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| En pocos días se despide el “Zapatero remendón” de Umbral Teatro
Colombia.com (7/30/2004)
: Un escenario sin escenografía pero con siete actores que le dan vida a 21 personajes. Personajes humanos que en situaciones límite tratan de sobreponerse a la adversidad y recrean la Bogotá que sobrevivió a la Guerra de los Mil Días pero que al tiempo, invitan a reflexionar sobre la capital actual, la del siglo XXI. Ésta es la propuesta que el colectivo Umbral Teatro tiene en escena desde desde el pasado 21 de julio en la Casa del Teatro.
“Cuando el zapatero remendón remienda sus zapatos” es el nombre de la obra. Es extraño que no haya escenografía. Es extraño que los actores salgan solos al escenario, armados únicamente de su capacidad actoral. El ejercicio es interesante y valiente como su directora y dramaturga, Carolina Vivas Ferreira, una actriz egresada de la Escuela Nacional de Arte Dramático que desde 1991 (más de diez años) está al frente de Umbral Teatro, un colectivo independiente del que también hace parte Ignacio Rodríguez (actor, músico, dramaturgo y director).
Vivas Ferreira habla larga y contundetemente de su obra, casi sin detenerse a tomar aire. Le apasiona su trabajo y ese apasionamiento es el que le ha permitido mantenerse vigente en el difícil mundo del arte.
“Cuando el zapatero remendón remienda sus zapatos”, escrita y dirigida por ella, fue elegida por el IX Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá como parte de su programa
“Un Festival Creador”, lo que le permitió ser estrenada mundialmente en este evento internacional, que en el mes de abril se tomó la capital del país.
Después de este pantallazo el “Zapatero” de Carolina Vivas regresó a las tablas, esta vez en una corta temporada que casulamente empata con el cumpleaños de Bogotá. Y es curioso porque la obra está basada en una investigación que recrea la Bogotá que se enfrentó a la Guerra de los Mil Días, una ciudad pequeña y aislada del mundo invadida por personajes desarraigados que han sobrevivido a la violencia, pero que vivien en la pobreza y la represión.
Cuándo se le pregunta a Carolina Vivas con qué se encuentra el público que acude a ver la obra, contesta rápidamente que la gente se encuentra con un teatro desnudo pero que tiene un trabajo delicado en la iluminación, porque desde el punto de vista narrativo juega un papel clave.
-La gente que llega a la sala ve imágenes de la Bogotá de principios de siglo pero con una mirada nuestra sobre esa Bogotá -explica-. No sólo con mi palabra sino con un diálogo que entablamos con los intelectuales (Adolfo León Gómez, Jose María Vargas Vila, Julio Flórez, entre otros) que sigue siendo vigente hoy. También se encuentra con una reflexión sobre el pasado pero que lo lleva a uno a pensar sobre nuestro presente. Y además, el público tendrá el placer de poderse ver en la obra
porque la dramaturgia es nuestra, así que lo interesante es que podrá mirar su realidad desde un punto de vista diferente.
Carolina Vivas asegurá sin que la voz le tiemble que este montaje es el resultado de un trabajo contínuo, permanente y profesional que su grupo Umbral Teatro lleva realizando durante más de 13 años. No están improvisando. Al contrario, de manera independiente y sin tener una sala propia, este Umbral ha querido formar públicos y aprovechar su arte para aportarle a la realidad del país.
El origen
La historia de este montaje se inicia según su directora por el interés de ella como dramaturga “de meterme con la historia del país”.
Su anterior obra, “Gallina y el otro” la escribió a partir de los testimonios que tomó de víctimas de la violencia. De esa violencia que parece eterna. Sin embargo allí no habló de las vítimas sino que centró su historia en una gallina y un cerdo, que en medio del conflicto, son robados por alguien.
-Allí había corrido el risgo de abordar el presente -dice-, pero encontrando un lenguaje y un filtro que nos permitiera hacerlo como grupo. En esta nueva puesta en escena, la del “Zapatero” decidí meterme con la historia para hablar nuevamente del presente y no recurrí a los testimonios sino a una fuente distinta: la crónica.
-Tomé las crónicas de José María Cordobés que recogió la historia
desde 1850 o antes y las de José Antonio Osorio Lizarazo, un escritor del siglo XX y del que se dice, es el precursores de la novela urbana en Colombia. Dos puntos de vista sobre la realidad de dos cronistas totalmente opuestos.
Pero estos hechos históricos no eran suficientes así que Carolina Vivas buscó "hechos con potencial dramático" y los encontró en la vida y en las voces de los intelectuales de la época, como Adolfo León Gómez o Jose María Vargas Vila.
Con este material emprendió un trabajo de investigación escénica con su Umbral Teatro durante seis meses. “Después me encerré dos meses a escribir y luego vino el montaje”.
El resultado es una obra llena de personajes humanos que se enfrentan a situaciones límites. “Personajes que tratan de sobreponerse a la adversidad, propios de la Bogotá de principios dde siglo, pero a los que hoy en día le encontramos sus equivalentes. También hay humor, que surge, creo, porque los personajes están al límite”.
Después de esta corta temporada, Umbral Teatro espera poder llevarse de gira nacional la obra. Están planeando llegar a Ibagué, Armenia, Manizales, Cali, Popayán y Pasto en el mes de septiembre.
“Cuando el zapatero remendón remienda sus zapatos”
Funciones de miércoles a sábado, a las 8:00 p.m.
Casa del Teatro, Cra. 20 # 35-54
Boletas: $15.000 particulares y $7.500 estudiantes y tercera edad.
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Correspondencia,
sugerencias e informaciones a
entretenimiento@colombia.com
Fax
: 57-1-621-5255 |
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