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Estabilidad macroeconómica y privatizaciones

Es sabido que la estabilidad macroeconómica (baja inflación, estabilidad de los tipos de cambio, y equilibrios fiscales y de balanza de pagos), es un factor necesario para incentivar las exportaciones, la formación de capital y la creación de empresas.

La brecha entre ricos
y pobres se ahonda.

Por el contrario, la inflación y los desequilibrios insostenibles de la balanza de pagos y del sector público avivan las expectativas de cambios de política, por lo que retrasan las decisiones de inversión privada y producen, además, una reasignación de recursos y de renta que no incentiva la mejora productiva. En estos casos, el primer objetivo que se propuso el gobierno colombiano fue conseguir la reducción de la inflación, como condición previa para que las políticas de liberalización de los mercados puedan proporcionar los signos adecuados que incentiven al sector privado a que emprenda nuevas inversiones y tome decisiones de producción, sin embargo como lo vimos en la práctica no se hizo sistemáticamente y hoy vemos los resultados.

Un marco macroeconómico estable (estabilidad de precios y de tipo de cambio) es fundamental para el éxito de un programa de privatizaciones. Además, y en la medida en que dicha estabilidad macroeconómica facilite una tendencia positiva del crecimiento económico y del mercado de capitales, permitirá la reabsorción del desempleo se genera. En cambio, la inestabilidad macroeconómica colombiana distorsionó el sistema de precios e incrementó las incertidumbres, complicando las privatizaciones, al dificultar la valoración de las empresas que se quieren vender y aumentar los riesgos para los inversores.

Algunas medidas
son contradictorias
con sus objetivos,
sobretodo en lo productivo

En una economía de mercado, según sus defensores, la función del dinero consiste en facilitar una eficiente utilización de los recursos, canalizando el ahorro hacia la inversión productiva. En particular, los precios relativos han de funcionar como indicadores de la abundancia o escasez de recursos, así como de los deseos y necesidades de los consumidores. En este sentido, la estabilidad de precios proporciona a las empresas privadas la base necesaria para llevar a cabo las decisiones de inversión y producción, y posibilita a los inversores la estimación de los resultados de sus operaciones. Este marco no inflacionario es necesario para conseguir la eficiencia económica de las privatizaciones. La estabilidad de precios se convierte así en un elemento primordial para el éxito de un programa de privatizaciones, pero también para la eficiencia económica de las empresas, el desarrollo del sistema financiero y la adecuada movilización del ahorro nacional hacia la inversión.

En América Latina, y Colombia como ojo del huracán si lo vemos desde nuestra perspectiva, los programas de privatización son muy importantes con relación al PIB, a la vez que los sistemas financieros están sumidos en un proceso de modernización para hacer frente a las necesidades de financiación de una economía de mercado. En estos países la estabilidad de precios y de tipos de cambio, son aún más importantes para el éxito del programa.

En las economías latinoamericanas las privatizaciones son una pieza más de un proceso de reformas macroeconómicas que tiene como principales objetivos la reducción de los desequilibrios internos (conseguir una mayor estabilidad de precios) y externo (equilibrio de la balanza de pagos). En muchos países, los déficits fiscales crónicos han sido identificados como causantes de la inflación y de los desajustes externos. Efectivamente, durante la década de los años ochenta algunos gobiernos latinoamericanos utilizaron el recurso al banco central para financiar los déficit fiscales, con la consiguiente depreciación de la moneda. En estas circunstancias, la privatización de las empresas públicas es vital para ayudar a la recuperación del equilibrio fiscal como un elemento más de las reformas macroeconómicas.

Los tecnócratas se equivocan en
sus apreciaciones de largo plazo.

Ya hemos visto en forma general en que consisten las privatizaciones, que representan y a que obedecen, así como lo que conllevan en lo económico. Pero como se anotaba anteriormente, todo lo que se refiere a la economía tiene una incidencia directa y principal en lo social de un país. Así lo vemos hoy en nuestro país, así nos lo deja ver la historia. Ojalá así lo entendieran los economistas de nuestro país y quienes los rondan.

Precisamente esta incidencia es la que encontraremos registrada a continuación, que a su vez nos permitirá construir una posición respecto a lo representa seguir con un programa tan insólito de privatizaciones, insólito por ser un programa sin orden y dirección, empujado por la coyuntura, motivado por el apremio que caracteriza las políticas de los gobiernos de turno y su afán por construir paraísos de papel y babas.