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Surgen más casos de doping y se agrava el escándalo de Fazekas
(Atenas)
(dpa) - El escándalo por la expulsión de los Juegos Olímpicos de Atenas del húngaro Robert Fazekas (en la foto), medalla de oro en lanzamiento de disco, se está convirtiendo en un escándalo de dimensiones impredecibles, mientras surgen nuevos casos de posible doping como el de la campeona olímpica de triple salto.
Después de que el martes Fazekas fuera descalificado y desposeído de su presea dorada por no entregar suficiente orina en un control antidoping, uno de sus rivales, el alemán Lars Riedel, acusa al magiar de fraude deportivo sistemático. "Yo vi el pasado año cómo manipulaba controles antidoping", explicó hoy en Atenas el cinco veces campeón del mundo.
Fazekas, campeón de Europa, anunció hoy que apelará a la Corte Arbitral del Deporte (CAS) por ser desposeído de la medalla. Además, el jefe de la misión húngara en Atenas, Zoltan Molnar, confirmó que la expulsión se cierne asimismo sobre el pesista Zoltan Kovacs. También él después de competir en su categoría de 105 kilos esquivó un control antidoping.
Entre los sospechosos de doping hay que contar a partir de hoy con la camerunesa Fracoise Mbango Etone, medalla de oro en triple salto. Según desveló hoy el canal griego de televisión MEGA, la atleta de 28 años dio positivo después de su triunfo. Ella sería la tercera atleta, junto a Fazekas y la lanzadora de peso Irina Korzhanenko, que pierde su medalla de oro. Si se confirma el doping, la griega Hrysopiyi Devetzi se colgaría el metal dorado.
Según Riedel, en una reunión atlética el 19 de julio un lanzador húngaro mostró al alemán un boceto en el que se veía con qué técnicas Fazekas manipulaba los tests antidoping y cómo cambiaba una orina de otra persona por la suya.
"En la nota se veía dibujado un tuvo largo con un mango, una especie de cateter", explicó el campeón olímpico de Atlanta, que por una lesión no pudo participar en la final de Atenas de lanzamiemto de disco donde Fazekas se proclamó campeón. "El húngaro me dijo que el cuerpo de Fazekas está lleno de esteroides", desvela Riedel.
El único lanzador húngaro que estaba presente aquel día en esa reunión fue Roland Varga.
Riedel pasó toda esta información a la Federación Alemana de Atletismo, que informó a su vez a la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) de las acusaciones. "Ya sé algo del asunto, recibimos una carta anónima", confirmó el secretario general de la IAAF, Istvan Gyulai.
Pero Riedel y su entrenador, Karlheinz Steinmetz, culpan a Gyulai de proteger a su compatriota: "Se debería investigar el papel que desempeñó Gyulai y si lo ocultó todo". Steinmetz habla de "mafia organizada" en Hungría y avisa: "Todavía sé mucho más".
Gyulai, ex periodista de televisión, remite por contra a que Fazekas este año ya pasó 12 controles antidoping. El secretario general de la IAAF ve exagerada la expulsión de su compatriota, que en la prueba antidoping sólo entregó 25 de los 75 milílitros de orina exigidos. "Es muy duro, se debería poder hacer algo. Sólo entregó un tercio de la orina, pero esa cantidad hubiera sido suficiente para un análisis", dijo.
Sin embargo, Gyulai añadió que Fazekas cometió un error cuando abandonó la zona de tests tras decir a los controladores: "Me da igual y me marcho".
El secretario general del Comité Olímpico Alemán, Zsigmond Nagy, describió las condiciones de las pruebas de orina como "inhumanas". Fazekas estuvo en la sala de control durante cuatro horas desnudo y sometido a presión psíquica, por lo que se puso nervioso.
Uno de los controladores le intentó mostrar en su propio cuerpo "cómo se mea", según Nagy. También el médico de Fazekas, Karoly Piko, explicó que la entrega de las pruebas de orina discurrió en una atmósfera agresiva, ya que había 15 controladores que le tocaban continuamente los órganos genitales.
Pero el presidente del Comité Olímpico Húngaro, Pal Schmitt, no quiere excusas. "El deportista es el único culpable, hizo una gran tontería", explicó el que fuera gran estrella de la esgrima, que también pertenece al COI. "Si cada uno hace lo que quiere, sólo hay caos", dijo Schmitt. Sin embargo, se defiende contra las acusaciones de doping hacia su país: "No se puede generalizar y acusar a todo el deporte húngaro".
Por Andreas Schirmer (dpa)
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