INICIO PÁGINA PRINCIPALE-MAILCHATFOROSBUSCADORPOSTALESI-QUIERO; Tienda VirtualAMIGOS Y CONTACTOSENCUESTASRADIO
 
RECORDANDO LOS INICIOS

Pocos hubieran apostado porque un Festival de Cine Europeo en Colombia pudiera llegar a cumplir diez años y reunir a 400 mil espectadores. Pero como las mejores causas son las que parecen imposibles, en el 2004 los organizadores de Eurocine celebraron su primera década con un evento que recorrió cuatro ciudades: Bogotá, Bucaramanga, Medellín, Barranquilla, Cali y Popayán.

Hace trece años, las representaciones diplomáticas y de la Delegación de la Comisión Europea en Colombia, apoyada desde un comienzo por las salas de arte y ensayo en Bogotá y Medellín, decidieron que valía la pena arriesgarse en presentar cada año, un ciclo de películas que le mostraran a los colombianos qué se estaba haciendo en materia de cine en el viejo continente. Un ciclo que por una parte representara la imagen y los ideales de la Unión Europea y por otra, fuera una alternativa a los circuitos comerciales de exhibición cinematográfica.

¿Pero cómo se inició esta difícil empresa? Corría la primera mitad de la década del noventa y el panorama de la exhibición cinematográfica en Colombia estaba lleno de películas norteamericanas de todos los estilos.

En medio de ese sistema de distribución casi exclusivamente dominado por el Cine de Hollywood, pocas obras de otras cinematografías veían la luz en los circuitos nacionales. Sumado a ello, la presencia enceguecedora del video de alquiler y la creciente oleada de cierres de teatros, estaban generando una caída ostensible de la asistencia del público a las salas. En los últimos años el flujo de ciclos de cine traídos por las embajadas había disminuido.

Gracias a una iniciativa de la señora Michelle Viaud, agregada audiovisual de la Embajada de Francia, se reunieron informalmente gestores del medio audiovisual: Enrique Pulecio entonces director del Departamento de Cine del Museo de Arte Moderno, Gabriela Pazos y Rito Alberto Torres, quien para aquel momento dirigía la Cinemateca Distrital. Su objetivo era definir una propuesta inicial de una muestra de cine europeo y recurrir a aportes de cada una de las embajadas de los países de la Unión Europea que buscaran la promoción y divulgación de su cine.

Para esa semilla inicial fue determinante el apoyo financiero de la Delegación de la Comisión Europea para Colombia y Ecuador. Así pues, la propuesta fue acogida por las embajadas de la Unión Europea y dio lugar a “Eurocine 95”. En aquella primera edición participaron nueve de las embajadas de la Unión Europea, se exhibieron 23 películas y asistieron 8.900 espectadores, sólo de Bogotá, única ciudad donde se presentó la muestra. Entre las películas más vistas se encuentra la española “Todo es mentira” de Álvaro Fernández Armero, que se convirtió en la gran apetecida por el público.

Al año siguiente en “Eurocine 96”, la respuesta del público fue aun mayor éste año y el Festival empezó a tener una importante figuración en la memoria de los cinéfilos bogotanos. Aproximadamente 12.000 espectadores, ávidos de historias, de buen cine y de miradas diferentes, disfrutaron del evento. “Eurocine 97” marcó la diferencia porque salió de la capital y abrió nuevas plazas en Medellín y Cali. Esto se tradujo en una cifra de espectadores que se elevó a 20.445, lo que le permitió al evento convertirse en abanderado del arte audiovisual europeo en toda Colombia. Se exhibieron 19 películas de largometrajes de Alemania, Austria, Bélgica, España, Francia, Italia, Países Bajos, Reino Unido y Suecia.

En “Eurocine 98” se incluyó Barranquilla en la gira nacional de un evento que, en ese momento, ya era una gran muestra itinerante del cine europeo. El hecho más significativo de ese año fue la cantidad de espectadores. La asistencia se duplicó y en total 49.155 sillas fueron invadidas por los espectadores de Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla que pudieron ver cortos, medios y largometrajes de películas de talla internacional pero poco conocidas en Colombia. Se exhibieron 22 películas y por primera vez se presentaron filmes griegos como “Lefteris” de Pericles Dimakopulos y “Jóvenes Afroditas” de Nikos Koundoros.

En la quinta versión de “Eurocine 99”, el slogan fue “Una visión diferente". 59.024 asistentes demostraron que en el país existe una legión de cinéfilos dispuestos a seguir acercándose a ver cine europeo del mejor. Antes de las proyecciones.

En “Eurocine 2000” los organizadores prometieron que “Lloverían estrellas” y así ocurrió. Se mantuvo la asistencia masiva de público con 59.400 cinéfilos de Bogotá, Medellín Cali, Barranquilla y por primera vez “Eurocine” llegó a Popayán y Pereira.

“Eurocine 2001” llegó con “Todo el sabor de Europa” y trajo 30 producciones europeas de los últimos años que nuevamente llegaron a Popayán, Barranquilla, Medellín, Manizales, Pereira y Cali. Las cifras fueron sorprendentes: más de 75.000 espectadores asistieron al evento y se dio inicio a la primera edición del Concurso de Diseño Gráfico Eurocine, en el que participaron 166 propuestas y el ganador fue Ivan Onatra M., quien tuvo la responsabilidad del concepto visual de las piezas divulgativas de esa edición. Su trabajo gráfico para EUROCINE 2001 fue ganador del Lápiz de Acero de la Revista Proyecto Diseño.

A “Eurocine 2002” asistieron 73.747 personas y entró una nueva ciudad a hacer parte de este Festival itinerante: Bucaramanga. Ese año España presidió la Unión Europea y trajo al Festival lo mejor cine. Es imposible no recordar películas como “Visionarios” de Manuel Gutiérrez Aragón, “Anita no pierde el tren” de Ventura Pons, “El cielo abierto” de Miguel Alvadalejo y “Juana la loca” de Vicente Aranda.

El “Eurocine 2003” nuevamente volvió a robarse los titulares de prensa. Esta vez, el nuevo miembro al círculo de cine europeo fue Envigado, que se incluyó en el circuito.