Hernán Rivera Letelier gran invitado de la Feria del Libro de Bogotá
Colombia.com (09/Abr/2007): Un escritor iniciado tardíamente en la literatura. Su obra transita por los suelos del desierto chileno, pues perteneció a ese pedazo de tierra “lánguida y deslavada.”
Nacido en Talca, en las pampas del salitre, de un padre minero, conoció el trabajo en talleres eléctricos, pasó por barrendero y obrero, hasta convertirse en mensajero y repartidor de periódicos.
Trabajos que lo insertaron en un mundo donde se ventilaban rancheras, seres de hábitos disolutos, mujeres de la más estimada bohemia y un entorno entre la melancolía y el alborozo. Sus nueve novelas son ecos de eso.
Meticuloso retratista del imaginario de la pampa, sus historias se cimientan sobre un lenguaje traslúcido y coloquial, con altas dosis de sencillez y, sobre todo, de humor chileno. A pesar de su transparente prosa, el lenguaje del escritor hunde sus raíces en un profundo lenguaje poético.
No en vano su primer encuentro con el poeta Nicanor Parra fue el punto de cuyas cenizas regurgitaría su primera novela. Cuenta el escritor que un día emprendió viaje a conocer al maestro, a quien se le apareció envuelto aún por los retazos de mugre que dejaba el trabajo, y que éste le cedió unas horas en las que fueron a pasear y a bailotear al ritmo de rancheras.
En su retorno, Rivera sometió cada uno de sus escritos al fuego. De allí emergió la novela que levantaría su nombre junto a otros del talante de Isabel Allende y Luis Sepúlveda. Su libro más reconocido, La Reina Isabel cantaba rancheras (1994), es un reflejo de aquellos entrañables lazos anudados entre hombres y prostitutas de las pampas salitreras. De las armazones de valor de aquellos seres habituados a la soledad y la pobreza del desierto.
Este artificio de la metáfora en Rivera Letelier se ha dicho proviene de las influencias que ejerció sobre él Pablo Neruda, otras de las voces poéticas que descubrió en su alfabetismo tardío.
De hecho, entre sus primeras publicaciones consagradas, el escritor ahondó en los gajes de la poesía, con Poemas y pomadas (1988). Su pluma, sin embargo, se acomodó a la novela, muchas de las cuales han sido traducidas a múltiples lenguas extranjeras. Y, aunque desalentado por críticas que lo han tildado de proletario y proselitista, Rivera Letelier logró en un solo año dos ediciones distintas para su tercera novela, otro de sus emblemáticos relatos sobre la experiencia salitrera, Fantamorgana de amor con banda de música (1998.)
Fantamorgana de amor con banda de música es la blanda historia de amor entre una recatada instructora de piano y un trompetista colorado y bohemio. Detrás de ellos, resuena como una banda sonora, la fisonomía de esos personajes vibrantes y tendenciosos al licor y el juego, que saben teñir de vitalidad el paño desértico que los envuelve. Santa María de las Flores Negras (2002) retorna a las pampas del salitre, retratando la profunda pobreza y la injusticia de un pueblo que se disipa bajo la mirada de un Estado negligente.
Sus novelas han sido señaladas por la fuerte denotación social, que vienen de una pluma que transmite de historias pequeñas y reinvindicadoras.
Con la notoria presencia de Chile en la próxima Feria Internacional del Libro de Bogotá Telefónica, Rivera Letelier arribará a Colombia con su última novela El Fantasista (2007, Editorial Anagrama), en la que vuelve a desplegar la fuerza de sus entrañables personajes y el rostro de las pampas. El viernes 27 de abril, de 7:00 a 9:00 p.m. en el auditorio José Eustasio Rivera se llevará acabo el lanzamiento.
La Feria Internacional del Libro de Bogotá se realiza gracias a una alianza estratégica, sostenida durante 20 años, entre Corferias y la Cámara Colombiana del Libro. Para este año se espera la participación de más de 500 expositores en más de 15 mil metros cuadrados de exhibición.