La miseria de "Mad Men" llena Cannes de un turbio glamour

Televisión - Lunes, 04 / Oct / 2010
 
Mad Men Foto: EFE
"Mad Men" Foto: EFE
Mad Men Foto: EFE
"Mad Men" Foto: EFE
El desfile de sofisticadas miserias del mundo publicitario de los años 60 sigue dando de sí, y ahora se presenta en la feria audiovisual Mipcom de Cannes la cuarta temporada de "Mad Men", la serie que arrasó en los Emmy y descubrió dos nuevas estrellas, Jon Hamm y Elizabeth Moss.

"Afortunadamente, no somos como nuestros personajes" aclaran, por si acaso, en una entrevista con Efe en Cannes.

Hamm es Don Draper, el mujeriego, implacable y muy atractivo director creativo y socio de la agencia publicitaria Sterling, Cooper, Draper & Pryce. Moss es Peggy Olson, quien tras empezar como secretaria "mosquita muerta", asciende meteóricamente en la empresa.

¿Qué le pasa al mundo, que ha convertido a estos maestros del engaño y la infidelidad en sus nuevos héroes? "El concepto de felicidad en 'Mad Men' es muy incierto", reconoce Hamm, que disfruta con la admiración que ha levantado un personaje "fuerte, dogmático y despiadado", pero "moralmente indiferente, no perverso", añade.

En los 13 nuevos capítulos de esta cuarta temporada, que se estrena internacionalmente en Cannes mientras se emite todavía en EE.UU, prometen estar a la altura de los dos últimos años, en los que se ha hecho con el Emmy a la mejor serie dramática, gracias al sello creativo de Matthew Weiner.

"Lo que hace a la serie cada vez más y más disfrutable cada temporada es que se van aumentando la densidad y los antecedentes de toda la historia, una línea narrativa que cada vez es más rica", dice Hamm.

"Creo que hemos dado lo mejor de nosotros mismos en esta temporada", añade Moss.

El secreto de la complejidad de "Mad Men" es, precisamente, la compatibilidad entre la bajeza y la fascinación. Tras esos trajes impolutos, pelos engominados, rostros maquillados y esa brillantez en los negocios, lo que no se "publicita" es lo hiriente, pero también lo vulnerable.
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