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Halloween - Colombia.com
No sólo los perros lamen'


La historia le sucedió a una niña de 9 años, hija única de padres de gran influencia en la política local; esta niña tenía todo lo que hubiese querido y deseado una niña normal con buena educación, pero con una soledad incomparable. Sus padres solían salir a fiestas de caridad y reuniones del ámbito político, y la dejaban sola.

Todo cambió cuando le compraron un cachorro de raza grande (esto para que cuidase a la niña cuando creciera), pasaron los años y la niña y el perro se volvieron inseparables. Una noche como cualquier otra los padres fueron a despedirse de la niña; el perro, ya acostumbrado a dormir con la niña, se postraba abajo de la cama.

Los padres se fueron y pronto la niña se sumió en un sueño profundo, ya aproximadamente como a las 2:30 de la madrugada, un fuerte ruido la despertó, eran como rasguños leves y luego más fuertes. Entonces, temerosa, bajó la mano para que el perro la lamiese (era como un código entre ella y el perro) y lo hizo y entonces ella se tranquilizó y durmió otra vez.

Cuando ella se despertó por la mañana descubrió algo espantoso: En el espejo del tocador había algo escrito con letras rojas. Cuando se acercó, vio que era un rastro de sangre que decía así:  "NO SÓLO LOS PERROS LAMEN".
Entonces dio un grito de terror al ver a su perro crucificado en el suelo de su habitación.

Se dice que cuando los padres la encontraron ella no hablaba de otra cosa más que de "¿quién me lamió?" y decía el nombre de su perro, se volvió loca y hasta la fecha está en un manicomio y sus padres, tratando de olvidar lo que hallaron en el cuarto y a su hija, se fueron al extranjero.

Y la incógnita más grande es: según los que fueron a investigar al cuarto de la niña, el perro ya estaba muerto, es decir crucificado en el suelo, desde hace horas. ¿Quién le lamió la mano a la niña debajo de la cama?

 

La gata blanca

Cuentan que hace muchos años existió un matrimonio aparentemente feliz; la mujer, llamada Carmen, sentía adoración por su marido, pero tenía una extraña enfermedad que la mantenía en cama todo el tiempo. Felipe, al contrario, la engañaba con otra mujer.

Varias veces durante sus encuentros la amante había observado que en la ventana, mientras hacían el amor, los observaba una gata blanca que no dejaba de maullar horriblemente todo el tiempo; los miraba fijamente hasta que un día, ya enfadada de que esto sucediera, se lo dijo a Felipe, pero él no le tomó importancia...

 Una noche, Carmen estaba muy grave, a punto de morir, suplicándole a Felipe que se quedara con ella hasta los últimos momentos, pero al cabo de unas horas, él decidió "salir a tomar el aire", así que fue al encuentro con la otra mujer y, como en las noches anteriores, la gata blanca se encontraba en la ventana... Pero en esta ocasión fue Felipe quien la vio y decidió con un puñal en mano darle muerte. Quedaron horrorizados al escuchar los maullidos y gritos de dolor que la gata producía de dolor.

A la mañana siguiente, al volver Felipe a casa, descubrió que Carmen había muerto la noche anterior.

 

Verónica

Vanessa, es una joven de Gijón que estudia Terapia ocupacional en la Universidad de Talavera. Junto con otras dos chicas alquiló un piso. Durante el segundo curso, Vanessa suspendió dos asignaturas y sus padres le enviaron para estudiar. Una noche de verano en la que estaba sola, cuatro golpes secos sonaron a su puerta.

Vanessa creyó que se trataba de algún amigo con el que salir a tomarse una copa, pero se trataba de una niña de alrededor de siete años. La niña, de hermosos tirabuzones rubios y grandes ojos castaños miró a Vanessa y le dijo que se había perdido.

Vanessa le dejó entrar, le preparó un vaso de leche y le dijo que iban a ir a la policía. Verónica le rogó que no lo hiciera esa noche pues tenía mucho sueño y quería dormir. Vanessa accedió y le preparó la cama.


Por la mañana temprano cuando Vanessa iba a llevarla a la policía, entró en el cuarto y vio que la niña, llamada Verónica, no estaba. Un año después en idéntica situación, la niña volvió a aparecer. Parecía que no había crecido nada. De nuevo Vanessa le preparó la cena y le dejó dormir pero al día siguiente Verónica volvió a desaparecer sin dejar rastro. Vanessa fue a la policía y dio todos los datos de la chiquilla pero no se habían producido denuncias ni nadie había reclamado una desaparición. Tras dar muchas vueltas, Vanessa llegó al Hospital de San Prudencio. Un hospicio para niños y niñas huérfanos.

Allí la madre Sonsoles, le explicó que no tenían ninguna niña de esas características. Justo cuando se disponía a salir Vanessa del lugar, otra monja llegó con un calendario de dos cursos atrás. Allí estaba la foto de Verónica, tal y como Vanessa le había visto.... Sí ¡es ella! - gritó. Las dos monjas se miraron extrañadas - Veronica murió hace dos años.


Aquella noche, cuatro golpes secos sonaron en la puerta de Vanessa. La muchacha observó por la mirilla de la puerta. Allí estaba de nuevo Verónica, con los brazos cruzados y cara de enfadada. - Has tardado mucho en abrirme, tengo hambre y sueño - Dijo la niña.


Vanessa aterrada preparó todo como lo había hecho habitualmente. Cuando acostó a Verónica no pudo soportar el terror y entró despacio a su habitación. La niña estaba totalmente arropada. Vanessa retiró la sábana y bajo ella, como un suspiró pareció desvanecerse. Sobre la almohada, con letra infantil y varias faltas había una nota "Gracias por la leche y los dulces, ahora tengo que irme a llevar al infierno a las otras tres chicas que no me dejaron entrar a sus casas."

 

El hombre del garfio

Los informes habían estado en la radio todo el dia, aunque ella no había prestado mucha atención a ellos. Algún hombre loco se había escapado del asilo del estado. Lo llamaban el hombre del gancho puesto que él había perdido su brazo derecho y lo substituyo por un gancho. Él era un asesino, y se advirtió a cada uno en la región que guardara cuidado y pusiera atención al informe, y comunicara cualquier cosa sospechosa. Pero esto no la interesó. Ella estaba mas preocupada en otras cosas.

Después de varias platicas para consultar con sus amigos, la chica Eligio un vestido azul a la última moda, y se para a esperar en el pórtico a que su novio viniera por ella, una vez que él llego se subió a su auto. Fueron a ver una película y después fueron al carril de los amantes de la localidad, ella se acerco a su novio mientras que se besaban al ritmo de la música romántica en la radio.

Entonces el anunciador del radio repitió la advertencia que ella había escuchado esa tarde. Un asesino in sano con un garfio en lugar de su mano derecha estaba suelto en el área, repentinamente la noche dejo de ser tan romántica, el carril del amante era algo aislado y el lugar estaba vació, el lugar perfecto para que el loco esté al asecho ella pensó empujando a su novio lejos.

“quizás debamos salir de aquí” dijo ella, “ese hombre del gancho suena peligroso.”

“aterrorizada bebe?? ¿Qué te sucede? El no es nada” dijo el novio tratando de conseguir otro beso, así que ella lo empujo nuevamente.

“No realmente, me asusta estar aquí solos afuera” dijo la chica

Discutieron por un momento, luego el auto rechino levemente como si algún cuchillo lo hubiera tocado, ella dijo “debemos irnos de aquí ahora”


“Maldición” dijo su novio de la molestia, el encendió el auto y sus llantas rechinaron fuera del carril


Condujeron a casa en un incomodo silencio y cuando llegaron a la calzada el no quiso ayudarla a salir del coche, el era así de desrazonable así que ella se molesto aun mas, ella bajo indignadamente y camino a su casa con la frente en alto y los labios apretados, mirando alrededor ella cerro la puerta tan fuerte como pudo y entonces la chica grito.

Su novio bajo del auto y le pregunto cual era el motivo de su grito, entonces vio un gancho sangriento colgado alado de la manija de la puerta del auto

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