Ian Thorpe

(dpa) - Ian Thorpe (en la foto) está de nuevo en el pedestal, y su éxito supone el regreso de Michael Phelps al mundo de los mortales. El triunfo del australiano en los 200 metros libres de los Juegos Olímpicos, en una carrera que será recordada durante años, cambió el panorama de la natación en Atenas.
Todo le salió a pedir de boca al "Thorpedo". Sumó su segundo oro, se vengó de la derrota en "su" prueba en Sydney 2000 ante el holandés Pieter van den Hoogenband y, sobre todo, reivindicó su puesto en el Olimpo de la natación.
Con su quinto oro olímpico (tres en Sydney y dos, hasta ahora, en Atenas), rebasó ya en la clasificación de la historia de los Juegos a Dawn Fraser y Murray Rose, nadadores como él, y a la atleta Betty Cuthbert. Y todavía pueden ser más: aspira al oro en 100 libres, todo un símbolo. Thorpe y VdG están ahora empatados a uno, y se citaron para Pekín 2008. Pero sobre todo supuso la confirmación de que Phelps ya no logrará la gesta que puso su nombre en boca del mundo entero: igualar los siete oros de su compatriota Mark Spitz en Múnich 72.
Inscrito en ocho pruebas, ya tuvo que conformarse con el bronce en el 4x100 libres, y ante Thorpe y VdH tuvo que asumir de nuevo un tercer puesto. Hasta ahora sólo tiene un oro, el que ganó en los 400 estilos.
Pese a que vio esfumarse el millón de dólares que le había prometido un patrocinador si lograba la hazaña, Phelps, de 19 años, hizo gala de un gran espíritu deportivo. "Disfruté de lo lindo enfrentándome a los dos mejores nadadores de estilo libre".
"Tuve la oportunidad e intenté hacer lo mismo que Spitz hizo, pero no lo conseguí", resumió con sencillez el estadounidense. "Recordaré toda mi vida que una vez intenté ganar siete oros", agregó el nadador, antes de admitir que Spitz "sigue siendo el más grande".
Ya no podrá conseguir ni ocho ni siete, pero la imponente cifra de seis sigue abierta. Quizá el fin del revuelo alrededor del récord de Spitz le ayude a conseguirlo.
Por George Burns, Dietmar Fuchs y Richard Jannsen (dpa)
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