forma física.
Ante Argentina España entró en los últimos diez minutos en desventaja (70-68), pero realizó un último cuarto extraordinario para vencer finalmente por 87-76.
Contra Italia, el jueves, España también entró por detrás en el mercador (52-48) en el último cuarto, pero se llevó el triunfo tras lograr un parcial decisivo (23-11) en los últimos diez minutos. Y hoy, ante Serbia y Montenegro, la historia se volvió a repetir, ya que los españoles entraron en el período decisivo en desventaja (52- 51).
Pesquera parece haber conseguido reunir un grupo de jugadores durísimo, tanto física como mentalmente, con especial brillo en la defensa, tan buena es la zona como la individual. Calderón, Felipe Reyes, Jorge Garbajosa y otros jugadores están ofreciendo soluciones más allá del aporte, siempre eficaz, de Gasol.
Sólo deja dudas Juan Carlos Navarro, una de las estrellas del equipo, que aún no se reencuentra con su mejor forma y no es tan decisivo como antaño. No hay dudas de que al equipo le vendría más que bien contar con todo su potencial en cuartos de final.
Y hay otro punto a trabajar, el del muy pobre aporte del juego exterior en todo el torneo. Ante Serbia y Montenegro los españoles sólo anotaron un triple en 14 intentos, y en todo el torneo llevan un 23 por ciento de acierto desde la larga distancia, un porcentaje impropio de un aspirante al podio olímpico.
Son las dos manchas de un equipo que ilusiona a los españoles, que recuperan así la euforia por el baloncesto que estalló hace 20 años gracias a los héroes de Los Angeles.
Por Sebastián Fest (dpa)
Foto: Diario Marca
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