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Los Juegos son medallas, pero también mucho más
(Atenas)
(dpa) - Momentos después de que el equipo de Estados Unidos de sóftbol ganara su tercera medalla de oro consecutiva en los Juegos Olímpicos de Atenas, las jugadoras saltaron al césped gritando y manteando a su entrenador.
Las jugadoras se marcharán de Atenas con aquello a por lo que venían, una medalla de oro para ellas, para su entrenador y para la mujer que no pudo estar ahí para compartirlo.
Un mes antes de los Juegos, Sue Candrea, la mujer del entrenador estadounidense, Mike Candrea (en la foto), murió repentinamente de un aneurisma cerebral tras dejar su trabajo como contable para viajar con su marido y el equipo a la gira preolímpica.
Sue, a la que llamaban "la mamá del equipo", compartía autobús con todas las jugadoras, les llevaba café y les hacía compañía en los largos viajes de preparación para el oro. "Ha sido algo muy emocionante para el entrenador y también lo es para el equipo. Estuvo con nosotros en todo momento", dijo la jugadora Crystel Bustos.
Las jugadoras rindieron homenaje a Sue llevando sus iniciales "S.C." en sus cascos y muñequeras. "Sue estaba cuidando de nosotras allí arriba", dijo la lanzadora Lisa Fernández, cuyos ojos se llenaron de lágrimas y su voz temblaba cuando recordaba el efecto de la muerte de Sue en el equipo.
"La única forma en que podía ayudar al entrenador era consiguiendo el oro por él", añadió.
Cuando Fernández hablaba, el entrenador Candrea se cubrió la cara. Durante el partido, se frotaba el anillo de boda, porque le recordaba lo único que echaba de menos en el día más grande de su vida.
Para muchos los Juegos son velocidad, romper récords y anotar puntos, pero para otros representan una oportunidad para superarse por una buena causa.
El futbolista coreano Dong Jin Kin dijo a los periodistas tras el empate a dos contra Grecia que le suponía un gran alivio haber sido capaz de cumplir una promesa a su madre, enferma de cáncer.
"Le prometí que marcaría un gol durante los Juegos y se lo dedico a ella".
Los jugadores de tenis chilenos Nicolás Massú y Fernando González, que ganaron el primer oro de la historia para su país, dedicaron la medalla a todos sus compatriotas.
El gimnasta español Gervasio Deferr, que logró el lunes el primer oro para España en los Juegos de Atenas, recordó a su hermanastro fallecido hace unos meses
La primera mujer tailandesa en ganar una presea de oro para su país en halterofilia, Udomporn Polsak, dijo que la medalla era un regalo para la reina Sirikit por su cumpleaños.
Para los italianos, sin embargo, la familia es lo primero y el campeón olímpico de ciclismo, Paolo Bettini, no fue una excepción: "Se lo dedico a mi mujer y a mi hija, espero que hayan visto mi carrera por televisión".
Otros fueron más egoistas en sus dedicatorias, como el "rey" de los Juegos, el nadador estadounidense Michael Phelps. "Me dedico la medalla a mí mismo, he trabajado mucho para conseguirla", señaló tras su quinto oro.
La remera rumana Elisabeta Lipa se retiró de los Juegos el domingo después de acumular cinco oros, dos platas y un bronce a lo largo de su carrera. "Fue mi última carrera, estoy feliz de haber ganado cinco medallas en seis Juegos. Me dedico este oro a mí", dijo Lipa.
Pese a todo, los Juegos no son sólo medallas, tras los brillos del oro, la plata y el bronce, que premian su valor deportivo, aflora también su valor humano.
Por Christine Pirovolakis (dpa)
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