Colombia.com (05/Jul/2007): "La ciudad de París ha sido durante largos años un refugio para todos los saberes esotéricos. Ahora se han propuesto iluminarla. La luz eléctrica, el positivismo, la Exposición, la Torre: son formas de lo mismo. La ciencia ya no es un conjunto de respuestas, sino un exterminio de las preguntas."
El enigma de París es la novela de las novelas de detectives. Una historia de múltiples lecturas, de brillantes simbolismos que realiza un original juego de cajas chinas.
Con claras influencias borgianas, De Santis utiliza la intriga detectivesca para ofrecer una visión original e irónica del papel de cada individuo en la sociedad, de la ciencia, y del progreso y sus demonios. La torre Eiffel será en la novela el símbolo de estos cambios: un monumento al futuro o quizá una alegoría del absurdo.
La trama detectivesca es solo la superficie de una novela que tiene tantas aristas y significados como el lector quiera descubrir. De Santis recrea en El enigma de París un final de siglo distinto a todos los anteriores, cuando la inocencia y las reglas del juego aún marcan el comportamiento de la sociedad. Un fin de siglo que mira al futuro, que comienza a despegar tecnológicamente. La Exposición Universal de París será el punto de partida de un nuevo orden de cosas que trastocará todo lo aprendido. Nada volverá a ser como antes. Los ayudantes, los segundos, se convierten en personajes principales, y los detectives, los señores de siempre, deberán dejar paso a este tiempo nuevo que lo revolucionará todo.
Se ha desatado una guerra de símbolos entre lo oscuro, lo esotérico, lo romántico del siglo XIX y la razón, la tecnología del XX que está a punto de comenzar. Es la desaparición del secreto, de lo oculto para dejar paso a la nueva era donde los detectives de antaño no tienen cabida. Ha llegado el tiempo de la barbarie, afirma uno de los personajes, un tiempo donde el razonamiento y la deducción terminarán por someterse a la tortura, a la ejecución sumaria. Ha llegado el tiempo de la tentación de cruzar la línea, de romper las reglas.
De Santis recrea este mundo de cambio de una forma magistral, desplegando ante el lector un París de misterio, de callejones húmedos, teatros polvorientos y personajes insólitos, frente a ese otro París de la Exposición, iluminado por la luz eléctrica, de máquinas portentosas y confianza ciega en el futuro.
El mismo Salvatrio experimenta una transformación fundamental a lo largo de la historia. De observador silencioso,
irá adquiriendo un protagonismo fruto de las circunstancias, que terminará por convertirlo en héroe indiscutible y descifrador último del enigma.
El autor descubre, tras la anécdota detectivesca, el alma de la novela de intriga. Muestra al lector la belleza del enigma más allá del propio resultado. El arte de la investigación y el arte del crimen, contrapuestos y complementarios. Pero, en el trasfondo de la historia, lo que subyace siempre es el oficio de escribir. El secreto y la soledad del detective son el secreto y la soledad del narrador. Sus métodos deductivos son los que utiliza el escritor para crear una historia; la imagen del ayudante y el detective muestra con ironía socarrona la realidad del escritor en la sombra frente al oropel de la fama.
El enigma de París es en sí mismo un enigma que el lector tendrá que ir desentrañando a lo largo de la lectura. Los símbolos se entrelazan con la trama; los personajes se entrecruzan como en un baile perfectamente sincronizado; las historias que conforma la novela se van abriendo como puertas secretas a mundos ocultos.
Una novela de claroscuros, de mensajes secretos; una muñeca rusa que esconde en su interior muchas historias no contadas. Es la historia del enfrentamiento entre lo antiguo y lo nuevo, entre el orden y el caos, entre lo inamovible y lo cambiante. Una novela que se puede leer como un magnífico relato de detectives y también como la recreación de todo un mundo ya desaparecido.
"Estamos perdidos, hace tiempo que estamos perdidos. Intentamos en vano aplicar nuestro método a un mundo cada vez más caótico; necesitamos criminales ordenados para que nuestras teorías resulten, pero solo encontramos males sin orden, males sin fin."
Pablo de Santis nació en Buenos Aires en 1963. Su primera novela, El palacio de la noche, fue publicada en 1987. Tras ella, aparecieron Desde el ojo del pez, La sombra del dinosaurio, Pesadilla para hackers, El último espía, Lucas Lenz y el Museo del Universo, Enciclopedia en la hoguera, Las plantas carnívoras y Páginas mezcladas, entre otros libros, en su mayoría destinados a adolescentes.
La traducción fue finalista del Premio Planeta de Buenos Aires en 1997. Su más reciente novela, Filosofia y Letras, fue publicada en España en 1998. Ha sido guionista de televisión y jefe de redacción de la revista Fierro.
Su novela El enigma de París, fue seleccionada entre más de seiscientos originales y se publica simultáneamente en España y toda América.