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Altura bogotana, mal de muchos en los Juegos

Colombia.com (12/6/2004): La escena causaba cierta impresión: Ana María Coronel, nadadora valluna de 17 años, blanca, alta, dotada con cuerpo de mujer y de ojos profundos que sobresalen en su rostro de niña, caminaba apoyada por dos ‘rivales’ antioqueñas, bordeando las piscinas de Compensar, lugar escogido para las pruebas de natación de la versión 17 de los Juegos Nacionales.

Ana María, visiblemente afectada pero conservando su alegría juvenil -compartida con sus ‘apoyos’ Laura Méndez y Laura Sánchez, ambas de 18 años- se desmayó la noche anterior debido a una hipotermia, además de la patología típica que produce la altura en personas de otras latitudes.

¿Y por qué tienes que caminar con asistencia si el malestar te dio hace 24 horas? – "Todavía tengo calambres en las piernas". Y eso no es todo. Un día antes, 12, sí ¡doce! atletas de la natación estaban siendo atendidas al mismo tiempo por el cuerpo médico del evento, víctimas de ahogos, visión borrosa e hiperventilación, además de algo de nerviosismo, efectos de la implacable altura capitalina.

Aunque el tema tiene algo de ‘mito’, no cabe duda que la altura afecta a los deportistas de alto rendimiento que vienen de otras ciudades, sobre todo a quienes proceden del nivel del mar. Eso lo corrobora Germán García, médico oficial de los juegos, quien cita que "Se han hecho muchos estudios al respecto y realmente el mito de la altura puede producir un evento nocivo en el deportista, sobre todo para los que vienen a nivel del mar".

La razón, de acuerdo a lo citado por Angélica María Escobar, fisioterapeuta de la Escuela Nacional del Deporte, y miembro del cuerpo técnico del Valle: "La presión de oxigeno es diferente y el clima también, lo que repercute en un cambio drástico en el organismo de los deportistas que no son de Bogotá". Para Steven Ruiz, entrenador de natación de Bogotá.

La exposición a la altura es una realidad fisiológica indiscutible
que se detectó plenamente por primera vez en los juegos Olímpicos de Ciudad de México (2.250 metros sobre el nivel del mar) en 1968, pues se apreció que en alturas considerables el rendimiento de los deportistas es mucho menor, frente al nivel del mar, sobre todo en las pruebas de larga duración.

Eso afecta el desempeño fisiológico del deportista y traduce en una disminución del potencial sicológico y físico; los dos elementos se conjugan y el deportista no logra su máximo rendimiento". Depende de la exigenciaSin embargo, la altura no afecta a todo el mundo por igual y eso también depende de la disciplina que se practique. No es lo mismo el atletismo, el ciclismo o la natación que tienen una alta exigencia física, frente a la esgrima o la equitación, donde ésta es mucho menor.

Para Álvaro Cortes, médico oficial del evento, "La altura afecta a los deportes de predominio aeróbico, como natación, atletismo, ciclismo, squash, además de los que impliquen movimiento corporal continuo. Sin embargo, también depende de las pruebas; las más largas y exigentes afectan de mayor manera a los deportistas que vienen de alturas más bajas".

En el caso del ciclismo, Jhon Jaime González, director técnico del combinado antioqueño cree que "La altura a nosotros no nos afecta. El tema es bien largo y complicado porque se debe ir paso a paso. En los deportes de potencia, este factor no tiene que ver. Pero toca aclarar que de entrada, creo yo, no se pueden hacer esfuerzos violentos. Lo que pienso es que quienes se afectan son los ruteros".

Juan Carlos Cervantes, atleta del Atlántico, dice con voz jadeante luego de correr una prueba eliminatoria que "La altura me golpeó bastante. Desafortunadamente me tocó prepararme en Barranquilla y el cambio de clima, además de la premura de las competencias, ha hecho que baje mi rendimiento". Por su parte, Amilkar Torres de Córdoba se siente
similar: "No me he adaptado mucho a la altura, aunque me preparé bien. Cuando corro siento que se me corta la respiración a mitad de competencia. Esto es muy duro". Concluye.

Contrario a lo que se creería, los atletas nativos de Bogotá o que vienen de alturas similares a la de la Capital, también se sienten afectados por la dura exigencia que supone competir por encima de los 2.500 metros sobre el nivel del mar. Sandra López, esgrimista de la delegación de Cundinamarca, bogotana de nacimiento, y quien vive hace un año en París (ciudad que está casi al nivel del mar) piensa que "Hay que diferenciar dos clases de deportistas: las personas que son nativas de ciudades bajas y las que han vivido algún tiempo considerable en las mismas. Yo pienso que la altitud influye en las primeras (nativas) por que su organismo está acostumbrado a esa atmósfera.

Las otras no deben sentirlo, aunque en mi caso ha sido diferente, pues me vine de Francia una semana antes de los Juegos y, la verdad, me sentí ahogada varias veces". Algo parecido piensa Diana Carolina Torres, nadadora de Bogotá quien estudia en Nebraska, Estados Unidos (356 metros sobre el nivel del mar), hace 5 meses. "Cuando llegué hace una semana sentí, el peso de la altura. Me fatigaba mucho. Sin embargo mis tiempos de competencia no se han afectado, pues cada vez que siento malestar o que me falta el aire, yo bloqueo esos pensamientos. En estos juegos he bajado mis tiempos personales", dice.


Y eso conlleva a tocar otro tópico, que en el caso de las patologías es imprescindible: el componente sicológico. Respecto a lo anterior, el médico Álvaro Cortés piensa que "Hay mito y realidad. Existen casos donde se presenta hiperventilación, pero también los hay sicológicos. En medio del agite y la atención, hemos detectado deportistas que no tienen síntomas tan claros y eso se puede deber a un componente sicológico de ansiedad,
sobre todo en los muchachos que no tienen la experiencia de haber participado en competencias tan importantes como ésta; no cabe duda que se pueden mezclar ambos síntomas".


William Infante, esgrimista del Valle, piensa que los deportistas con mentalidad fuerte están exentos de sentir malestares por causa de la altura, al ratificar que "Para nada ha mermado mi nivel en la altura de Bogotá. Nosotros nos preparamos en Caracas (entre 850 y 950 metros sobre el nivel del mar) por 15 días, y allá es mucho más bajo que Bogotá. La afectación por la altura es un mito, no cabe duda; pero eso depende, porque la exigencia en la esgrima no es máxima en el movimiento en la pista, pues sólo hay cambios de ritmo. Yo creo que si uno es fuerte mentalmente, nada lo afecta".

¿Ventaja? La delegación anfitriona ha barrido en lo que va corrido de los juegos, y si algo extraordinario no se presenta, Bogotá, por primera vez, ganará el máximo evento deportivo del país. Pero, ¿será la altura en parte responsable de eso? Para Juan Felipe Ortíz, nadador del Valle nacido en Cali, es evidente que sí: "Pienso que Bogotá debería ser una plaza vetada para torneos tan importantes como los Juegos Nacionales. En mi concepto, los resultados de estos juegos son una mentira porque gana el que más aguante tenga y no el mejor deportista, por lo menos en el caso de la natación. Para los que somos de afuera, nadar acá es como si le pusieran dos bloques de hierro en las piernas y en los brazos y le taparan la boca a uno, para que no pudiera respirar. Lo que hemos ganado se debe a que el nadador vallecaucano tiene demasiada garra".


Sin embargo, hay mucho de relativo en la presentación de cada uno de los departamentos, pues muchos de los deportistas de ellos han derrotado en franca lid a los valores borgoñonas. El entrenador capitalino Steven Ruiz lo tiene claro: "Los deportistas que mejor entrenan y han
hecho todo su proceso, vengan de donde vengan, están dispuestos a realizar su mejor competencia. La ventaja de la localía es la misma que tiene cada delegación cuando oficia, en cualquier tipo de competencia, como anfitrión.


Lo contrario piensa Luis Fernando Salara, entrenador de natación del Valle del Cauca: "Creemos que un torneo a esta altura, con el nivel que pretendemos tener y con la preparación que se ha hecho, es una carnicería. Ayer estuvimos observando la llegada de los relevos en las distintas pruebas, y 14 ó 15 deportistas estaban tirados atrás por falta de oxigeno. Esto (las piscinas) parecía un campo de Batalla, en vez de un campo deportivo. Indudablemente, los muchachos, así se hayan preparado muy bien, no llegan en las mismas condiciones que los bogotanos. Hemos perdido pruebas por la altura, pero no voy a justificar la superioridad de Bogotá en estos juegos. Ellos se han preparado de forma excelente y eso se ha notado en sus deportistas".


Neber Arias, entrenador de Antioquia, piensa que la altura sí afecta, pero que los locales van de primeros gracias a sus merecimientos. "Yo me vine con seis nadadores quince días antes para aclimatarnos, y les ha ido bien. En natación no ha habido un solo récord nacional, lo que indica que los torneos en la altura no están diseñados para hacer marcas, pero no me cabe duda que Bogotá gana porque se prepararon para ello y lo están logrando".

En resumen, de acuerdo con los deportistas y entrenadores citados, es innegable que la altura sí afecta, en ciertos casos, a los deportistas de altitudes más bajas, pero también hay mucho de mito porque algunos de los muchachos llegan obsesionados con el tema y eso lo somatizan en su cuerpo y su rendimiento. Sin embargo, existe consenso en el tema, no cabe duda que Bogotá se preparó con todo para ganar los juegos y si así sucede, será más que merecido.


Colprensa.
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